Tuesday, September 16, 2014

Bestiario de la izquierda latinoamericana/MIRANDO DE ABAJO


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Jesús Santrich, el ciego de las FARC, posa de dandy sabelotodo y habla con displicencia en las conferencias de La Habana. Será enfermedad de radialistas o presentadores de televisión, starlets del mundo moderno, o no se da cuenta, quizá, dada su condición. Mentira, por supuesto que sabe lo que hace. Es solo un alivio que tipo semejante no esté en situación de poder. Ya hemos visto que este convierte a cocaleros en mandarines, o sienta a pésimas actrices dramáticas, pero hábiles felonas, en casas rosadas. Dilma, la mascota del sempiterno patrón Lula, se enoja –según una columna brasilera- que los sirvientes de palacio hablen en voz alta. Impiden con su insulsa cháchara de pobres los pensamientos de la nueva Carlota Joaquina, aunque aquella descollaba más que esta y no solo en los movimientos de cadera. Pues bien, encontraron fácil solución para los berrinches de la princesa: contrataron sordomudos.

Bien sabido que el falso indígena, falso mesías por extensión, maltrata al personal de servicio. A gritos e insultos y con el castigo ejemplar de despido, mantiene a raya en su intimidad a los trabajadores que jura defender. Valga recordar cómo la bizca ministra Suxo defendió el derecho de su hija a explotar en el extranjero a una paisana de menores posibilidades. Ya no se habló de eso, y la no muy transparente ¿aymara? seguirá con su empresa expoliadora y clasista. Los ricos nos merecemos todo, ustedes nada, dirá entre las sábanas de satín que no se sienten como el arduo tocuyo.

El siglo XXI cambalache… hay que actualizar el tango… muestra a una bestia medieval, dice que de los ayllus de algún lado, amenazando con chicotear a los que no voten por el patrón en la próxima farsa. Traduciendo, significa que en los benditos ayllus el voto no es secreto, porque para saber por quien se vota tendrán que mostrar la papeleta y un inmundo renacuajo malvestido de cacique velará por la unanimidad de su especie. Vamos bien, casi ya a nivel de Suiza. Y nos irá peor así abunden las alimañas como la mencionada, que a decir verdad y declarando brutalmente, no valen ni una bala.

A qué seguir con el soez teatro de la democracia boliviana que no existe. Lo mejor es que Morales se declare Inca y acomode a la ñusta real. Que se diga también eterno y afirme como le gusta hacer que Zeus era aymara y que Helena de Troya venía de Orinoca como su majestad, porque con algo hay que llenar vacías mitología e historia, la falta de monumentos de un pueblo que se afirma mayor a cinco mil años y que no fue capaz ni de inventar el tenedor. Carajo, al menos algo palpable cada mil años. Nada, en cinco mil han producido qué… Evo, Eva, el génesis recién, sin Adán y sin hoja, ni víbora porque se la comieron. Lo que el barbado hebreo se supone hizo en unos días, los achachilas lo inician en tonelada de siglos, pero, carajo otra vez, lo que escribo es puro racismo ya que el tiempo es categoría subjetiva. Comencemos a contar de acuerdo al reloj Choquehuanca ahora que el mundo solo tiene un dios y un amo: Evo. Qué sucederá, me pregunto, cuando se encuentre con el califa de Siria a mitad de camino. Alguien terminará descabezado.

Dicen que Máximo Kirchner habló. Un malintencionado Lanata afirma que el “nabo” al fin balbuceó luego de 37 años. Pero dispone de casas millonarias y de cocaína líquida, la mejor, Made in Bolivia, para inyectarse sueños de los que le priva una escasa imaginación. Este era el heredero de la Argentina y quién sabe, en el país donde el cornudo general Perón es todavía profeta, puede que sí. No lo entiendo, un pueblo que en teoría lee a Borges y a Cortázar y que no puede desligarse de aquel cobarde ni de su ave María putísima, Evita.
15/09/14

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Publicado en El Día (Santa Cruz de la Sierra), 16/09/2014

Imagen: Bestiario medieval/Universidad de Cornell

Sunday, September 14, 2014

Acecho

Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Tiro los dados. La mano izquierda juega con la derecha. Llueve. Tanto leer a Jorge Muzam y su ya mítico San Fabián de Alico, me parece que cada día llueve, aunque Colorado está casi al borde del desierto. Llueven meteoritos, cierto. En la noche caen cuando nadie los ve, sobre las tierras indias de la pradera, el cerro, mientras los animales, coyotes, zorros, mapaches, mofetas, ciervos, algún puma perdido o un oso negro desterrado y yo, subimos y bajamos las cuestas de Aurora, en intrincadas callejas y callejones sin salida. 

