Monday, February 29, 2016

El presidente cobarde

Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Ser cobarde es una elección, y quizá hasta un derecho. Además, de valientes se llenan los cementerios y de cobardes las presidencias. No hay disonancia, entonces, con la patética figura que nos ha tocado vivir, idolatrada por unos, sufrida por los más, de Evo Morales Ayma, el Kim Jong-un aymara, el Idi Amin andino, no el Mandela que se preciaba de ser; el Rafael Leónidas Trujillo del sur por una mentada avidez sexual y la colección de calzones que seguro tendrá con rótulos de diputadas, ministras y señoritas jóvenes pero núbiles.

Mientras Chile festeja un Oscar y Colombia casi. Mientras una científica argentina de la universidad de Louisiana habla sobre los rastros del pasado estelar que recibimos del universo a través de ondas gravitacionales, Bolivia se debate con muertos vivos, con la cortejé pero no le vi la cara, no me dijeron que eso sucedería, me mintieron, si yo no hice nada, todo en medio de un festejo de billetes y alcahuetería dignos de Calígula, con acusaciones que se acumulan en oficinas gringas, nombres y apellidos, del tráfico de cocaína y las ligazones con las fieras del ISIS musulmán y del islámico Boko Haram. Lejos llegaremos con semejantes y peligrosos bufones. El mundo ríe de los desdenes tontos del mandatario “indígena”, sus acusaciones de niña mimada, de travieso discriminado (él, el gran discriminador). Cuando capto noticias en la televisión extranjera sobre nosotros no dejo de percibir el rictus burlón de los informadores, porque parece que hablasen de bromas pesadas, de conventilleros episodios de mal gusto, y sin embargo narran la realidad boliviana secuestrada por una pandilla de vividores. Así pronto llegaremos al mar, a ver si Morales puede lavar allí su inmensidad pecaminosa.

Evo Morales lloriquea por la Zapata y el zapato, por cualquier cosa ya que solo él se levanta a las cuatro de la mañana a trabajar, solo él sufre, solo él el malentendido, el insultado, el despreciado. Pendejo. Tuvo una mujer o casi mujer a la que hizo parir. El por qué no nos interesa a no ser que hubiese cuestiones de edad y abuso de poder, que son delitos. Ahora que el asunto ha recalentado los ánimos y hecho tambalear su ansia de eternidad, se vuelca contra ella. No se necesita que cante el gallo tres veces para que Evo desconozca a sus cercanos (cuídense acólitos porque este tipo no es seguro, ni fiel).

Volvamos a lo del mar, el último recurso que le queda al individuo. Su credibilidad, su imagen, están tan arrastradas por el fango que la resolución no dejará de ser negativa para Bolivia, a pesar de la seriedad y no compromiso de los jueces. No puede un bufón de talla semejante demandar a nadie porque su descrédito es mayor que sus requerimientos. Otro triunfo del que será vetado el “presidente”. Esperemos ya las jeremiadas del pobrecito pastor aymara. A este no lo salvan ni sus hienas diputadas ni la historieta que se inventaron con ambición épica. De él y ellos no queda otra cosa que lo que siempre fueron: escoria arribista, mácula que no toca felizmente, excepto a los “deregentes”, las justas reivindicaciones étnicas, sociales, culturales de la mayoría indígena. Hablamos de una cosa que no tiene que ver con la otra.

No encontró Morales mejor salida a su porquería que hacer encerrar a su amante. Gato por liebre. Ha perdido la razón, cree que tales movidas lo limpian. Está desquiciado, se le nota, y tomará la venganza de los cobardes que es siempre la peor. Al valiente no se teme porque se sabe por dónde irá, pero a este grupo de escarabajos sí. Se viene la represalia que tiene mucho de preámbulo del fin. El culebrón va a tomar tintes dramáticos (Evo Morales supera a Corín Tellado en creatividad), pero el drama final se posará sobre su cabezota a la que no socorrerá ningún Espíritu Santo.
29/02/16

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Columna impublicable.

