Thursday, February 22, 2018

La Virgen también usa calzones

Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Que no son Victoria Secret, porque en la Nazareth de entonces con suerte se conseguía bayeta, o que en la penumbra, o sombra definitiva, del socavón no se ven las prendas sino se sienten, cualquiera de esas opciones, u otras más, no hacen más que ensalzar el trabajo de la pintora Rilda Paco que puso a María Virgen monos calzones rojos (el color más sexy), sin tocar los extremos de sus colegas del pasado, llámense Mabuse o el ignoto de La Virgen de la Leche, que mostraban algo más que trozos de tela, iban hasta precisos pezones jugosos sin que se les achacara nada.

El ambiente del cuadro en cuestión, mostrado arriba, en el festivo ambiente de carnaval, incluso creo que carga cierto sentido moralista, de crítica al abuso de la imagen religiosa, patrona del lugar y el momento, para ensalzar las dotes de Baco, la vida buena, el sexo y el pisto (la bebida). Que la dama madre de profeta presida la explosión del vicio podría no coincidir con la idea que se tiene de ella. Pero, y muy antiguo por cierto, el origen de todo está en el placer, en el lugar en que las piernas femeninas hacen triángulo con el resto del cuerpo. No otra cosa es morder la manzana, muy parecida a las nalgas de Eva; o si fue membrillo, también, a un trasero algo mayor y un poquito ajado (sentarse en piso de tierra y a la intemperie, pues, no es la mejor crema); si fue higo la fruta perdida, se reflejaba en las caderas de la madre colectiva. Si los senos muestran nutrición, las caderas refugio. En la parte baja de la mujer abreva la vida y eso jamás dejará de atraer.

La sociedad, orureña hoy, se echa encima de Rilda Paco. En términos de fama, nada produce más que una caravana de tontos aullando en contra. Pero, estamos en Bolivia, la tierra del no estés seguro de nada, y puede -suele- ocurrir lo ilógico. Quemarán cuadro y bruja al mismo tiempo. Volviendo a las especificidades nacionales, esas una o dos fogatas despertarán el espíritu de fiesta, aparecerán botellas, vendrá baile, y en el canchón de al lado se bajarán calzones. A qué jugar, entonces, a maestros parrilleros de la puta inquisición, que al menor descuido atronarán el cielo con tambores y olvidarán incluso el motivo por qué comenzó la jarana. De herejía y castigo de herejía se viajará en instantes a herejía y vicio, festejados y satisfechos.

Vayamos a lo estético; hablemos de arte y no de moral. Yo, siendo hombre, considero que el cuerpo masculino es por poco decirlo, feo. Los maestros del Renacimiento sin embargo produjeron retratos de cuerpos de hombres que son hermosos. Si se fijan, verán que mientras el sexo sea menor, minúsculo, breve, pequeño, corto, resalta más la figura completa. No se centra en el detalle genital, por bien trabajado que esté en piedra o en óleo. Se presenta, entonces, al amo, tal como es y con su parte de pecado expuesta sin ser grandilocuente. Es claro el mensaje de enseñar el sexo del macho como válido mientras que no se mostraba la vagina de la mujer. En el arte clásico, y en el cuadro de Paco, la mujer tiene superficies lisas, sin pliegues que detallen la vulva. La antigua Madre, la Venus de Willendorf, sí la mostraba. Después se esfumó. Se escondió el magnífico cuadro de Courbet, el de la vulva peluda, porque era “pecaminoso”. De pronto es aceptable que los querubines volantes tengan testículos ateridos de frío pero igualmente colgando. Lo feo, el macho, el masculino, manda, propone y expone. Lo hermoso se oculta, guarda la mácula de la tradición religiosa con tremenda carga de culpa. Pero sobre todo se hace privado, se le prohíbe su espíritu colectivo. Solo se muestra al dueño; se guarda para él.

