Friday, August 6, 2010

El indio, esa comodidad/MIRANDO DE ARRIBA


Mal pueden creer los intelectuales bolivianos que el gobierno de su amo Evo Morales representa al indio como oprimido, no como raza. Quizá en algún momento de su proceso ideológico-político, mister Morales fue un líder popular; ahora es un monarca.
En la triste historia del indio todo se hizo con verticalidad: unos arriba y la mayoría abajo. Si no fueron los incas, o cualquier etnia sobre etnia, fueron los españoles, los caudillos, los criollos, y los mestizos, y los ricos, y los milicos, y los curas en interminable lista de patrones.
Entonces llega el momento, a principios del siglo XXI, en que un nativo alcanza -por masivo voto- la presidencia de la república, para ¡oh, desasosiego! convertirse en lo que quizá siempre fue: un sátrapa vanidoso.
La masa campesina que creyó en él sigue donde está, a pesar de los cheques venezolanos que se distribuyen en ambiguo patriotismo ¿bolivarianismo? Parafraseando al gran cineasta japonés Nagisa Oshima: los de abajo se quedarán abajo, no importa quien gobierne. El origen étnico del que mande no interesa, no hay garantía de nada. Y menos garantía la mixtura de izquierdismos que rodea al presidente en el caso nacional. Hay de todo, desde foquistas calcificados hasta marxistas que sueñan con princesas chipayas, no con indias chipayas (hay que aclarar) mas con princesas. Si esto parece cuento de hadas, y los ilusos de afuera, porque el de afuera peca de iluso en Bolivia, incluidos Galeano y Pérez Esquivel, anuncian el advenimiento de una nueva era. ¿La era del garrote quizá? ¿La del chicote?, eternizando la historia de humillados y ofendidos. Quiero también ver el paraíso social que pregonan, pero aquí todo es tan ilusorio que ya estamos como los fundamentalistas islámicos y su edén de once mil vírgenes. En nuestro paraíso local, vírgenes no hay, ni fideos, ni gas, ni pan, ni arrope.
Sugieren marcadas diferencias que pondrían a Morales por encima de la derecha. Si Morales es la derecha, como Tuto Quiroga, como Manfred Reyes. Las sutilezas, que no las distinciones, están en los detalles pero ellos (los individuos en cuestión) conforman una suerte de unidad que los caracteriza por la misma ambición. Si Time puso a Morales entre los 100 líderes más importantes del mundo contemporáneo, si se sugirió su candidatura al Nobel, dónde está la masa india del país. Ella no asiste a reuniones, no viaja, no disputa con el presidente de Perú acerca de los arrebatos adiposos del cuerpo u otras observaciones de tocador. Otra vez, y peor porque hoy es uno de ellos, el indio ha sido usado en beneficio de pocos.
9/6/08