Trópico/VIRGINIANOS

Claudio Ferrufino-Coqueugniot

¿Es este sudor caído de las espaldas el trópico? Agua que viene de adentro. He vuelto a hallar en Horacio Quiroga los relatos de calor de mi hermano Armando. El dominio de los insectos, de los animales reptantes.

Y siempre el líquido que pugna por salir de nosotros, como una expiación.

Armando había pasado parte de esa noche jugando a las cartas. En la choza chapareña, las monedas se refugiaban en los brazos. Se levantó y salió afuera, de ferviente humedad y luciérnagas. Se detuvo, aspirando el silencio del monte. En sus ojos estarían la noche y las luciérnagas. Pero en sus verdaderas pupilas habría Irma dormida y los hijos que respiran oscuridades sanas.

Caminó por sobre las veredas de madera. Su barraca estaba cerca. Pero algo vertical se irguió delante suyo, erecto y verde, un árbol alucinatorio, una serpiente. Y la serpiente habló con Armando y él le dijo de sus hijos, de Diego y de Armando. Dijo bello y el reptil se retiró, emocionado. Desde ese trópico en que hay fantástico, Armando ha dejado de ser el mismo; es mejor...

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Publicado en Opinión (Cochabamba), 06/02/2016
Publicado en VIRGINIANOS (Los Amigos del Libro, Cochabamba, 1991)

Imagen: Amphisbaena, de un bestiario medieval

Tuesday, February 23, 2016

Los pervertidos de la democracia/MIRANDO DE ABAJO

Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Suponemos que ganó el NO. Asegurémoslo así. ¿Cuenta para un gobierno como este?

Sin embargo tiene que llamarles la atención lo que afirman los resultados iniciales. Rebuscan alegrías en el llamado voto rural, que no conforma un voto serio. Esa, la rural, es la tierra donde los “deregentes” digitan todo, donde impera el chicote (notorio instrumento colonial de castigo), y el sufragio forma parte del eterno pongueaje.  El falso ilustre, falso inteligente, falso culto, falso completo, Álvaro García Linera por supuesto tiene que hablar, si hablar se titula el verso de los borricos, mientras acompaña su cháchara con las manos para distraer al oyente y coartar una capacidad de análisis que destrozaría su feble razonamiento.

Entrevistado por la prensa colombo-venezolana (en el exilio), peroraba sobre la visión “pervertida” de la democracia que tienen “algunos”. En contra, claro, de su imaginativa, brillante, audaz, innovadora mirada de travieso ladronzuelo, cualquier cosa para justificar no solo las sandeces a que él y su colega indígena nos tienen acostumbrados sino la práctica corrupta de llenarse los bolsillos que retrata y condiciona a la izquierda latinoamericana hoy. Pone rostro aristotélico, que debe ensayar en el tocador entre cremas y pinceles, levanta el índice y sentencia, seguro que la historia lo va filmando con halo de eternidad, a pesar de las silepsis, lugares comunes y simples tonterías de chorlito a medias leído.

Pero creo que el adjetivo vale: pervertido, quitándole el aura sexual que lo acompaña y quedándonos con él como la interpretación viciosa  del gobierno acerca de la democracia, el poder, obligaciones y derechos de los gobernantes. Yendo al referendo, Morales nunca, o en muy pocas ocasiones, explicó a qué se refería el cambio constitucional. Como experimentada vedette, corista de pueblo, dijo que la votación serviría para saber si lo seguían amando (¿?). Y el corifeo elegante, autonombrado eunuco de la patria, esa maltratada puta babilónica, sigue la corriente y recurre una y otra vez al espectro mágico del cacique y a que su presencia se debe, lo imagino, a especiales alineaciones de planetas, soles, lunas, y cuentas bancarias.