Lo de Rilda Paco pesa como pecado venial. No puedo hablar de intenciones suyas que desconozco. Y ya ni elucubrar sobre las posibilidades se puede cuando la jauría está suelta. Mientras en el gobierno se da abierta cabida a Sodoma y Gomorra, la sociedad timorata y mercader se ceba en el arte de una persona singular y con derecho. Ni rostro tiene la Virgen, ni decir que muerde la lengua de costado para expresar deseo, ni que frota los objetos que lleva en manos contra su cuerpo. Hablamos de un simple calzón, unas piernas juntas sin resquicio, largas medias que podrían ser sensuales y que casi son sobrias, y nada más. Ni rastro de la malicia con que nos llega la vida, la alegría plagada de gusto, el sudor de cuerpos que se abrazan y besan como cópula de serpientes, las lenguas, los penes, los labios jugosos y multicolores del sexo, el agua, la humedad, el caparazón de la tortuga, las voces del roce. ¿Por qué castigar a María mujer, que dejó el virgo pariendo, y convertirla en viuda triste, melancólica, gris, sin calzón ni placer, sin ropa que halague su cuerpo sino otra que lo mortifica? Si el Cristo pudiera bajarse de la cruz, quitar el látigo al romano, perseguiría a estos orureños con azotes, gritándoles furioso (furia hay en el hijo del Dios, y rebelión) que dejen a su madre en paz, que no la jodan, que le permitan llevar calzones rojos y sostenes verdes (hacen juego con su blanca piel) y retornen a sus escondidas prácticas onanistas, ambidextras, y desaparezcan.
22/02/18

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Imagen: El cuadro de la controversia/Rilda Paco 

Tuesday, February 20, 2018

Narcisos en el quemado palacio/MIRANDO DE ABAJO


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

“Para castigar a Narciso por su engreimiento, Némesis, la diosa de la venganza, hizo que se enamorara de su propia imagen reflejada en una fuente. En una contemplación absorta, incapaz de apartarse de su imagen, acabó arrojándose a las aguas. En el sitio donde su cuerpo había caído, creció una hermosa flor, que hizo honor al nombre y la memoria de Narciso”. (WIKIPEDIA)

Dudo que flor alguna nazca del sitio del caído Evo. Por allí ya pasó Atila con su caballo y no crece hierba bajo el peso de los dos. Además de ser el gobernante, en sí mismo, un defoliante natural, el Agente Azul, al par de su pariente Naranja utilizado en Vietnam. Se trata de diferente guerra, pero guerra. Y de depredación.

El individuo, como la bruja mala de los cuentos de los Grimm, pasa contemplándose en el espejo. En una habitación él; en otra el segundo; preguntándose ambos si hay sobre la tierra seres más lindos, mejores y listos que ellos, por separado. Cortina, biombo, pared los alejan para evitar la guerra de las vanidades. Uno desdeña en el fondo al otro, por lo oscuro, lo hirsuto de su pelo, lo lampiño y demás adiciones que la raza blanca ha echado como lacra encima de la marrón. El patrón, el que domeña el cabello con permanente obligatoria, y que lo divide (a lo Beethoven) en dos para dar sensación de libro leyéndose, desprecia al subordinado: por marica, dicen, por dengues y vainas de movimientos extraños y sensualismos europeos desconocidos en el tosco amor de los plebeyos. En medio, nosotros, ahogándonos en papelerío, indagatorias, juicios, retórica, derechos inhumanos como el de hacerse eterno en el poder, con dioses maltrechos y achachilas made in Miami. Súmmum del jolgorio decorado con awayos coreanos y al ritmo malentretenido de los Kjarkas.

Podría parecer un romance de Disney, con perfectas figuras y separación tajante entre bien y mal. No lo es. Más bien se aferra a la tiniebla original germánica, donde ni siquiera la diferenciación entre esas fuerzas confrontadas importa. Es el ambiente, la pesadumbre, la maciza y negra nube que se cierne sobre el mundo (el singular y mínimo nuestro) y lo asfixia. El Mal impone sus características como Evo Morales y Álvaro García lo hacen en un deleznable país. Son la bruja y se mueren por ser la bella. Ser o no ser, that is still the question.

