Monday, December 31, 2012

La reformulación del mundo/MIRANDO DE ARRIBA


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Colin Powell, hijo de inmigrantes jamaiquinos y Secretario de Estado por razones que deben incluir a un hombre de color en la cúpula gobernante, está en Siria. Ahora que un nuevo orden se ha impuesto por la sangre en el Oriente Medio, los tentáculos del vencedor quieren extenderse por todos los rincones que sean o puedan ser un riesgo para Israel. Las armas imponen condiciones y lo más posible es que gobiernos como el sirio y el del Líbano cedan a su presión.

Resulta ahora que el nuevo imperio, alimentado por los seguidores de Leo Strauss, pensador sionista de Chicago, se han convertido en los defensores de Occidente en la antigua y futura guerra entre ambos extremos del planeta -mientras China sonríe impasible ante la debacle de sus contrarios.

Adolf Hitler consideraría jocoso que gente a la que él catalogaba de asiática presumiese de ser el portaestandarte de valores por los que el propio nazismo alegaba pelear: la defensa de la cultura occidental.

Los inteligentes judíos norteamericanos que manejan este país utilizan a los serios y temerosos conservadores protestantes para sus fines. En menos de cincuenta años pasaron de ser ciudadanos de clase inferior a fabricantes de marionetas. En un análisis de la verborrea hitleriana de Mein Kampf, agresivo relato producto del temor, se presume que los judíos se adueñarían de Alemania de la forma en que lo han hecho en los Estados Unidos. Eso no valida las consecuencias de aquel razonamiento, pero tampoco justifica la excesiva apropiación del bien general por unos y no por todos.

Parece difícil creer que los intereses de Israel prevalezcan sobre los del mundo árabe. El resultado a no muy largo plazo de la aventura norteamericana en Irak será haber cambiado un gobierno no religioso -aunque tiránico- por una dinastía clerical con mucho más peligrosa, al estilo de Irán. Hasta Turquía, purgada de las taras sacerdotales por Kemal Ataturk, recaerá en su búsqueda del Islam y de la reunión de la iglesia con el estado. 

Los supuestos logros alcanzados en el último conflicto se irán revirtiendo para mal. Casos similares pueden ser los de Siria, Líbano, y Arabia Saudita también, para reemplazar la farsa creyente de hoy por una ortodoxia real. ¿Qué es Hamas sino una creación de Israel para eclipsar a Arafat? Lo que se hizo en pequeña escala se magnifica, y Yasser Arafat no es tanto de temer como los fundamentalistas de Gaza. Igual con Bin Laden. Historia repetitiva de gente que cava su propia tumba.
04/05/03

_____
Publicado en Opinión (Cochabamba), 05/2003

Imagen: Pieter Brueghel el Viejo/Hope from the World of Seven Virtues, circa 1560


Sunday, December 30, 2012

Pueblo belicoso y belicista


La tragedia de Newtown, Connecticut, ha despertado disparatados comentarios entre nuestra gente. El usual: que los gringos son gente enferma, sociedad podrida; entre líneas se lee un falso “no como la nuestra, bucólica, deliciosa, tranquila”. Hay más agresividad en las calles bolivianas, mayor irrespeto y extrema prepotencia que en las de Estados Unidos. En Bolivia el Otro, a pesar de ser un pueblo amistoso a decir verdad, es el Enemigo. Pan de cada día, observable a simple vista, de fácil detección e imposible entendimiento. Con ello no doro ni quito culpas al asesinato en los Estados Unidos donde matar no es una de las bellas artes, según el viejo De Quincey, sino una costumbre.

La Segunda Enmienda, nacida a raíz de la guerra de 1812 contra los ingleses solo corrobora una práctica bien acentuada, o dos que podrían hacerse entender como una: autodefensa y avasallamiento. El hombre, con la venia de la escasa -en inicio- sociedad que lo rodea crea su propio bienestar, no se lo entregan. No espera que el gobierno vele por él, toma las cosas. Decisión trágica que moldea un país en el empeño y el tesón de su gente, y en la desgracia de quien se cruce con él.

Octavio Paz analiza las masacres en Norteamérica y las piensa como última expresión individual en una sociedad en que el individuo va perdiendo esa identidad. Sí y no, porque a pesar de ser una tierra regida por leyes muy duras, castradoras, en aras, se dice, de mejor convivencia, mantiene dentro de los límites de una casa, hogar o comunidad, un férreo individualismo, mayor mientras más rural y menos educada su gente.