Publicado en Opinión (Cochabamba), junio 2008

Imagen: Tupiza-Bolivia/Indio de Talina, 1900

Por el derecho de asilo/MIRANDO DE ARRIBA


El año 2003 intercambiamos con Walter Chávez un par de breves cartas a raíz de un artículo mío sobre Víctor Hugo Viscarra (que aún vivía) y que se publicaría en el El Juguete rabioso, revista bajo la dirección de Chávez.
Esta revista, periodística, literaria, crítica, representó un salto cualitativo entre este tipo de publicaciones en Bolivia. Y Chávez, con estilo directo y singular, la enriqueció con sus textos. El Juguete rabioso, mal que pese a algunos chauvinistas, ha quedado como un hito de la cultura regional.
Que Chávez fuera asesor de Evo Morales es historia aparte. Cada quien tiene derecho de apoyar al que quiera. Y también de escribir. O hacer campaña. Nada de eso se puede criticar, así los puntos de vista de uno difieran de los del otro.
El gobierno de Perú solicita la extradicción del periodista peruano, asilado en el país desde 1990, y defendido por la señora Mitterand en una carta que acusaba su persecución. Los cargos son los de "terrorismo". Extraño en un país donde notorios terroristas -de derecha- pasean sus calles. En un país que es lento, sino negligente, en la prosecución de graves delitos contra la humanidad como los cometidos por Fujimori o Montesinos. Un país que acusó a la nefasta diva televisiva Laura de ligazón con Montesinos -y enriquecimiento- y cuyo file parece haberse ya esfumado.
¿Qué calidad moral tiene el actual gobierno de Perú para solicitar la entrega de este asilado político de Bolivia? Ninguna. La farsa de la judicatura, no sólo peruana, se ensaña con aquellos que difícilmente pueden defenderse. La situación de Chávez no deja de preocupar, porque si se da el caso de la caída del actual gobierno del MAS -no existe la eternidad- estará al alcance de los lacayos de siempre, la febril y lambiscona derecha boliviana -léase Tuto Quiroga- que no dudarán en la entrega de este "paquete" a sus congéneres cruzando el Titicaca. Igual que Bánzer durante la Operación Cóndor, cuando despachaba a la muerte a militantes extranjeros, Walter Chávez puede convertirse en un obsequio de buena voluntad en la sempiterna y locuaz "guerra contra el terror" que instauró Washington.
Es triste contemplar el panorama. Perú demanda a Chávez mientras los que asesinaron a Cerpa Cartolini y otros en la embajada de Japón en Lima siguen sueltos. La orden de "no prisioneros" es ilegal, es asesinato, ya sean Bush, Putin, o cualquier otro mandatario los que la den.
El derecho de asilo político no puede ni debe ser tocado. Walter Chávez se queda.
26/5/08

Publicado en Opinión (Cochabamba), mayo 2008

Imagen: Afiche propagandístico

Silent Waters/LA VUELTA AL MUNDO EN 80 FILMES


Silent Waters, Sabiha Sumar/Pakistán, 2003

Ganadora del Leopardo de Oro del Festival de Locarno, Silent Waters no es sin embargo una gran película. Su importancia radica en los cuestionamientos que despierta -el fundamentalismo islámico, el papel de la mujer en Pakistán, y más-, en un momento como el actual. Para crédito de la directora, Sabiha Sumar, existen en el país asiático dificultades casi insalvables de hacer cine. En oposición a su vecino, India, que ha desarrollado una industria cinematográfica gigantesca, Pakistán no tiene siquiera escuelas de actuación; de ahí la performance a veces débil de algunos de los actores de Sumar.
Cuando Mohammed Alí Jinnah decide la creación de Pakistán, como refugio para la minoría musulmana de la India, no era con la intención de crear un estado fundamentalista sino uno secular. Su oposición a la hinduización del movimiento independentista en la India -y la intromisión de la religión en el conflicto político- lo separó de Gandhi. Jinnah previó sin equivocarse que la ruta seguida por el Mahatma derivaría en una brecha entre las dos religiones mayoritarias del subcontinente. Eso lo indujo a proseguir con la idea de un país independiente.
El filme transcurre en 1979, en un villorio que según se desarrolla la cinta sabemos que perteneció a la comunidad sikh, la cual, como reflejo en menor escala de lo que sucedió entre hinduístas e islamistas, es expulsada de sus tierras para dar espacio a los refugiados del nuevo Pakistán.
Acontecimientos que sucedieron de manera trágica y cruel. Ayesha (llamada Veero en su antigua condición sikh), la protagonista, es una muchacha que escapa de la muerte, a tiempo que se acercan los musulmanes al poblado, en 1947, para ser luego atrapada por los invasores y sometida a los tormentos usuales a la mujer. Hay un pozo de agua de donde se provee la aldea. En ese pozo, que aparece repetidas veces en las reminiscencias de Ayesha, las mujeres sikh fueron obligadas por sus familiares a arrojarse y ahogarse antes que perder su honor. Ella no, huye, y encontramos que algunas otras que quedaron como regalo a la sevicia de las desenfrenadas masas religiosas, retornaron al exilio de sus hogares para ser -o pedir ser- asesinadas por padres, maridos, o hermanos ya que cargaban el "pecado" de haber sido violadas por infieles.
Ayesha rehizo su vida en el poblado, se casó, renunció a las creencias sikh y se convirtió al Islam. Vive, a pesar de cierta normalidad, en una especie de enclaustramiento, de anonimato; jamás va al pozo a conseguir agua, otros lo hacen por ella. Allí se hundieron para siempre sus dos hermanas, en este absurdo innombrable que son las guerras de religión y la religión misma.
Su hijo, muchacho suave y aficionado a la música y al amor, sufre una transformación de espanto. Con la llegada de militantes de Lahore, comienza a resentir toda su vida anterior y considera, de acuerdo a un extremismo coránico, que lo que se aleje de su peculiar interpretación del Corán es infiel y susceptible de castigo e incluso de muerte. Eso lo confronta con su madre, de quien descubre su origen sikh con la llegada de unos peregrinos que habían vivido en el poblado y fueron posteriormente expulsados. Este hallazgo tendrá consecuencias trágicas.
Es el tiempo del gobierno del general Zia, con la islamización de Pakistán y el retorno de puniciones medievales: cortar la mano derecha y el pie izquierdo al ladrón; lapidación para el adulterio. Epoca paradójica en que los soviéticos invaden Afganistán, en que Zia apoya la lucha de los mujahedin y recibe millonaria ayuda de los Estados Unidos.
Tensión que aún permanece, donde un tirano como Musharraf es a su vez el que sostiene los últimos resabios seculares de un país al borde del abismo, el Pakistán cuyo nombre es un acrónimo de Punjab, Afganistán y Kashmir y cuyo sino puede ser el sino universal.
18/6/08