Dejemos los cuentos de hadas. En Bolivia no las hay sino duendes malévolos. Los mismos que se encerraron en palacio y traman la desgracia colectiva. Conspiran mientras aseguran oro para ¿sus amos o esclavos?, los que los sirven y fomentan destrucción y pena. Sin embargo, sería como quitarles culpa, no escuchar aullidos de hienas y hozar de puercos que bien saben lo que hacen: acumulación de riqueza, dominio absoluto, cayendo en el error narcisista de mirarse solo a ellos, de manifestar orgasmos públicos que insultan inteligencia y dignidad populares. Se creyeron la historia. También el poeta Li Po (nada que ver con los nefastos) quiso atrapar la luna en el reflejo del agua y se ahogó.

La gente marchará el 21. Marchan también en Venezuela. Aunque es asunto complejo, las características bolivianas muestran que en esto los tiranos deben estar alertas. Es el pueblo ingobernable de Bolívar. Muy solícito, agachado, hasta servil. De pronto fiera, demonio, el que cuelga reatas de árboles y atiza llamas. No hay fórmula en la nación del desasosiego (también de la fiesta). Cuando los sentidos están alterados ya sea por pena o alegría, a ponerse en posición de defensa. Nunca se  sabe en qué ha de terminar. Puede ser en abrazo como en linchamiento, y ajeno tanto que parece que nada sucediera. Calma chicha, muerte violenta.

Espejo, espejito, dime quién es la más bella, dímelo tesoro. Blanca nieve roja suele tornarse.
19/02/18

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Publicado en EL DÍA (Santa Cruz de la Sierra), 20/02/2018

Sunday, February 18, 2018

A la caza de un libro...


JUAN FRANCISCO HERNÁNDEZ

Hace ya algunos años, cuando llegué a vivir a Bélgica, me encontré en la emblemática librería de Bruselas, Pêle-Mêle, un pequeño libro titulado "Virginianos", que se convirtió en un libro de culto para mí. Una pequeña colección de prosas poéticas que hablan de experiencias vitales del autor en diferentes partes del mundo. El tipo de experiencias que luego volví a encontrar en los relatos de Andre Gar Clotas. Entonces contacté al Autor, Claudio Ferrufino-Coqueugniot y, desde entonces, sigo las publicaciones de su blog e intercambio mensajes con él. En 2010, Ferrufino-Coqueugniot ganó el prestigioso premio Casa de las Américas con "Exilio voluntario", un tema que siempre me ha interesado y del que justo ahora leo un ensayo muy interesante de Josep Solanes ("En tierra ajena"). Hace algunos días tuve noticias de ésta, su última novela, que habrá que leer cuanto antes. Su título, por cierto, compuesto por un oxímoron, es muy atractivo. "Muerta ciudad viva" misma que estoy cazando ya.

Thursday, February 15, 2018

UN MILLÓN DE LECTURAS


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

La noche comenzó a las 11.43 y terminó a las 5:12. Por ahí cantaban los Blind Boys of Alabama: “Jesus is coming soon”. No estaré para esperarlo. Hice un alto debajo de un foco de alumbrado público para ver un precioso dibujo de mi amigo Lander Zurutuza, en Lezo, Gipuzkoa, tierra de bibliotecarios y piratas. Dos (dibujos), en realidad: uno conmemorativo del millón de lecturas en mis blogs y el otro sobre Muerta ciudad viva recién publicado en España.