En este momento, Morales da conferencia de prensa. El vocablo que más usa es “Evo”, no democracia, no progreso, no país. Asegura que de Independencia, de Arampampa, le llegan datos de su triunfo por el 97 %. Bueno, si en un lugar el 97 por ciento de la población vota casi en unanimidad, hay que parar las orejas. Fraude, o, lo dicho arriba: voto para nada serio, ni ideológico ni pensado. Voto chicote, voto chicha, voto pijcheo (“voto duro” según él). Voto ganado (recua), que nada tiene que ver con identidad, raza, programa y mucho con ignorancia, paternalismo, obligación, castigo.

En su vocación pervertida, Morales anuncia ya que lo del conteo rápido va a cambiar gracias al voto del campo, siendo que la mayoría de la población es urbana, en las ciudades capitales de departamento. Puede que así triunfe, con los números ilusorios de lo que es casi una metáfora; que fuerce otra vez la situación. Pero nada, ni achachilas ni su santidad Bergoglio impedirán que la economía y el latrocinio masista, inusual incluso para dictaduras militares, tumben al vanidoso mandarín.

Estos individuos no entenderán que la historia se hace con algo más que nombres, que existen procesos de los que ellos son parte y no creadores. Lo han demostrado reaccionando como vulgares delincuentes ante lo importante que hubiese sido abrir Bolivia, y la democracia, a las masas indígenas siempre vilipendiadas, también por ellos que las tratan como lo hacía el patrón con los pongos. Incluirlas con educación, cambios estructurales, trabajo, no limosna, y fuera de la lacra del narcotráfico que las hará desaparecer como culturas, lenguas, costumbres, para siempre.
22/02/16


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Publicado en EL DÍA (Santa Cruz de la Sierra), 23/02/2016

Imagen: La hidra de Lerna, atacada por Heracles y Yolao. Vasija de Cerveteri (c. 520 a. C.)

Monday, February 22, 2016

Lluvia/CUADERNOS DE NORTEAMÉRICA

Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Enero cae en agua.

La lluvia me recuerda los paseos a casa, cuando atravesaba el Southeast para tomar el tren. Debajo de uno y otro árbol, a la carrera, cruzando las avenidas. Los faros de los automóviles son cristales de hielo luminoso, luces que se apresuran a buscar la noche. Eso imagino, oculto entre los troncos, ya cerca de la estación.

En el otro extremo, terminado el trayecto, persiste la lluvia. No más automóviles. Arbustos de otoño tiran las hojas, cristales de hielo opaco.

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Publicado en OPINIÓN (Cochabamba), 16/01/1992

Foto: Tormenta en el NW

Tuesday, February 16, 2016

Varios mundos/MIRANDO DE ABAJO

Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Un festejo de febrero, comenzado en los países anglosajones de Europa y perpetuado en Norteamérica, se ha extendido por el mundo. Para nosotros, invitados a casa de una familia mexicana, jaliciense, festejar a San Valentín o lo que representa tiene solo el don de reunirnos con amigos e intercambiar vivencias culturales.

Da que pensar. Hubo de todo en la mesa, desde chile (de la infinita variedad al sur del río Grande), pollo cocinado en mayonesa con schiracha camboyana, huevos rellenos, arroz beniano y arroz coculense, puerco acompañado de un delicioso pipián, ron, cerveza, vino y tequila.

Por casualidad observo que en la televisión el papa habla en Chiapas. Casas coloridas y música cantada en lenguas locales. Quinientos años de contacto, para bien y para mal. Pensé en el pipián de anoche, amarillo, extraño, fuerte, con casi el embeleso de algo mágico: la calabaza. Molido a mano en molcajete, con aderezos impronunciables, se vierte sobre la carne y le da color y sabor extraordinarios.

Luego la música, la riqueza del idioma, las variaciones verbales de un mismo sujeto, la siempre presencia, aunque escondida, de las lenguas indias. Los licores, sobre todo el ron y el tequila, que consideramos nuestros, a pesar de que del primero ya se tenían noticias en el Asia de Marco Polo.