Publicado en Lecturas (Los Tiempos/Cochabamba), junio 2008

Imagen: La directora Sabiha Sumar

La vida de los otros/LA VUELTA AL MUNDO EN 80 FILMES


 Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Florian Henckel von Donnersmarck/Alemania, 2006

1984 es un año simbólico desde la aparición del libro de George Orwell. "La vida de los otros", del guionista-cineasta alemán Florian Henckel von Donnersmarck -su debut-, sucede en 1984 en Berlín Oriental, expresión precisa del totalitarismo que Orwell quiso retratar.

Tres personajes centrales: un oficial de la Stasi, la policía secreta de la RDA (República Democrática Alemana), un escritor aceptado por el régimen, y una famosa actriz de teatro. Entre ellos se entreteje un laberinto de hechos y emociones que los hará partícipes de un destino, siendo el oficial quien decida en cierta medida el final de los acontecimientos.

La Stasi, gracias al servicio de decenas de miles de agentes e informantes, mantenía estricta vigilancia sobre aquello que se considerase subversivo. La investigación de los artistas, dada la volatilidad de este género, propone el tema en cuestión. De la pluma de los escritores solían -y podían- escapar las informaciones que desprestigiaran al régimen. Pero el caso de Georg Dreyman parece impoluto. Este dramaturgo confía en el sistema de Berlín Este y su obra se rige dentro de los marcos de no sólo la aceptación sino la loa de la "república proletaria". Sucede, sin embargo, que su novia, la actriz Christa-Maria Sieland mantiene relaciones también con el Ministro del Interior, quien en actitud fuera de la política, aunque utilizando esta para sus fines, la desea para sí solo. ¿La manera de lograrlo?: descubrir que Dreyman traiciona al país.

Con tal objetivo se recurre a un eficiente oficial de la Stasi, quien se ofrece voluntario para la labor, guiado por la impresión que Christa Sieland le causa durante una interpretación teatral. Emociones que se mezclan con ideologías; acusaciones que se tejen bajo la sombra mundana de los celos.

La película acumula series de temas importantes. Se podría desgajar uno a uno los sutiles movimientos del argumento, que funciona perfectamente dentro de un engranaje sólido, que a pesar de no dramatizar el tema como en una película de misterio, mantiene al espectador en vilo de principio a fin.

