Tuesday, November 5, 2019

El compromiso del escritor


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

No lo digo en términos panfletarios, ni en el sentido de los literatos rusos que se unieron a la cola de Stalin y mataron una de las más grandes literaturas. Es que el escritor siempre tiene que cuestionar el poder. Mencionarán a Malraux y su labor política, pero en ningún momento Malraux se lanzó a endiosar a nadie. Algo que en Bolivia, y es una lástima, es muy común tal vez por nuestra condición desgraciada. Visible sobre todo en periodistas con ínfulas de escritores que ya no saben cómo estirarse más la lengua para que camine por ella el tirano.

Me centro en Bolivia que es lo mío. Asqueado, hastiado de 14 años de silencio por parte de “colegas” escudados detrás de vanidades de ficción. Me gusta por eso que Guillermo Ruiz Plaza, último Premio Nacional de Novela, opinase al respecto, con sobriedad y firmeza. En todo tiempo y lugar ha habido intelectuales con ánimo de eunucos, y eunucos con aires intelectuales como el señor García Linera, esperpento andino. Nada se puede hacer al respecto, pero, está en la imagen del escritor ser alguien que se interese por lo que sucede en su tierra o donde fuere, y que dé su opinión. No fue así en el decenio y más del imperio aymaroide, capitalista, fascista de Evaristo Morales, hombre que en el poder se hizo millonario y que muestra las peores taras del despotismo latinoamericano, poniendo el falo como punta de lanza de una supuesta filosofía de vida que siempre fue mentirosa. Engendro, el tal Evaristo, de Sodoma y Gomorra, bien caiga el fuego sobre él muy pronto.

Digresiones apasionadas que también tiene que tener un escritor. No necesariamente debe comportarse imparcial, equitativo, racional. Ante tamaño basural como la Bolivia del MAS, hay que reaccionar con fuerza. La palabra mata; quien lee, digiere e interpreta. Alejandro Herzen, cuyas Memorias son uno de los grandes libros de la literatura, fue el alma de la revolución rusa que se preparaba. Se decía entonces que a Rusia la gobernaban dos Alejandros: el zar, y Herzen. Ese es un escritor que sabe lo que implica tener los dones del verbo y utilizarlos en favor de su pueblo. Lo hacía desde lejos, desde el exilio en Londres, acompañado del poeta Ogarev y del incendiario Bakunin. Un tríptico inmortal que publicaba Kolokol (La Campana), la voz de Rusia, continuación y germen de las ideas progresistas. ¿Dónde está el Herzen boliviano?

Veo, ya sin sorpresa, que tímidamente asoman los escritores a opinar sobre cosas serias de la política infame que nos corroe. Está bien. Hubiera sido mejor que su voz fuera permanente, como la de un par de poetas, en La Paz y Cochabamba, que largamente han vilipendiado al régimen cubriéndolo de oprobio de manera directa o con sarcasmo.

Y los hubo, escritores, que apostaron por un lado o por el otro. Pierre Drieu La Rochelle, en la derecha; Ilya Ehrenburg, en la izquierda. Errores cometidos, victorias, derrotas. Quedan limpios ante la historia, con el peso de su magnífica obra de ficción y la lealtad con su ideario. El panorama nuestro es pobre, mísero, el escritor junta las migajas igual a todos. Sí, generalizo, cierto, pero en perspectiva esa es la visión de nuestros escritores ante la situación actual. De nada valdrán sus odas a la libertad muerto el orate gobernante. Hay que hablar justo cuando la cosa está que arde, y antes que arda por igual, anunciando la debacle que se sabía venir desde el lejano 2006 cuando el mandarín, Evaristo I, rey del culo, se subió al estrado con su chompita a rayas. Anunciado estaba, clarísimo, pero nuestros escritores no se dieron cuenta, o no quisieron.
2019

_____
Publicado en PUÑO Y LETRA (Correo del Sur/Sucre), 04/11/2019

Imagen: Portada de Un escritor en la revolución, Segundo libro de Memorias de Ilya Ehrenburg

El pronto futuro/MIRANDO DE ABAJO


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

El deseo, la esperanza, de ver al déspota salir corriendo. A donde fuere, después se verá para retornarlo. Donde vaya, hasta a la Argentina de la mafia Kirchner, será un segundón, de esos molestosos, a los que es mejor no tener. Nada raro que cualquiera de sus “amistades” lo entregue a la justicia norteamericana, esa que no perdona, de jueces calmos y drásticos, que tiran al Chapo a la soledad infinita. Allí donde el que fuera rey no queda en nada, es un asco en sí mismo, en la blancura de las celdas, todo blanco que daña la vista, sin libros, sin televisión, con 5 minutos de paseo en solitario en un cuarto con techo de cristal irrompible donde se ve un cielo que se va olvidando de a poco.