¿Qué podía hacer para defenderse un individuo en el pasado, un inmigrante europeo por ejemplo, aislado en medio de la nada, del bosque horrísono e infinito? ¿En quién confiar, en el gobierno? No, su única seguridad era su rifle, la capacidad de activar el gatillo cuando necesitase sobrevivir, o decidiera ampliar sus posesiones. Práctica dual y antigua en la que hay que buscar las respuestas de hoy. La única defensa era la propia y en Estados Unidos, muchas veces o casi siempre, esa defensa se ha confundido con ataque.

Va desde la más humilde casa de Apalachia, donde hay hambre, escasos recursos, pero sobran Dios y armas, como en la crónica americana de Joe Bageant, Deer Hunting with Jesus, útil para entender la idiosincrasia de un pueblo todavía joven cuyos soportes han sido estos dos: religión y armas de fuego. De allí hasta las grandilocuentes expresiones de la Casa Blanca a tiempo de destruir objetivos que atentan contra la seguridad nacional. Derecho a protegerse, a reaccionar por cualquier medio ante la amenaza. A eso se añade una pizca de situación patológica y ya tenemos otra vez Newtown, el asesinato de los niños. Pero, deseo ser objetivo y afirmar que Estados Unidos, así no lo parezca, y los norteamericanos, son país y pueblo de profunda autocrítica. Queda esperanza.
24/12/12

Publicado en Séptimo Día (El Deber/Santa Cruz de la Sierra), 30/12/2012

Friday, December 28, 2012

Tortillas/MIRANDO DE ARRIBA

Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Bajo el título de "This Little Mexican Flatbread Gets Around", el Denver Post de la edición de abril 17 publicó un interesante artículo de cómo la tortilla, esa alternativa mexicana al pan, se ha establecido como uno de los productos alimenticios más exitosos en los Estados Unidos.

En Denver, Colorado, hay muchas pequeñas compañías que producen tortillas -de maíz y de harina- para cubrir la inmensa demanda de una población en desmesurado crecimiento como la mexicana, además del mercado anglosajón tanto o más numeroso en término de consumo de tortillas que el originario del sur.

Dicen que las tortillas saben mejor cuando se las prepara con manteca de cerdo. Las leyes norteamericanas, que obligan a los productores a detallar qué cosas contiene el alimento ofrecido, disminuyen las posibilidades de comercio de aquellas en favor de otras con aceites vegetales, mientras que -todavía- se vende a los paisanos cualquier cosa, lo que se refleja en el alto índice de obesidad, diabetes y problemas cardíacos de la población hispana.

La variedad de usos de la tortilla se ha extendido de acuerdo a la imaginativa de los chefs. Se hacen postres de tortilla rellena de plátano y queso cremoso, bañados en miel de batata. Se la utiliza de base para caviar o salsas de hongos; la tortilla ha dejado de ser exclusivamente plato popular para convertirse en parte del recetario gourmet. Aseguran que su venta excede la de cualquier otro tipo de pan étnico en los Estados Unidos, incluidos los bagels que son tan requeridos.

De ser comida "de indios" -su origen se remonta a antes de la conquista, por lo menos al imperio azteca- se apoderó primero de la sociedad colonial convirtiéndose en alimento de siervos y patrones por igual. Emigró a Estados Unidos con los cargamentos de trabajadores, por un lado; por otro, permaneció en las avanzadas poblacionales de México en las vastas tierras que hoy son Norteamérica, arrebatadas o regaladas en el siglo XIX -incluidos pobladores-, hasta establecerse hoy como parte de la cultura culinaria del país.

La historia de la tortilla en Estados Unidos es avasallante: apenas influenciada por los cambios políticos, mejorada por la tecnología, con un abrumador poder de expansión del gusto mexicano sobre el gusto local, puede hasta afirmarse que la mentada "reconquista" de las tierras perdidas ha comenzado por ella.
16/05/05

_____
Publicado en Opinión (Cochabamba), 17/05/2005

Foto: Tortillas tejanas

Thursday, December 27, 2012

Los Diez Nuevos Mandamientos/MIRANDO DE ABAJO


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Extraje partes del discurso del presidente de los cocaleros, Morales, para sustentar con detalle lo que digo. Pero ni vale la pena. Creo obvio saber que estamos ante un caso de megalomanía extrema, de un gobierno levantando una tarima de falsías con el único ánimo del lucro.