En este rico mosaico, el énfasis en el cambio que se produce en la mente de un vigilante idóneo, el encargado del caso, alcanza el grado de obra maestra por su sutileza. El actor Ulrich Mühe, que caracteriza al capitán de la Stasi Gerd Wiesler, desempeña un papel impecable, comenzando como un feroz guardián de la "patria" y terminando con imperceptibles matices de duda, cuestionando si todo por lo que vivió y trabajó era válido.

Transformación que ocurre en su contacto con el arte, en el seguimiento constante de la vida de los sospechosos, el escritor y la actriz, que, ajenos al espionaje, viven como lo hacen los artistas. Intrigado por este universo que difiere tanto del suyo, Wiesler entra en el apartamento de Dreyman, cuando los inquilinos no están, y sustrae un libro de Brecht, cuya lectura significará el quiebre de su ortodoxia policial. De allí en adelante se convertirá en una especie de cómplice; cuando al fin, luego de algunas circunstancias, el otrora fiel autor, decidirá intervenir en el desenmascaramiento del aparato comunista.

Filme que trata de las finuras y escondrijos del alma humana, los cuales, al ser expuestos a diferentes situaciones, suelen volcarse de forma impensada.
04/06/08

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Publicado en Lecturas (Los Tiempos/Cochabamba), junio 2008

Imagen: Poster turco del filme


Tuesday, August 3, 2010

Un paseo por el cine


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Tantos restaurantes y tan poco tiempo, dice mi hija Emily, sibarita que combina salsa de maní con asado y mote con tallarín, que hace la salsa guatemalteca más picante y más rica con habaneros retostados. Tan poco tiempo para comer lo que se ofrece que hay que discriminar y adecuarse a las breves y simples posibilidades de que disponemos.  Lo mismo con el cine: tanto que ver y demasiada imposibilidad.

 Para un artículo propuesto como éste lo mejor es obviar las convenciones y extraer de la videoteca, al azar, un grupo cualquiera de DVDs. Cierto que así no discriminamos y dejamos a la suerte el resultado, mas ya que hablamos de películas ya vistas, la diversión es perdonable. 
La primera opción es "Austeria" (Polonia, 1984), filme de Jerzy Kawalerowicz. Es una pena que del cine polaco sólo conozcamos a Kieslowski. No quito su mérito ni su maestría, pero la obra de cualquier país es mucho más que el trabajo de un individuo, en literatura, en cine, en política... Para mí Andrzej Wajda es lo mejor de Polonia, en sus películas convencionales (por así decirlo), no en aquellas que fueron coyunturales en un momento de aquel país en vísperas de la caída del comunismo. Magistral también fue su "Dantón", de la historia de Francia.

Retorno a "Austeria", una cinta que trata de un grupo de judíos huyendo de los cosacos en la ofensiva rusa de 1914 (leer Solzhenitsin). Se refugian en una posada fronteriza donde el dueño es igualmente judío. Lo interesante es observar entre los distintos conjuntos hebreos, hasiditas y demás, y saber que no se puede describir a este pueblo bajo opiniones -o anatemas- generalizantes. Su complejidad es tan enrevesada como cualquier otra. Bella fotografía de la Galitzia polaca, verde y nebulosa, región de magia y misterio, en Sienkiewicz, en Schulz, en Bashevis Singer.



Nominada para el premio al mejor filme extranjero de la Academia norteamericana, "Downfall" (Alemania, 2005), se añade a la lista de filmes controversiales, en un tema que la gente evita poner en controversia: Hitler y el nazismo. El director Oliver Hirschbiegel trata de los últimos días del Tercer Reich en el búnker de Berlín. Bruno Ganz hace el papel del Führer con la profesionalidad que lo caracteriza.