Todo (el blog, y luego los blogs), comenzó a fines del 2009, a instancias de mi primo hermano Pablo Soriano Ferrufino, quien cree en mí más que yo mismo (me ahorra el trabajo, gracias primo). Aprendí, con dificultad, trucos técnicos, sobrellevar estruendos cuando la página salía tozudamente blanca. Poco a poco. Muy modesto. Leían textos míos, una, dos personas; llegando a 8 el clima se mostraba favorable. A pesar de amar el arte, el diseño gráfico, la fotografía, costaba ilustrar los textos. He aprendido con el tiempo en que la calidad de la ilustración puede pescar incautos afines a la cultura y atraparlos. Listos para ser devorados. Comida gourmet. Cuando “posteé” (lindo anglicismo este) una crónica del chileno Juan Cristóbal Peña sobre la biblioteca de Pinochet, el número subió a doscientos. Ya era asombro. Se lo dije a Peña, quien pensaría con tristeza el ostracismo y el retardo alrededor mío que definían semejante alegría. No importó.

De la Mac salté a la PC. Sin arrepentimiento. Se me hizo más fácil trabajar los sitios allí.

Se  sumaron lectores. LECOQENFER (El gallo de hierro), mi blog personal, comenzó a hacerse nombre. Abrí otro: SUGIERO LEER, porque me gusta admirar, gozar y compartir el arte de los demás. Creo que en la escritura no cabe espacio para la envidia. Me da tanto placer que lean un artículo de Miguel Sánchez-Ostiz con mayor éxito que uno propio.  Y me esmero tanto o más en “decorarlo” con imágenes que resalten su belleza y/o interés. Cuando Roberto Navia Gabriel me permitió publicar su estupenda La prostitución de pollera, los visitantes sobrepasaron los miles. De pronto era usual que entre los dos espacios llegaran entre 300 y 1000 visitantes diarios. Al publicar una talentosa diatriba hacia el gobierno boliviano de mi amigo Huáscar Sandóval sobrepasaron las diez mil personas leyéndola. Supe que un límite había sido superado y que esto tenía vida en sí mismo. Requería, por supuesto, mucho trabajo y para eso estaba yo, acostumbrado a no dormir y a batirme entre nieve y hielo, con hambre o hastiado. Terco soy; eso ayuda.

Imaginarán que entre tanto escrito sería muy difícil cernir todos los nombres y consignarlos. La gente que me conoce sabe que aprecio la colaboración de tantos, incluso el cariño que algunos profesan a lo que escribo y hago. Al no poder nombrarlos, que son más que los de la Vida de  santos, no es que sea desagradecido, olvidadizo, discriminador o imbécil. Va para ellos mi saludo, mi salud, afecto y admiración. Claro que unos se escurren por los resquicios del tiempo, por su extensa estadía, que tengo que anotarlos: Pablo Mendieta Paz, Jorge Muzam, Claudio Rodríguez Morales, Daniel Averanga, José Crespo Arteaga, Pablo Cingolani, Chellis Glendinning, Miguel (ya arriba), el solidario –este sí santo en serio- Pablo Cerezal.  Nombres nuevos: Paz Martínez, Maurizio Bagatin, poetas y cronistas, ensayistas y conversadores. Si olvidé a alguien, es solo pasajero y temporal. No se enojen, no os enojéis, Emilio Losada y mi hermana Elena.

¿Qué decir de los invariables, los adictos, los queridos, entre ellas y ellos, los que nos leen, critican y comparten? No hay brazos tan largos como para sostenerlos cercanos. Valgan palabras, más fuertes y pesadas de lo que creemos, para agradecerles.

Ocho años. Recuerdo cuando a Alicia y Joaquín, mis padres, les decía que bordeaba las cien mil visitas y no lo creíamos. No están para alegrarse de este millón que es suyo porque de ellos tengo el valor y la fuerza.

A Ligia, siempre hermosa, por el papel de víctima obligada a leer necedades, pensamientos sombríos, penas y también bellas cosas a cualquier hora o día sin respetar los domingos.

A mis hermanos. Amigos. Parientes.