Pero este individuo, el presidente de los cocaleros, Morales, parece no tener fin, menos decencia por supuesto, y sigue hablando de pobreza, de cultura ancestral, de socialismo, anticapitalismo, austeridad, protección de la naturaleza (es más: convivencia apacible y respetuosa con ella), etcétera, etcétera. Hasta dónde la desfachatez. Es posible que algunos gringos ingenuos sigan creyéndole. A veces las culpas de los imperio-colonialistas son tan grandes que aceptan cualquier cosa para lavarse las sangres. De los “iluminados”, jóvenes en su mayoría, que creen en el Nirvana ni hablar. El tipo está más cerca del Diablo que de Dios, en los términos convencionales con que los describimos.

Lo inconcebible, lo que sobrepasa cualquier límite de comprensión, es cuando se pone a hablar de la Madre Tierra, él, su gran violador. Luego de la patraña que les salió de reversa, el carnaval este del capitalismo, moqochinchi, fin del mundo, y tonterías que el subrepticio canciller ideó para venderse al público internacional, el cocalero se aviene a hablar de ello, justo ahora que enloquece por meter topadoras al TIPNIS donde adquirirá catos para añadir a los que tiene. Pregunto ¿a quién vende su coca el señor presidente?, esa coca amarga, chapareña, inservible para acullico que produce.

Siguiendo con las preguntas, la de rigor es cuán grande va su tajada. Tres son los beneficiarios directos de la destrucción del Isiboro-Secure y después del país. Primero los narco-cocaleros, cárteles y facinerosos menores; segundo las multinacionales, que “colaborarán”, igual que los primeros, a aumentar la fortuna del mandarín, y tercero, el mayor, él mismo, con las dádivas que caigan de su manto para secuaces de toda laya, color, atuendo, discurso, y sexo que siguen las huellas de sus abarcas de oro. ¿O son italianos los calzados del cocani, como los ternos del vicepresidente que habla de Gramsci aunque pertenezca a los que mataron a Gramsci?

Miré televisión de diversos países, buscando que en algún noticiero saliese el festejo del solsticio en Bolivia. No hubo uno. Simple lógica, los descendientes de los mayas, de México a Honduras, festejaban lo suyo, fuera de las hipótesis y elucubraciones que se hacían. Por ahí se hablaba de cosas serias, de civilización maya, arquitectura, lectura de los astros. Nada, ni una línea, de las fantasías pornográficas de Choquehuanca y los guerreros del arco iris. Estos, los del arco iris, de mejor talante y aguerridos, son los de la comunidad gay que se ha ganado sus derechos a costa de dolor e incomprensión. Los otros, los espurios, los de la Isla del Sol, pertenecen al catálogo de los bufones, los chiwalos, los tarajchis, aves que roban a otras y se apropian de sus nidos. No pueden crear nada por sí solos, son una amañada muestra de retazos mal cortados y peor acomodados.

El tiempo es oro para el gobierno cocalero. Tal vez y en eso tiene razón, el “no tiempo” se arrastra con velocidad hacia sus talones, para moverles el piso dice la malicia popular. Morales ha de lanzarse con furia demente contra la madre tierra en Moxos. Las horas apremian, tiene que cumplir con otros y cobrar su propio salario. El puntal que sostiene a los “albos”, los neofascistas del siglo XXI, los de títulos fraguados como el primo del maricón Correa, los nuevos aristócratas y noveles dinastías, se juegan su destino en una cama de hospital en la bella Cuba, donde agoniza el jerarca.

El presidente de los cocaleros, de urgencia, arroja diez mandatos para el mundo. Hay que ganar los minutos, uno a uno, porque machacan, se acaban, y el único mandamiento que sobrevivirá será el mandamiento de apremio. Vámonos.
24/12/12

_____

Publicado en El Día (Santa Cruz de la Sierra), 27/12/2012

Imagen: Las Tablas de la Ley

Sunday, December 23, 2012

El McRib y los mayas


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Tres de la mañana. Leo una publicación en inglés acerca de la invitación de Bolivia al festejo del fin del capitalismo, del “no tiempo” y otras grotescas excentricidades verbales de Evo Morales este 21. Dos comentarios muy “gringos”, encandilados por la presunta sabiduría ancestral, dan pauta de cuán ignorante es el mundo de afuera acerca de lo que sucede en Bolivia. Cuando se está de paso, se lo escucha o lee, da buena impresión, es el hombre originario protestando por lo que le han hecho, y a su entorno. Lástima no ser cierto, siendo en realidad el presidente “indio” un hábil capitalista. También siguen por millones a Paulo Coelho, y en su tiempo Erich von Daniken solía ser referente. A la gente le gustan paparruchadas así, la filosofía del desgano, el saber común y masticado. Mal le hacen a los mayas estos profetas que minimizan su mundo complejo y oscuro.