Basada en los diarios de la secretaria Traudl Junge, tenemos una visión humana de lo que sucedía bajo tierra. El imperio germánico ha perecido, las hordas asesinas corren en masa a refugiarse con los norteamericanos ante el avasallador e impiadoso embate del Ejército Rojo. Berlín resiste como puede y la cabeza del Reich se amarga ante la ‘traición’ de todos. Ya no es Hitler el genio dominador; es un pobre hombre acabado, tratando de asirse a cualquier esperanza que impida la destrucción de su reino ¿su filosofía? Sucumbe ante la realidad. Su muerte, planificada, carecerá de grandeza; fin premeditado de alguien que ya no quiere vivir, que, de algún modo, se volvió ajeno al entorno; un hombre ansioso de descanso. No Goebbels, y, por encima, la mujer de Goebbels, fanática a la que el mismo Führer rechazará. Los Goebbels envenenan a sus hijos y mueren, sin gloria alguna...



‘Bizarra y despiadada’, dicen los críticos Siskel & Ebert de "Profundo carmesí" (México, 1996).  Arturo Ripstein garantiza desde muy temprano una posición de privilegio para el cine mexicano en el contexto mundial. Su fílmica recrea en imágenes lo que Juan Rulfo quiso mostrar: un universo como flotante, latente, más que mágico, hechizado. En Ripstein, como también en Rulfo, el ambiente rural excede su medio, no es que se inmiscuya en otro entorno, o que se yuxtaponga a él, simplemente pertenece. No se puede afirmar que ninguno de los dos, literato y cineasta, fuesen ‘costumbristas’ como algunos califican a todo lo que tenga algo de campestre. El universo de Ripstein es casi surrealista, como surreal es México con sus plácidos lagos de flores y calaveras de caramelo.

"Profundo carmesí" es una historia de la crónica roja hecha arte. Una obsesiva mujer que abandona a sus hijos por un gigoló local. Celos y ambición convergen en una arista que llegará a ser insalvable, que destruirá a la pareja de amantes luego de un sangriento reguero de hechos truculentos. El ambiente no puede ser más adecuado. Espacio de desolación, de viento y árido, de olvido, mezquindad y miseria.

El año 2000 Arturo Ripstein dirigió "La virgen de la lujuria". Ambientada en un café al que acuden refugiados republicanos españoles que planean matar a Franco, el director desenvuelve otra historia de pasión, amor enfermizo y desventurado. Aunque no alcanza la magnitud de "Profundo carmesí", esta película es una odisea de color. Tomas que se acercan al arte de la pintura de manera asombrosa. Ante la capacidad técnica del decorado, el argumento y la actuación pierden significado, o trascendencia.

Mis sobrinos me habían aconsejado ver "Irreversible" (Francia, 2002), de Gaspar Noé. Advirtieron de la crudeza de las imágenes. La bella Mónica Bellucci es víctima de una brutal violación en el paso subterráneo de una avenida cualquiera. La trama se desarrolla durante un día y comienza con un chocante asesinato, a partir del cual se irá revirtiendo el texto. Me pregunto si la validez de esta cinta está en la dureza de sus acciones (me remito hasta "Man Bites Dog", de Rémy Belvaux), la violencia como generadora de arte y hasta de belleza. ¿Qué diferencia a una crónica policial sobre un hecho semejante de una obra de arte? Respuestas múltiples que tal vez en esencia se refieran al contexto del artista, la manera de decirlo o de mostrarlo, la ambigüedad de las situaciones, la angustia y la esperanza, la incertidumbre, la subjetividad, el estilo, la abstracción...



"Dillinger" (Estados Unidos, 1973) es una de las muchas excelentes películas norteamericanas sobre gánsters. John Milius triunfa al recrear el aire festivo y mítico que caía sobre aquellos que podían desafiar al sistema que los había traicionado (eran tiempos de la Gran Depresión). A propósito o no, el director ubica al espectador en un claro posicionamiento en favor del criminal y su banda, común en la fílmica mundial ("Charuga", Croacia; "El elegante criminal", Francia; "El Pibe Cabeza", Argentina; "Gotti", Estados Unidos).
 A pesar de que los críticos separan a "Dillinger" de "Bonnie & Clyde" creo que ambas no sólo comparten una misma ubicación histórica, y un mismo espacio geográfico, sino un espíritu similar, característico del cine norteamericano y de su media que quizá inconscientemente asumen la grandeza del crimen como el último acto individual. Ya notado por Octavio Paz, este fenómeno ha producido en el cine de ese país obras maestras como "El padrino", de Coppola, y la fascinante "Badlands" de Terrence Malick, contemporánea del "Dillinger" de Milius.
 