Que lo que más se lee es lo político, lo sarcástico, lo erótico o sexual, ni dudas. Las tetas de Laura Antonelli no pueden compararse a Proust. Pierde, desde luego, el francés. Hay que poder alternar, mezclar, juntar y dividir; es uno de los secretos para atraer lectores. Un mazazo a la cabezota de los tiranos me trae mayor cantidad de flores que esa gris neblina que abruma las páginas de Herta Müller. Se tiene que aceptar lo que es y trashumar con pericia en medio de difíciles pasadizos.

Debemos, como sugiere Lander exactamente a la 1:11 del amanecer, ahora, ir por el otro millón. Quizá ampliar a un tercer blog donde se incluya ficción. El SUGIERO LEER de hoy no la incluye, con una pequeña excepción. Lo personal, lo de Ferrufino-Coqueugniot, trae el conjunto, hasta unos burdos poemas de juventud que lloraban piernas idas.

Pasó. Pasaron un millón de lecturas. A la próxima etapa. Sin sobresaltos; con tesón. Me place, hablando de Bolivia, que estos blogs se hayan convertido en referente de autores jóvenes, de lectores interesados y voraces. En un espacio de gran público donde publicar con absoluta libertad, donde la censura está muerta. Gracias.
15/02/2018

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La ilustración conmemorativa es de Lander Zurutuza, amigo querido.

Wednesday, February 14, 2018

Llegó el tiempo de las mujeres/MIRANDO DE ABAJO


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Ruth Bader Ginsburg, juez de la Corte Suprema de los Estados Unidos hablaba del movimiento Me Too, de denuncia de acoso y abuso sexual sobre todo en lugares de trabajo contra las mujeres. Dice Ginsburg que el legado de este movimiento será duradero, en esta suerte de balanza entre el despiadado machismo de Donald Trump y sus incondicionales republicanos y la cada vez mayor actitud combativa femenina en su contra.

Trump jamás denuncia a los abusadores. La doctrina de la violación parece caer de perilla a un individuo que se precia de varonil, viril, metemano, militarista (nunca habiendo servido y habiéndose escondido de la leva para Vietnam cinco veces con  fraudulento descargo). No es que ir o no ir a la guerra marque la hombría, pero destacándose este presidente por una retórica guerrista y por desear levantar una formidable maquinaria militar, además de desfiles estilo soviético, se tiene que cuestionar. No culpa, o evita hasta el extremo hacerlo, a probados pedófilos y demás monstruos porque él mismo forma parte del gremio. Ni menciona a las víctimas; al contrario, victimiza al agresor. Es, para Me Too y las mujeres que no suspiran en su fétido entorno, el enemigo principal.

Al respecto, viniendo de un lado inesperado: la extrema derecha, Steve Bannon, ideólogo del trumpismo a la vez que agudo observador de la realidad nacional, afirma que el populismo como fuerza motriz es o va a ser desplazado por el movimiento de reacción femenina ante la situación actual. Que esta va a ser la línea que posiblemente destrone a Trump y que ha llegado para quedarse. La nueva era, la de las mujeres. No vendría mal un poco de agua para diluir la idiótica y fatídica testosterona del masculino ávido de poseer y descollar (claro que no lo afirma Bannon; lo añado yo).

Está cierto el neonazi en que en el desdén de Trump por las mujeres se atiza el desastre. La investigación rusa puede llegar a conclusiones devastadoras. Las conocemos y sabemos, solo que no hay seguridad cómo vayan a implementarse las leyes tratándose de un presidente o al fin nada ocurrirá. Por encima de esta truculenta conspiración, que incluye lavado de dinero de Putin y las mafias rusas, que desnuda el origen de la recuperación económica de Donald Trump luego de la caída, que abunda en putas meando en la cama y tal vez en vicios sodómicos  y gomórricos, está el empoderamiento de las mujeres como fuerza unida y decisora. Sería el golpe fatal al imperio del abuso, la ignorancia y la mugre que caracterizan esta administración.