Se huele el invierno en el otoño. He aprendido a leer en los árboles, a reconocer los ojos que brillan en esta mixtura de concreto y vegetales. Paseo por la oscuridad; observo que no soy el único. Además de los mamíferos, las volutas de aire frío movidas por el viento suelen moverse como seres vivos. ¿Está vivo el aire? Toma a ratos forma de mujer a ratos de fantasma o de mujer fantasma. Me cuesta atravesar los baldíos con mis zapatos "de vestir". Siseos que pueden ser brisa o cascabeles, víboras bajadas al azar desde las mesas, esas montañas achatadas que se miran en Golden, casi saliendo hacia Boulder.

Leo sobre el Turquestán, sobre el reino de Quito, sobre los indios de Huayculi. Abro y cierro las persianas según pase o no pase la gente. Stalker, el mirón. Es que si quieres sacar material para un personaje de tus ficciones nada mejor que observar cuando no se dan cuenta. El ser humano deja de existir y comienza a actuar si se sabe observado. Aprendo de los animales.

Una zorra de pelaje rojo y cola de punta blanca se mete entre los brezos. Si escuchas su grito sin saber de quien proviene te pensarás en otra dimensión, jurarás ser parte del más allá, sentirte privilegiado. Pero es una zorra y su lamento estremece. Como un niño, o una hembra, atenazados por el horror.
2014

Saturday, September 13, 2014

Los niños de Theresienstadt

Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Theresienstadt era el nombre del campo de concentración alemán en la ciudad checa de Terezin.

Terezin, villa de Bohemia, tenía 4000 habitantes. Cuando llegaron los nazis, evacuaron a la población y usaron el pueblo como ghetto amurallado para los judíos. Estos venían de Alemania, Austria, la misma Checoslovaquia, Dinamarca y los Países Bajos.

Allí concentraron 15000 niños. Muchos murieron en el lugar; otros fueron desplazados al campo de exterminio de Auschwitz.

Trenes que no son tales sino hileras de dolor. En la hermosa Bohemia abundan uniformes negros y grises, puertas de vagón cerradas con sollozos en su interior.

Queda el recuerdo, fiel martillo que nos veda la alegría. Sobre las paredes del ghetto, los niños dibujaban. En sus trazos hay manos entrelazadas, soles, lunas y ríos. Flores, como si la cárcel fuese prado. En su eterna memoria, un niño ha pintado a otros dos jugando a la pelota. Ninguno recordó a los guardias; no hay muertos en los dibujos. Los niños de Theresienstadt vivían en sueño. Los hombres tampoco creían en lo que sucedía, no estaban acostumbrados.

Hoy, en El Salvador, los niños pintan a sus madres degolladas, aviones que lanzan muerte desde el cielo, soldados que matan.

En Terezin, así era su nombre, los niños continuaron su infancia. Entonces no sabían. Ahora sabemos todos y los pequeños ya no estampan sus sueños en las paredes sino sus pesadillas.

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Publicado en PRESENCIA LITERARIA (Presencia/La Paz), 12/01/1992

Imagen: Dibujo de Helga Weissova-Hoskova, sobreviviente de Theresienstadt

Tuesday, September 9, 2014

El estado pachamámico/MIRANDO DE ABAJO

Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Anoche vi hablar a un cacique de la etnia wichi-mataco argentina. El hombre llevaba una chalina con colores de la wiphala. Este elemento, invención de románticos de izquierda bien apoltronados en Europa, se ha visto hasta en manifestaciones previas a la elección chilena; incluso la propaganda política de Bachelet lo mostraba. Buen señuelo para indios, hoy por hoy quienes generan y mantienen prestigio para los nuevos oligarcas, llámense Kirchner, Morales, Correa y resto de ese conjunto de travestidos rebeldes. El discurso de supuesta defensa de pobres, minorías y etnias olvidadas, abulta las cuentas bancarias de los peores traidores de la historia americana. Eso, siguiendo la tradición del 1910 mexicano, bastaría para acomodarlos en el paredón. Pero todavía seduce.

Aunque es obvio que lo indígena para los nuevos ricos es secundario, siguen manejando una retórica que aún gana adeptos. En Bolivia los ganan por el dispendio en limosnas y premios de dineros bien y mal habidos, sobre todo estos últimos, y afuera por la atávica estupidez de las izquierdas gringas que se lo creen todo, o lo quieren creer y cierran los ojos ante el descalabro fascista, el único fantasma que se desliza por la siempre triste y siempre tonta geografía nuestra. Chávez nuestro que estás en los cielos… parece broma.