El papel amenaza con terminarse y disto de alcanzar la docena de filmes visitados. Pero no quiero pasar por encima de "Volver" (España, 2006) que implica el feliz retorno de Pedro Almodóvar al buen cine. Luego de un trecho abrupto en creatividad, que incluye a "La mala educación", el genio español retoma con "Volver" su carisma irreverente, genuinamente divertido. El armazón de esta muestra ya se incluía en algún detalle de su antigua "La flor de mi secreto", como argumento de cierto libro de la autora personificada en la cinta. Implica ello, quizá, un retorno a las fuentes inspiracionales que lo hicieron grande. Aunque sus actrices favoritas (Carmen Maura...) ya envejecieron, Almodóvar puede aún sacarles momentos extraordinarios. Ni qué decir de la hermosa Penélope Cruz, madura ella y maduros sus senos, que redondea una perfecta actuación.

"300" (Estados Unidos, 2007) abarca variados aspectos de la vida contemporánea. La recreación de la epopeya de Leónidas y sus trescientos espartanos en las Termópilas, cae justo con el conflicto actual (no sólo en Irak) de la confrontación eterna entre Oriente y Occidente, entre Europa y Asia: Aquiles contra Héctor, Alejandro contra Darío. "300" es una joya visual si excluimos de su esfera una ideología barata e ignorante. La destrucción del hecho histórico, su tergiversación, no es inusual y puede ser aceptada como cualquier adaptación artística que no necesariamente debe cerrarse entre cánones tradicionales de certeza histórica. Zack Snyder logra una magnífica visión del pasado, que puede a la vez ser futuro, en mezcla de claroscuros y ocres donde la guerra es un horrísono río de sangre. 
El comic trasladado a la pantalla. La antigüedad mezclada con el porvenir, la fantasía en lo real. Culminación de un espíritu que se desarrolló en los Estados Unidos los últimos veinte años, que percibí cuando comencé a coleccionar esas figuras animadas que representan monstruosos guerreros medievales, salidos de la historia y de los sueños grotescos de las épocas oscuras (Dark Ages), de la imaginación y el mito, de los celtas y los autores góticos.


Termino con "Amarillo Mango" (Brasil, 2003). Premio CICAE del Foro del Nuevo Cine, Berlín. Claudio Assis, quien dirigió, dice: “El universo aquí, es el de una vida-satélite, el de los tipos que giran en torno a una órbita propia, coloreando la vida de un amarillo hepático y pulsante y no del amarillo del oro y de la abundancia”.  Muestra la existencia en una gran ciudad, Recife, donde cada cual sobrevive como puede y se divierte como puede. La abyección se asocia muchas veces con la miseria y es, en la miseria, donde parece más detestable y estrambótica. "Amarillo Mango" supera en calidad fílmica, argumento, dirección y actuación a "Ciudad de Dios", aclamada internacionalmente. Varias pueden ser las causas. Recife no es Río de Janeiro y su conjunto de historias individuales no alcanza la importancia social de las favelas de Río. No intenta Assis desenmascarar una realidad conocida. Relata vidas personales, cada una con tragedias y triunfos acordes a sus perspectivas, de una clase miserable o una clase media en proceso de empobrecimiento o desaparición.