Botellas de ron dominicano y otro haitiano, distintas en el tinte de su líquido, y en el sabor de uno más dulzón y otro más especioso. “Para matar al chancho”, se oye la particular entonación beniana, a pesar de que al chancho ya lo mató el cuchillo y lo enterró el pipián.

La conversación por cierto jocosa descubre la ambigüedad de una lengua común y sin embargo con sutiles variaciones. Empezó con la palabra “cabrón”; los bolivianos nos asociamos a los colombianos en lo altamente insultativo del vocablo, cosa que no sucede en México (y según recuerdo oí en Argentina en tono cariñoso alguna vez) donde a pesar de lo que diga el diccionario no tiene esa connotación. El marido habla de la esposa como la “cabrona”, y “cabrones” son los hijos para la madre. En la vasta geografía de México, tan poco asociado un lugar con otro, el castellano hace de hilo conductor. Entre gente de Tamaulipas, Oaxaca y Jalisco, era evidente que existía una cohesión que los diferenciaba de los otros americanos y un tejano más cerca de ellos que de nosotros.

Se habló de Francisco papa, por supuesto, ahora que visita el segundo país católico más grande del mundo, siendo Brasil el primero. Opiniones divergentes entre el santo y el histrión. Vale, por ser pretexto para viajar en verbo por aquella magnífica tierra que ansiamos ver y que nunca contemplaremos en su infinitud. Y lo simplificado con que se representa en la publicidad diaria. Pedimos música de Celso Piña, la cumbia mexicana de Nuevo León, uno de los lugares más peligrosos  según la prensa y donde hay sierras con bosques encantados, de gigantescos y únicos árboles. Nos tiran la grotesca imagen del Chapo para reducir a poco la magnificencia de un país de tanta historia y de tanta violencia también, no hay que olvidarlo, pero donde la belleza supera a la muerte.

Escucho las bandas chiapanecas en el dormitorio contiguo, la voz ineducada y poderosa de los cantores de pueblo. No puedo no pensar en Rosario Castellanos y su obra, donde la muerte se junta con el color y viceversa. O en los funambuleros del desierto oaxaqueño, gravitando sobre un polvo que vio pasar millones de pies descalzos y las tropas de Pedro de Alvarado en su paso mortal rumbo al sur por sobre los huesos quichés.

15/02/16

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Publicado en EL DÍA (Santa Cruz de la Sierra), 16/02/2016

Imagen: Talavera poblana

Friday, February 12, 2016

Opiniones de un payaso/MIRANDO DE ABAJO

Claudio Ferrufino-Coqueugniot

A diferencia del de Heinrich Böll, el “nuestro” anda entusiasmado, fresco, dadivoso (con dinero ajeno) y eufórico de saberse algo tardío el profeta de la humanidad, del siglo XXI y por la eternidad. Este payaso, Evo Morales, rodeado de clowns de toda índole, primero emuló a Rafael Leónidas Trujillo, el macho cabrío, para hoy, bien ganado el puesto, declararse chivito cachondo y pertinaz.

Asiste al carnaval, cómo no, si representa al ekeko redivivo, con la tremenda salvedad de que el dios aymara de la abundancia pobre es comparado con el caudillo. De niños, el ekeko traía bolsas de harina y rosadas latas de alcohol Caimán. Hoy trae coca y cocaína, mansiones, contratos para las hetairas locales, lengüetazos chinos. De manera “inocente” además, como quien no sabe, como el que está por encima de ello y juzga, sabiendo mejor que nadie que quien maneja el cártel es él, el que regala la patria y alquila la nación, según le plazca, según le dicte.

Dice Christopher Isherwood, hablando de la cultura inca: “(…) Una cultura piramidal, sólida, magnífica y sombría. Grandes ritos que ocultaban la falta de espiritualidad. Mucho oro y poca elegancia. Mucha fiesta y poca diversión”. Quitémosle al menos lo de magnífica y estaremos retratando el territorio de un reyezuelo africano apellidado Morales Ayma que, como la mixtura de sus apellidos, representa un universo cholo, dual, incomprendido e incomprensible, desubicado en su interior personal. El peso de la tragedia quizá, complejo del avasallamiento, del prejuicio; síndrome del pongo y soberbia alcoholizada, servil en la resaca.