El indio, esa comodidad, escribí alguna vez. Para ello me nutrí de las historias de mi padre que se extendían por generaciones y que hablaban, en un entorno familiar, de la incomprensión del “blanco” o del mestizo hacia el nativo de estas tierras. Error fatal, el de los “abuelitos”, y antes de conquistadores y colonos, de explotar al indio e impedir la participación de una población mayoritaria en la vida nacional en igualdad de condiciones. Lo estamos pagando ahora y por largo tiempo. El vómito masista resulta de allí, entre otras cosas. También hay que mostrar en su prístina vileza a un personaje: el doctorcito altoperuano, causa de grandísimos males y cuya presencia ha crecido en casi doscientos años de supuesta independencia. Basta recordar, ya que ahora se habla de un futuro filme, la recua de lameculos ilustrados que rodeaba a los consultores gringos de James Carville para inventarse una presidencia. Nada ha cambiado, desde el Olañeta aquel hasta estos intelectuales de carnosa lengua.

El idilio del falso Estado Pachamámico puede, gracias a los fracasos históricos, extender su vida todavía. El concepto ha superado con creces una realidad donde no se percibe cambio estructural alguno. El intercambio de patrones jamás significó progreso, no si se siguen perpetuando taras que son las que a la perfección manejan la idiosincrasia de un pueblo animalizado por alcohol y hoja sagrada.

La coca tuvo su importancia económica. Hoy hay que destruirla porque solo genera úlceras con afán de republiquetas para arbitrio y agosto de la peor multinacional, la de la droga. Así como a la parafernalia de “tradiciones y justicias comunitarias” que apenas viven en la afiebrada y pútrida mente de los aprovechadores. Lanzar la recua a la matanza, o la amenaza de hacerlo, apuntala al gobierno actual y atemoriza a los opositores. Se escucha una verborrea fundamentalista que los acerca al hoy espantoso y célebre Estado Islámico. Algunas ideas concuerdan, ambos añoran un pasado de obscena verticalidad, medioevo, oscurantismo. Difieren en la práctica pero únicamente por distintas circunstancias. En espíritu son iguales, aunque sabemos que pecan de embusteros y que no ejercen sus reglas con ellos mismos. Habrá que lidiar con la parte que nos toca en condiciones acordes a como se presente, porque para los de allá, el EI de Siria e Irak, la solución tiene que ser inequívoca: no prisioneros.

08/09/14

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Publicado en El Día (Santa Cruz de la Sierra), 09/09/2014

Sunday, September 7, 2014

Alexandrinos

Claudio Ferrufino-Coqueugniot

La noche viene la luna oscura
Tú estás de pie
Y te comento en los labios una canción
Te la repito lado a lado
En los labios
Brillándola con mi saliva
Peinándola con el pelo de mi boca
Y con ella también con la boca
Y ojos que te quieren más

***

Teclean esos músicos las horas
Mientras te escribimos
Yo el calor y el preludio de crepúsculo
Tu ventana abierta y la mía
Sólo las notas nos acercan
Hoy que no hablamos
Olvidados de besar

***

No sabes de mi máquina de escribir
De mis dedos no sabes nada
Sólo de un miedo que te hace analfabeta
Que te impide leerme
Y pierde mi tiempo

***

Te haría un verso hermoso como un ladrillo
si fuese albañil
No sé más que escribir
Mis ladrillos imaginarios no construyen casas
no tendrán antigüedad
no serán ruinas

***

Creo que la lluvia nace en tu ventana
arriba que echas desde allí las gotas
y así las miro yo
y deseo tanto subir a acariciarte
con las húmedas manos que me hiciste
al lloverme
Sé que caminas encima mío
reconozco tus dedos
mientras repito mi dolor
reloj que suena a medianoche
y a mediodía suena

***

Se termina la página
Reducir mis poemas no me importa
Todo sería anotarte
recostada
con mi boca hundida un poco
en donde te crecen las aguas

1989

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Publicado en Pueblo y Cultura (Opinión/Cochabamba), 14/05/1992

Imagen: Egon Schiele/Muchacha con pelo negro

Thursday, September 4, 2014

Constanza

Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Día de pálido reflejo crepuscular.

Tendido en el gigantesco y curvado espejo de las aguas las contemplo. El corazón descansa como piedra hundida en el cieno. Rodeado de vegetación pienso que si no existe este lugar, lo invento. Mi crisol alquimista recibe pino y musgo y trozos de cielo mezclados con lunas. La vida fluye de un manojo de cabellos rubios, ventosos. Invento el lago de Constanza en cuatro minutos, sudo un quinto y creo un sexto para dormir.

