Claudio Ferrufino-Coqueugniot
Marche funèbre à l'occasion de la mort du général Hoche.
Los caballos. El resonar de los timbales. Cortejo que atraviesa las
multitudes pordioseras. Tambores que caen de golpe, como tormentas de pena.
Música oliendo a cañones en el fango. Hombres de ojos semi-cerrados que atisban
el campo enemigo, ese que quiere sustraerles el sueño de que hoy los palacios
son suyos. Golpes incesantes de la banda militar. Tristeza que amilana.
Dónde está aquel guerrero, Hoche, y dónde su montura sobre la que nos
habíamos subido todos. La tierra que trashuman no nos pertenece y Hoche no
escuchará los tambores que susurran su voz profunda por él.
En el lodazal su escarapela parece una flor. República que te amo, mira
cómo lloro este día, cómo esta música me hace llorar. Yo vi a Hoche arrebatando
la bruma. Y ya no está.
Revolución Francesa.
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De VIRGINIANOS, Los Amigos del Libro, 1991; Editorial 3600, 2019
Imagen: 21 juillet 1795 Hoche vainc les royalistes à Quiberon

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