 Cuando los medios de supervivencia son limitados también lo es la visión del mundo. Y los pequeños individuos de Claudio Assis se concentran en una región física de la que no podrán salir. El título, sin embargo, "Amarillo-Mango" viene de la última escena cuando uno de los personajes femeninos, hastiado de su vida y con deseo de cambio, le dice al peluquero que le tiña el renegrido pelo y lo cambie por amarillo, "amarillo mango"... ¿dejo de esperanza?
27/09/2007

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Publicado en Brújula (El Deber/Santa Cruz de la Sierra), 13/10/2007

Imagen 1: Afiche polaco de "Dantón", de Andrzej Wajda, 1993
Imagen 2: Afiche de un ciclo de cine de horror


A 40 años de Woodstock


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

El programa de radio toca San Franciscan Nights, por Eric Burdon and The Animals. Fuera de la controversia acerca de si realmente las noches franciscanas son calientes, la lírica habla de una ciudad de inmensa belleza, donde incluso, y a pesar de que el comercio se apropió del ‘Summer of Love’, se pueden aún sentir los aromas de lo que fue un sueño.


Caminé por North Beach, cargado de ilusión. Cruzando la entrada de City Lights, la librería de los poetas beat, preferí no entrar. Busqué, con quien venía conmigo, la calidez del pub, de una negra y profunda Guinness irlandesa, y trasmuté los bordes entre Italia y China, en sus barrios más representativos, como miembro también, como quisieron ser entonces, de una contracultura. Solitaria la mía.


¿Qué significó Woodstock para un chico boliviano de 9 años? No recuerdo ni cuánto se habló en el momento. Mis padres, que lindaban los cuarenta, eran hijos del tango y, aparte de unas dulces canciones de los Beatles, el rock no se representaría en nuestras calles hasta años después. Marcados eran los individuos que habían sido tocados por la varita de la música moderna. Había, a la vuelta de casa, uno barbado que difundió a Ten Years After primero y luego a Pink Floyd. Su destino fue aquel del rock, y el de Woodstock. En la universidad se volvió mirista, cuando ser miembro de aquella asociación tenía aires subversivos; luego se hizo gobierno, se enternó, apareció en televisión, se construyó una mansión en Las Trojes y hoy debe ser ferviente abuelo de niños que aprenden inglés, no para aprender las canciones de los Doors, o para sentir la nostalgia -mía- de las noches de San Francisco con los Animals. No, sus nietos aprenden inglés porque se juega en ello futuro con estatus.

Los rebeldes murieron, felizmente. Como Durruti, como Villa y Zapata, Sandino y Farabundo Martí y el Che, Jimi Hendrix y Janis, Jim Morrison y hasta Brian Jones, lo acepto, dejaron un mundo que les arrebataría su música, que subastaría su angustia en coloridas poleras, que utilizaría sus versos para vender carros y etcéteras. 
Dicen que la época murió en Altamont, en el asesinato de Meredith Hunter a manos de los Hell Angels que protegían a los Stones (el 6 de diciembre de 1969), pero no, pereció antes, ya en el desbande pacífico que sucedió a Woodstock, cuando los mercaderes del capital notaron que había dinero para hacer en aquella rebeldía confusa de los jóvenes. Fue el capital el que arrasó con el verano del amor.

Pero desliguémonos del ánimo de pesadumbre que sobreviene con la derrota. En la música apareció el punk, que ‘torpedeó’, como dice Jon Pareles, el escenario de un movimiento que se momificaba y se ofrecía en el mercado. Pete Townshend, guitarrista de los Who, en una entrevista décadas más tarde, reconocía que el punk fue la salvación del rock.


Nos queda de Woodstock, aparte de la música, el aura de esperanza que traen las grandes concentraciones humanas. No importa que quienes se desnudaron en el lodo de esa colina en el estado de New York lleven hoy trajes en Wall Street. Mucho ha cambiado el mundo, para bien, desde entonces. Por supuesto que para mal lo ha hecho mejor... pero así como Martin Luther King abrió las puertas de una incompleta igualdad racial, así Woodstock expandió un augurio de paz, que aunque en apariencia duró un instante, en realidad transformó ideas de manera profunda: en el arte, el sexo, la música, la sociedad (con interrogantes)...
 Al menos, para quien escribe, es un referente de nostalgia. Si bien llegué a Woodstock con veinte años de retraso, creo que mantengo dentro mío chispas que se encendieron allí. Cierta vez, haciendo línea para obtener autógrafos de los actores de SLC Punk, filme magnífico, era yo personaje discordante vestido con mi usual formalidad cochabambina. Compartía espacio con extravagantes cabelleras, tatuajes, aretes en lenguas, anillos en narices, teñidos. Mientras firmaba mis dos afiches -que precio- el actor principal me preguntó de dónde venía. Yo vengo del espíritu de la rebelión, le contesté, del desacuerdo y la anarquía. Pero soy de Cochabamba, Bolivia.