Levanto en las orillas una casa grande como pulgar. La pueblo y observo crecer los pétalos. Un amarillo se posesiona del mundo con esperanza y aflicción. Un hechizo te recuerda.

Los escalones descienden tras tus pasos. Eres dueña del número. Si tocas el último caes, desnuda y frágil, en la espuma de mis brazos.

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De ACRACIA (Nispa-Ninku), 15/05/1986

Foto: Lago de Constanza

Tuesday, September 2, 2014

Califas, mallkus, dioses/MIRANDO DE ABAJO


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

A fines de los ochenta, un viajero tomaba un tren chino hacia el Turquestán. Destino: Kashgar, la mítica ciudad uigur, a orillas del desierto al que se entra y nunca se sale, el Takla Makan. Ya habrá tiempo de dedicarle unas líneas al precioso libro de Stuart Stevens Night Train to Turkistan; ahora solo nos fijamos en un detalle utilitario.

El coche comedor, tan congelado en su interior como el frío afuera, burdo y pretencioso según se presentaban los socialismos de entonces, tenía al lado de cada mesa un lema: SERVIR AL PUEBLO. Esa patraña, infundio fútil de la dictadura asiática, continúa hoy, veinte años después, arrollando las libertades en el mundo. Se la utiliza con la misma brutalidad y falta de imaginación en la resaca boliviana de las izquierdas, con un supuesto teórico marxista (gente fácil para el mito, los bolivianos) que la avala entre comillas. Si hubiese que ubicarlo en un contexto, diría que el tal sabio es a Marx lo que Corín Tellado a Cervantes.

El lío está en que el hambre, la desocupación, hasta la idiosincrasia en gente que ha sufrido esclavitud y atraso por siglos, convierten a los hombres en presa fácil de un discurso que se presenta con serpentinas y frijoles. A nada, siempre es mejor algo, y, en el inconsciente colectivo se aferra el pecado de creer que de una manera u otra debe existir quien mande. Gente que desconoce lo horizontal y clama por verticalidad, el chicote del amo y la lengua sobre él.

Observo en televisión a un barbado califa, el mandamás del grupo ISIS que tanto da que hablar en el momento, maldito sea su nombre. Discursea en Irak, tierra tomada. Detrás suyo hay un ventilador eléctrico, porque hasta al califa se le sobrecalientan los huevos. Lo paradójico es que individuos semejantes, que reclaman el retorno del oscurantismo, se sirvan de elementos occidentales (ventilador) para sus fines. ¿Por qué no poner, digo, a un par de negros desnudos agitando hojas de palma? Falta coherencia. El discurso sale fácil, la retórica se amolda con soltura a la estupidez, pero los hechos difieren del verbo.

Mírese a los boligrandes y a los bolichicos de Venezuela, nadando en oro. Cada día salen a luz desfalcos inconmensurables y se sabe que los adalides de la revolución invierten justo donde no debieran… en el imperio. A los pobladores: garrote y harina pan previa identificación dactilar, mientras los jerarcas cuentan dólares con máquina porque no les alcanzan las manos. Esos, los facinerosos socialistas del siglo XXI, ponen la figura del payaso Chávez al lado de Bolívar. Llegará el día en que habrá que exhumar al muñeco de cera y fusilarlo en público para escarmiento. Luego tirar la inmundicia a los perros.

Servir al pueblo. De esto se le inunda la bocota al cacique local, la estrella de Orinoca, el sempiterno futbolista número diez de la selección mundial. Chivito preñador. Decía Navia en una crónica, que las putas de Chapare definían a Evo Morales como “culeadorcito” pero amarrete. Ahora tiene más para gastar y dudo que alguien le cobre. Su estatus de gallo va en pos del cetro que aún detenta Rafael Leónidas Trujillo en el infierno. Emula a Stroessner (léase a Leandro Mazzini en Coluna Esplanada) en sus trampas “democráticas” y es el niño mimado del Fondo Monetario Internacional; adalid del capitalismo salvaje que no reconoce fronteras, derechos humanos o laborales, y que destroza el medio ambiente con ferocidad de enemigo.

Sean el barbón de Irak o el barbón de la isla, los calvos Putin y Lukashenko, o el lampiño nuestro… califas, mallkus, dioses vienen del mismo costal: metafísica para las masas, el dinero es nuestro.

Burda como el tren chino camino del fin del mundo, Cristina Kirchner ríe a veces -hiena- y llora también, porque la ternura de servir al pueblo, alimentar a los pobrecitos, hace llorar.
01/09/14

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Publicado en El Día (Santa Cruz de la Sierra), 02/09/2014

Imagen: El "califa" Baghdadi