Como en su momento a Sean Penn, el falso indio (el indio de hace mil años nunca existió) nombra a Edward Norton embajador. Se desvive por la sonrisa del amo, y entrega lo que puede, excepto su propio peculio, para congraciarse con el que considera superior. Paradójico profeta, vehemente e inseguro. Detrás de ese rictus inamovible de los Andes habita el esclavo. Sin mencionar culpas…

Los escándalos parecen no tocarlo. También Bokassa se creyó en el viejo Alto Volta Napoleón, en la Burkina Faso cuyo significado en lengua nativa es “Tierra de gente incorruptible”, algo como el embuste del ama sua, ama quella, ama llulla, que en realidad reflejan lo contrario. Corruptos en Burkina Faso; mentirosos, ladrones, ociosos en el Estado Plurinacional.

Príncipe de muchas princesas y más según el chisme del pueblo, el Leónidas Trujillo de Orinoca se ha preciado de embarazar con su presencia al hembraje, de sacar calzones de sus subordinadas seguramente con beneplácito de los maridos. Cuentan hechos concretos y le inventan odiseas varoniles. No puede ser menos entre un pueblejo de místicos y nigromantes, o, para verlo mejor, en la muchedumbre de pongos e ilotas, de raza cualquiera, de abarca y de corbata.

Siempre me pareció patético el lujo de la Cosa Nostra, la mafia italiana. Coppola lo adecentó, puso un entorno elegante y recatado que cabía con el personaje central. Luego aparecen los padrinos latinoamericanos, Escobar y vástagos, emulando el “clasicismo” siciliano-napolitano de colores chillones y plásticos imitación de mármol, o granito entre fórmicas y decorados chicha. Morales presenta su última adquisición, una muchacha Zapata, buena para parir y dudosa como mujer. La muestra, prosigo, rodeada de chinos veleidosos como todo nuevo rico, bajo arañas de chuto cristal  y apoyada en sillones rojos, fúnebre como los del inicio, botón y muestra del escupitajo “plurinacional”, del latrocinio pregonado y consumado por su líder, de la estética de los imitadores y la opinión confusa de un fragmentado verbo que repugna y se repite.

08/02/16

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Fotografía: Montaje sobre una imagen de Napoleón-Bokassa, San Francisco, 2016

Thursday, February 11, 2016

Lo que se desenmascara en Honduras/NADA QUE DECIR

Claudio Ferrufino-Coqueugniot

No sólo que aún siguen vivas las ambiciones militares de volver a mandar en América Latina. Lección que debiera aprender Evo Morales que cree que con dinero se anula la ambición.


Por otra, el intento, considerado ilegal por el congreso hondureño, de un referendo a instancias de Zelaya, de reformar la constitución y el posible camino a la reelección según los imperativos del jefe:  Hugo Chávez.


Manuel Zelaya en su discurso en la ONU demostró ser un individuo de muy escasas luces y poco idioma. Tal vez no sean requisitos para gobernar un país, pero, considerar a un asno al frente deja pocas posibilidades. Y Zelaya demostró ser un mediocre asno, aquel destinado a cargar los fardos que otros le asientan en el lomo. Fue demasiado para intereses todavía oscuros que se basan en una supuesta permisibilidad democrática y legalista, la negativa al referendo, para quién sabe qué caminos tomar.


Creer en el mundo que se ha opuesto al golpe es irreal, inadmisible. Este no es un juego de buenos y malos; eso está bien para mentes obtusas como las de Chávez o García Meza. Obama y el resto no podían declararse de manera opuesta a la que hicieron, pero los golpistas siguen allí, y lo que extraña más es que el sargento Hugo no haya movilizado sus tropas y recuperado el trono de su adlater.