¿Y el capitalismo?, bien gracias. Manejando por la vieja Denver, con casas del 1800 que conservan impecables (no es el caso cochabambino), me detengo ante un semáforo justo enfrente de un McDonalds. Esta empresa de comida industrial, cada año, por esta época, presenta por tiempo limitado un sándwich llamado McRib, que no es otro que costillitas de cerdo deshuesadas en una salsa rojo oscuro y que son, quizá vergonzante decirlo, deliciosas. Con tanta propaganda del 12/21, el “fin del mundo”, que también pesa entre la ignorancia local, el gigante hamburguesero optó por una jocosa salida. Su problema radicaba en que el McRib se presenta siempre el 23 de diciembre, previo a las fiestas, y el mundo se acabaría dos días antes, privando a tanta gente del placer de degustar por última vez un cochinito muerto y adobado. Decidieron adelantarlo y ofrecerlo el 17. No tuve ocasión de salir a ver si había colas, pero temprano me fui a comprar dos. No sea que me agarre el no tiempo y el presidente ya no de Bolivia sino del universo me extienda un plato de carne de llama con chuño que afectos no me son.
17/12/12

_____

Publicado en Séptimo Día (El Deber/Santa Cruz de la Sierra), 23/12/2012

Foto: McRib



Friday, December 21, 2012

Sol de Pando/MONÓCULO

Un nombre suele ser aclaratorio. Lo es en el caso de Sol de Pando, periódico amazónico de circulación nacional, según reza la portada. Sol oposición a tiniebla, como representación del valor individual de unos periodistas amenazados que osan enfrentarse a un gobierno que lo menos podría ser calificado de mentiroso sino de traidor.

Wilson García Mérida, su director, tiene detractores que incluso atacan su vida privada para tratar de desmerecerlo, aplacarlo, hundirlo con calumnias e intimidación. Sórdida y triste manera que utilizan los déspotas para deshacerse de aquello o aquellos que con su voz afectan sus intereses. No hablamos de lucha ideológica, que creo ha sido siempre clara para García Mérida; se trata de latrocinio, delincuencia simple y llana que se mimetiza en los distintos estamentos del poder.

Rincón en que se ha acorralado al diario y a sus representantes. No la esquina del descanso, de la silla y la esponja húmeda de que disponen los boxeadores en el ring. Para el Sol de Pando no hay tregua, tiene que tirarse contra las cuerdas y soportar andanadas de gente muy poderosa, y salirse una y otra vez del clinch, el agarre, y disparar jabs directos al rostro, upper cuts al mentón del oponente. Por eso se la tienen jurada, porque este rival no arroja la toalla. Por el contrario se evade de sus garras, atraviesa fronteras y sigue disparando con precisión enloquecedora hacia las huestes oscuras. Si casi suena como un filme de ciencia ficción y la eterna lucha del Bien contra el Mal. A ese punto se ha llegado, impidiendo que este diario que nació para desentrañar ante nuestros ojos una parte de la tierra que consideramos nuestra pero obviamos, continúe con esa labor justa y necesaria, imprescindible en situaciones como la de la casi extinta etnia pacahuara, expoliada y eliminada desde la antigua tradición de derechas de usurpar la tierra, hasta la más moderna -e igual infame- de la nueva izquierda, no muy diferente de su antecesora.

Las denuncias de Sol de Pando y su staff, siendo un periódico pequeño y vulnerable, lastimosamente no llegan al gran público. Es labor titánica la suya y por tanto el doble de valiosa. Acerca de los pacahuara fue explícito y duro: el fin de este grupo selvático ha de pesar en la conciencia de todos. Ningún otro medio hasta ahora los ha defendido, y menos con esa tenacidad, desnudando que nos falta mucho para considerar que avanzamos a paso firme y correcto de progreso, integración y respeto. Y no es que no haya interés; mucho se desconoce. Una larga explicación sobre la tragedia de ese pueblo, publicada en el Sol y que incluí en un blog personal, ha tenido cientos de visitas, de seguro asombradas de oír por primera vez, y ver fotos, sobre y de esos bolivianos desprotegidos en las fronteras de la ignorancia, la nuestra.