Al parecer, y a diferencia de los hombres en los que priman los huevos y no la escasa razón, llega un tiempo de cambios radicales. Es posible que haya exageraciones, hasta “abusos” por llamarlos así en el proceso (ya lo denunciaron las francesas alegando que en tanta fobia se esconde un ataque al amor y al enamoramiento, al juego de conquista, al flirt, coqueteo y piropo). Pero, en líneas generales, está bien y es bienvenido. Hora es y hora llega que existan consecuencias, que se atosigue al poder y se desbanque a dioses, semidioses, intocables e irresistibles, así cueste que las hermosas mujeres de Klimt, eternamente retratadas, resuciten y cuenten de las veleidades del pintor y del supremo poder que pesaba detrás de su paleta.

Bannon predijo muchas cosas que el tiempo ha confirmado. Fue preciso en apuntar a un grupo de votantes relegado que incluso había elegido a Barack Obama, siendo negro y demócrata. Creo que esta vez también acierta, que Trump debe temer estas voces femeninas cada vez más mayoritarias y con grandes nombres asociados. El número de republicanas, evangélicas, beatas que aprueban el pecado si lo cometen los suyos, se reduce. Viejas locas o cowgirls de poco entendimiento alaban al sátiro de la Casa Blanca. Sinvergüenzas. Viciosas linchadoras onanistas. Marcha ya un rodillo. Y aplasta. Cuidado.
12/02/18

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Publicado en EL DÍA (Santa Cruz de la Sierra), 14/02/2018

Imagen: Pentesilea, reina de las Amazonas, muerta a manos de Aquiles

Monday, February 12, 2018

El cartero llama dos veces


PAZ MARTÍNEZ

Llamaron dos veces al telefonillo, ni tiempo para reaccionar y, cuando quise abrir, no había quien respondiera. Volví a mis cosas, que las mañanas son de trajín y dejarlo todo organizado para la vuelta, a las 9. He puesto música, pero el perro no deja de ladrar. Me acuerdo a diario de la familia amigos y vecinos de Marta y sus ideas ¿dónde estaba escrito que necesitaba un perro? Suena de nuevo la puerta, la de arriba esta vez, y lo mismo, dos veces sin tiempo a reaccionar. Cuando abro, el tipo espera el ascensor. Se ve que hoy, hay movimiento en el edificio. Acaba de llegar y ya se ha quedado sin él. Se acerca preguntando 

-"¿Paz Martínez?"

-"Sí". 

-"El cartero", dice. 

-"Ya, ya me he dado cuenta. Siempre llamas dos veces". 

El perro sigue ladrando, teme a los extraños, pero ahora desde debajo de la cama, al otro extremo de la casa. Yo lo dejo, no le hago ni caso y, cuando me aturde demasiado, cierro la puerta y se calla. "Un monstruo vino a verme", le digo y él, contento de haberlo vencido, digo yo, mueve el rabo y alza las patas para husmear el paquete. 

Se ve que el contenido es tímido, "¡corre, Forrest, corre!", pero ni con esas, así que lo abro y empujo despacito ante la creciente ansiedad del chucho. "Muerta ciudad viva. Claudio Ferrufino-Coqueugniot" dice. Ahora entiendo la lentitud. 

Aquí estamos los tres, desayunando, a ver si se anima la cosa.

P.D. Venía envueltito en plástico de burbujas, dios las tenga en su gloria. 

Saturday, February 10, 2018

West Virginia/CUADERNOS DE NORTEAMÉRICA

Claudio Ferrufino-Coqueugniot

El auto en que vamos los hermanos es un punto en el bosque. West Virginia es otra América. Sus casas y caminos son de campo. Vacas pastan y caballos miran con ojos negros.

Montañas vegetales. Sendas entre árboles. Y la noche come las horas; oscuridad que hace ciegos.

A veces nos detenemos para entrar a las cavernas. Allí, las aguas se petrifican sin angustia. Enseñan que morir es solo endurecerse, algo tan fácil.

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Publicado en OPINIÓN (Cochabamba), 16/10/1991