Dicen, lo dijo él mismo, que "tenía miedo de los francotiradores". ¿Miedo él, pero si parece tan macho cantando rancheras, o con su boina de un número menor al de su cabezota y su no muy marcial porte?  ¿Miedo, por qué? Entonces manda a su sílfide revolucionaria, Cristinita, mujer de tuerto y amor de pueblo, Evita rediviva sin santidad ni carisma.


Las tropas de Venezuela jamás pisarán territorio hondureño. Este triste payaso —payaso triste— tiene la boca de un Jorge Negrete (ya quisiera) para gorjear sus nimiedades, pero parece no tener los huevos para lanzarse a través del mar —tipo Melgarejo— y socorrer a su hijastro imbécil. Cae por su peso.  Chávez no "defenderá a nadie". A lo sumo tendrá un par de obscenidades mussolinianas a mano y pare de contar. Honduras ha desenmascarado al matón. Evo debiera sentir un gélido aire pasarle por la entrepierna, al saber que su amo no moverá un dedo cuando le tiren la soga al cuello.


¿Cuál la respuesta hoy? ¿Reformular la democracia? ¿Evitar el paroxismo dictatorial para emitir decretos? Honduras muestra la faz de una realidad que no semejaba ser. Y no importan los embajadores europeos ni otros piringundines acá. Estamos lidiando con un problema que si bien global peca de localismo caudillista a la legua. Estamos equivocando la historia, dando lugar cobardemente a éxtasis (en plural) indigenoides y comunistoides que no tienen asidero político ni ideológico, a simples bravuconadas de un milico imberbe (no es Fidel), cuya sombra fue creciendo bajo los remanentes de las dictaduras y un verbo de tosca elocuencia que decía hablar de igualdad. Ante ese embrujo somnífero sucumbieron entre otros García Márquez. Me pregunto por qué se deja el mundo en manos de intelectuales, que por lo usual son el summum de la cobardía y no de la cordura, y les permiten alimentar en el porquero a soldados rasos cuya inteligencia desapareció con su cabellera, para que rijan los destinos de esta tierra humillada.


Dicen que Chávez tiene un ejército de lujo, con armamento ruso. No lo he visto calzar hasta hoy los botines de combate. ¿O es Chávez charlatán de feria y no lo que asegura ser?

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Publicado en Puntos de Vista (Los Tiempos/Cochabamba), 05/07/2009

Imagen: Hugo Chávez, por Pancho Cajas

Saturday, February 6, 2016

Castellón de la Plana/EJERCICIOS DE MEMORIA

Claudio Ferrufino-Coqueugniot

El Mediterráneo engulle el sol y lo deposita en el limo del fondo. Se pueden contemplar peces y pulpos del mar. Grupos de infinitas sardinas se mueven como ejércitos de un lado a otro. Recuerdo las tardes sentado en el puerto, a poca distancia de Castellón.

A veces de noche, los españoles, duchos en hospitalidad, invitan a los extranjeros a beber sidra. En la taberna las jarras se suceden sin descanso. El líquido dulce y amarillo se engolosina con la mente hasta ofuscarla. Al salir, la estatua de Jaime el Conquistador, con penacho de dragones, parece cobrar vida. Hasta la sombra es fiel y no hay mayor tropiezo para llegar al lecho. Mejor, claro, si alguna guapa se arrima, presa de la voz ajena.

Tengo que hablar de los naranjales. Todo el país valenciano es madre de la fruta. Los pobres cruzan el cercado y confiscan una veintena de naranjas para el almuerzo. Cómo privarse de tan feliz ácido.

En Castellón comí un plato increíble. Truchas frescas a las que habían rellenado con tocino y cosido los vientres. Luego de un tiempo en el horno las presentaban en bandeja, humeantes, sudorosas, aromáticamente femeninas. Y el vino...