Tuvo que ser Humberto Vacaflor, en la entrega del Premio Nacional de Periodismo, quien mencionase al Sol y sus periodistas, informando con ello que sabemos de su existencia y lucha. Mucho se habla del ataque del gobierno a diarios grandes y poderosos, en cuyo interior existen también periodistas afianzados en la lambisconería a diestra y siniestra como medio fácil aunque detestable de supervivencia. Pero no se denuncia que Sol de Pando, Wilson García Mérida, Silvia Peggy Antelo y muchos más son perseguidos, advertidos, con riesgo incluso de sus vidas. No es la distancia que separa a Pando del resto de la nación. La verdad y la valentía de destapar el estupro de Bolivia los pone en la mira. Tanto que ha tenido que ser la organización de Reporteros Sin Fronteras la que levante su voz apoyándolos.

“Expulsemos a la muerte de Pando, que retorne la vida”, dice Sol. Una muerte que ya se cargó, entre muchos, al dirigente Vicente Rocha, hace poco. Defendamos el periodismo veraz; es lo que nos queda en este embrollo de sicariato y extorsión, de filosofía del miedo y coima. En páginas como las de este periódico en los límites del fin del mundo nos jugamos todos.
20/12/12

Publicado en Puntos de vista (Los Tiempos/Cochabamba), 21/12/2012

Thursday, December 20, 2012

Herencia santiagueña/MIRANDO DE ARRIBA

Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Escucho, de la gran tradición musical santiagueña -por Santiago del Estero-, canciones de Los Carabajal. Ya con Juana Azurduy, de Luna y Ramírez, me dan ganas de escribir algo sobre la intensa relación que Bolivia, y Cochabamba en mi particular caso, tiene con aquella región argentina.

Si trazáramos líneas que de alguna manera definieran sectores geográficos hermanados por la historia, las fronteras de los países actuales, ficticias y malintencionadas, tendrían que desaparecer. Habría un país que partiendo desde el norte de la provincia de Córdoba, con una recta hacia Catamarca, con Santiago y Tucumán, y otra que atravesara Salta y el Chaco para adentrarse hasta Santa Cruz de la Sierra y de allí a Cochabamba, con una diagonal hacia el sur que incluyese en su interior los departamentos de Potosí, Chuquisaca y Tarija, llegaría a cubrir gran parte del norte de la República Argentina más el centro y sur de Bolivia. Líneas sin duda especulativas y no necesariamente precisas; no hay que olvidar que los ejércitos auxiliares argentinos llegaron hasta Huaqui, al Desaguadero. Sin embargo, el territorio incluido entre estas coordenadas ideales por llamarlas así mantuvo, a lo largo de toda la guerra independentista, sólida relación cultural, política, militar.

Los Carabajal entonan ahora Tradiciones santiagueñas, de Carabajal y Trullenque, que habla en parte del esfuerzo santiagueño en los campos del Alto Perú. Dicen que Santiago quedó mermada en su población después del despliegue bélico de los años que van entre 1811 a 1815 mayormente. Suipacha, Vilcapugio, Ayohuma, las dos batallas de Sipe Sipe, llamadas de Amiraya (Hamiraya) y Viloma, cargaron con buen número de ellos. El flujo humano de Santiago hacia la guerra en el norte persistió incluso después de que la provincia de Santiago del Estero ganara su autonomía en 1820. Se siguió combatiendo junto a Martín Güemes, en una frontera que no era como hoy una línea definida sino que fluctuaba entre las poblaciones de Jujuy y Tarija y se internaba hasta los valles de Potosí, a Cotagaita y a Tupiza. El manipuleo político posterior eligió dividir en lugar de ampliar y naciones que debían haber permanecido juntas se separaron en merma del futuro mutuo.

El hecho de que Manuel Belgrano y Gregorio Aráoz de LaMadrid se reuniesen en el pueblo de Yuqalla (entre Oruro y Potosí) para dar pelea a España, o que Rondeau, pésimo estratega, se asociara con Lanza, Uriondo, Camargo y Padilla en las rojas quebradas de Wilauma no es casual, forma parte de un todo.

_____
Publicado en Opinión, ¿?

Foto: Chichas, Bolivia