"No nací allí/Quizá allí moriré" canta Eric Burdon. Mientras en Woodstock, Hendrix atruena la guitarra y las cuerdas lloran como bombas sobre Vietnam.
25/08/09

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Publicado en Puño y Letra (Correo del Sur/Sucre), septiembre 2009
Publicado en Lecturas (Los Tiempos/Cochabamba), 30/08/09
Publicado en Fondo Negro (La Prensa/La Paz), 30/08/09
Publicado en Brújula (El Deber/Santa Cruz de la Sierra), 17/10/09

Imagen: Afiche conmemorativo del festival



Monday, August 2, 2010

Pobre país mi país/MIRANDO DE ARRIBA


Esteban Urquizu, mestizo lambiscón de apellido vasco, no aymara, descalifica la gesta libertadora, los 15 años de lucha en el entonces Alto Perú, donde, según Pacho O'Donnell, de ciento dos caudillos guerrileros sobrevivieron la guerra nueve.
Este Urquizu, escarabajo gobernador de Chuquisaca, promueve al consabido "Huevo" (nombre popular del pluriético Evo Morales) por encima del gran Bolívar. Si su deseo es entregarse al Apu Mallku, por razones que quiera él, no hay por qué inmiscuirnos, pero cuando éstos, sí éstos, advenedizos locuaces e ignorantes, desean imponer la falsía de sus apreciaciones, la venalidad de su accionar, la mierda que anida en sus cabezotas racistas, hay que pararlos.
Pueden, y lo hacen, atacar, que para eso los achachilas les criaron dientes de can, pero no pueden defenderse, porque no hay asidero legal ni político, ni histórico, ni étnico, ni racial ni religioso que los sustente. Acá hablamos de una cuadrilla de delincuentes que se hace llamar gobierno, y cuyo fin ya comienza a corroer sus febles bases.
Bolivia sobrevive hoy gracias al narcotráfico, y qué peor que el narcotráfico para la revolución, ¿o acaso ella participa de los vicios del capital y se enseñorea con ellos? No, revolución es un término voluble y todavía frágil. Basta ver a los "revolucionarios" de hoy, señoritos que ni idea tienen del trabajo, menos de la explotación, o platilleros y trompeteros de carnaval que desenterraron los trajes de pepino para deslumbrar a un pueblo inerme en su miseria, huérfano en su ignorancia.
El líder, mala copia nativa del tirano Kim Jong-il, intenta llegar a la estatuística del malformado, enano, adiposo que soñó ser Elvis Presley y que terminó de criminal cabeza de la Corea del Norte, donde los pobres mueren de hambre mientras él cabalga pura sangres. Así Morales, que de bicicleta quiere avión, que impone mentiras como "el año nuevo" aymara, que hace del 22 de enero -fecha de su asunción (será la Asunta)- algo superior a todo lo que aunque discutible se logró en doscientos años. Quién es él que por un lado vilipendia a los gringos y por otro les pide limosna. Que tome este sujeto cuenta de lo que le sucedió a Noriega en Panamá, porque ni él ni sus narcoamautas saben lo que se teje en la sombra. Y tienen miedo, no lo nieguen, el miedo del payaso Chávez (Chavívar) y el del mameluco Linera a quien no salvará ni la filosofía del tocador...
8/1/10

Publicado en Opinión (Cochabamba), 3/8/10

Imagen: Habitans de La Plata ou Paragay et du Tucuman/La Croix-Geographie Universele, France, 1705