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Publicado en TEXTOS PARA NADA (Opinión/Cochabamba), 15/05/1988

Tuesday, February 2, 2016

El caso Marcelo Quiroga Santa Cruz/MIRANDO DE ABAJO

Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Sol de Pando publica acerca de la captura del “Killer”, uno de los ejecutores materiales del asesinato de Marcelo Quiroga Santa Cruz. Este hombre -como en su tiempo paseaba libre por Caracota el sargento Terán que ejecutó al Che- vivió prácticamente en la impunidad. El juicio de los culpables, cómplices y acólitos, muy largo por cierto, ha mostrado que la justicia en Bolivia es meretriz barata. Dice el texto que el presidente Morales espera que esto eche luz al misterio del paradero de los restos del político socialista.

Recuerdo un taxi –lo escribí- en Cochabamba, con un chofer, “maestro” como se llaman, que reclamaba para sí y el Killer el mérito de la ejecución. Otra vez, en Denver, repartiendo una pizza, el cliente preguntándome de dónde era, dijo ufano que se había encargado con un resto de otros de cazar a Ernesto Guevara. Extraño mundo donde los asesinos se hacen propaganda.

Morales espera entonces que el verdugo declare lo que los culpables intelectuales (quién sabe hasta dónde materiales) prefieren no hacer. Es que los dos presos de Chonchocoro, narcotraficantes y criminales, militares de alto rango, gozan de protección. Confesar, para ellos, en un país militarista como Bolivia (derrotado en toda guerra gracias a las dotes bélicas de su institución armada), huele y suena a pecado, sobre todo si tienen de aliado al referido mandatario, el infalible Evo, que fuera en su juventud policía militar con la secuela de lambisconería y más que eso conlleva en un muchacho de su origen y clase. ¿Por qué no exigir de los referidos la verdad acerca de los hechos totales? ¿Por qué en un país que carece de pena de muerte pero donde se ejecutó a un indígena violador, no se aprueban medidas extraordinarias y se condena a la pena capital a García Meza y Arce Gómez por esta y demás atrocidades?

Evo no quiere malquistarse con quienes sostienen (bienvenida la coima) un gobierno corrupto. No otra cosa significa que se niegue a abrir los archivos militares secretos y se laven de una vez los trapos sucios de una guerra que se extendió por toda Latinoamérica con alto costo de vidas. Mucho llenarse la boca de revolución, babear como perra en celo por la ficción de un cambio inexistente, pero, a tiempo de hacer algo por los familiares de aquellos que en teoría hubiesen sido aliados suyos, silencio. La revolución tiene precio. Cuesta menos que treinta denarios.

Nada cambia con la detención de un ajusticiador. Que tiene culpas a pagar y que debiésemos cobrárselas de la forma más radical, seguro, pero qué de aquellos que eran elite y hoy dormitan una tranquila sentencia sin temor de ser obligados bajo riesgo de muerte a aclarar la oscuridad que sembraron. Esto, como casi todo en el país, pertenece al imperio de Momo, de las alasitas y los pepinos con cachiporras. Qué viva la fiesta, no hay de qué preocuparse, total, como afirma el profeta orinoquense u orinoqueño, si algo está mal, le metemos nomás. No hay ambigüedad: es directo, sintomático y característico.

O, para seguir, y hablando del desfalco del Fondo Indígena, opina Evo que no entiende el escándalo, si “solo” se trata de dos millones y medio de dólares. Puntos suspensivos, ni siquiera signos de admiración, menos interrogantes.

Quiroga Santa Cruz está muerto y poco le importa lo que suceda. Pero hay gente que lo sobrevive con angustia. Hay necesidad de que alguna vez en esta tierra bendita, maldita por vanidad y rapiña, se diga la verdad. Que paren bandas y pitos; detengan la serpentina. Callen cornetas y enmudezca el tambor. Paren, un día, por favor, la farra, que habrá que discernir si nos lleva a algo.
01/02/16

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Publicado en EL DÍA (Santa Cruz de la Sierra), 02/02/2016

Imagen: Sabemos/Francisco de Goya (Álbumes de Burdeos)