Allí se destruye la mente. Se hace un vacío, nunca hay noche, siempre hay luz. Y todo blanco, blanco, blanco angelical. Color blanco del demonio. Si el poder fue absoluto también lo es el silencio. Hay gente, países, agencias policiales que esperan solo el momento de la debilidad o la caída para agenciarse al chivo y someterlo a la muerte en vida. No hay discursos altisonantes, no hay visitas, ni madres ni primos, ni guardia siquiera. Un plato que aparece y desaparece. Comida blanca, agua blanca, luz blanca, mullidas paredes albas que ni para romperse la cabeza sirven. Quien mucho arriesga en la soberbia, arriesga más en la desgracia. Cuando nadie está a tu lado, cuando la vida se ha hecho tango en lenguas nativas. Ahí donde se pierde el orgullo y solo se quiere morir. Pero en este caso es cuando la muerte quiere, no cuando tú quieras. Te arrebatan hasta el derecho a tu propia vida. Ni día ni noche, ni reloj ni tiempo, ni manillas ortodoxas ni otras que giran en sentido contrario. Lo peor es cuando los amigos te echan a la jauría, para salvarse ellos. 14 años de gloria no valen los 30 que siguen de solitud sin voces. No valen nada. Fuiste muy estúpido.

Nadie sabe lo que va a pasar en unos días en el país. Algunos lo saben. Otros dudan. Otros desconfían. Los más, los secuaces de turno, los asalariados del poder se cuestionan ¿y si nos equivocamos? ¿No será mejor hacerse a un lado, que se las arregle solo? Son consecuencias de creerse emperatriz. Nadie compra seguridad y menos cariño. Ni existe la mentira del campesino y del agro, fantasías prontas a desaparecer. Como un lunar se agitan cuarenta mil cocaleros. Creen tener el poder. Carecen de él. Están aislados, reunidos, juntos, pasto ideal para castigos y venganzas. ¿Dónde han de escapar? ¿A la Chiquitanía? A las mafias del narcotráfico poco le importa Evo Morales. Lo que hace él lo hará cualquiera. El negocio va viento en popa y no es por el personaje de palacio sino porque es el mejor negocio del mundo. Y en los negocios hay eventualidades, cosas impredecibles. Lo saben y tampoco levantarán un dedo para defender al dictador.

Lo que muestra la situación, el hecho histórico del momento, es que el tirano está solo. Tiene que obligar, pagar, amenazar para que lo defiendan. Contratar sicarios. ¿A cuánta gente pueden matar? Hasta que los agarren y los descuartice el pueblo. Queda el ejército y la policía. Pues, ya dicho, tendrán que analizar si prefieren arriesgar su propia supervivencia o la del orate. Creo que la decisión es sencilla: mejor nos salvamos nosotros. Si este tipo fue lo que fue, que lo pague ahora; no es asunto nuestro.

Los dados se han echado. Fue generala, hasta dormida en un juego de cacho histórico. Y Evaristo perdió. Y el otro perdió. A correr, cabrones.
03/11/19


_____
Publicado en EL DÍA (Santa Cruz de la Sierra), 05/11/2019

Imagen: Christian Rohlfs

Sunday, November 3, 2019

El Che Huevara, el castigo, la realidad, el destino y la esperanza

Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Evaristo (alias Evo) escapa. No tiene problemas con dejar lo poco que guarda en el país. Afuera lo esperan billones. Al otro, al sirviente encorbatado, también. Pero hay tristeza: se acabó el reinado de Momo, se entierra el carnaval; terminaron los dólares y las niñas vírgenes y tanto que no sabemos.
Nunca más el reino eterno; de pronto no había sido verdad que era el elegido, el intocable, mesiánico. Sus acólitos se mimetizarán entre el público, y si para desgracia suya el tumulto entra en palacio, ellos serán los que se ensañen por encima de otros sobre el cuerpo mutilado del difunto presidente. Ellos, los que lo veneraron, demostrarán ser los furibundos. Total, acostumbrados están a linchar. El perro rabioso muerde al amo. Y lo van a morder.

Un individuo llamado el Che Huevara, versión boliviana de Ernesto Guevara, amenaza con convertir el país en Vietnam, y/o previene a los gringos no meterse en otra tragedia como aquella. Che Huevara no es el Viet Cong. Che Huevara es ladrón de camiones y chulo. Existe una gran diferencia. Verborrea de la hidrofobia. Ni le presten atención.

Sintomático el silencio del ejército (tal vez me equivoco). Puede ser que algunos ilustrados del montón entiendan que se juegan su existencia como institución. Va en serio. El dictador está solo. No es Víctor Hugo, escritor, que para su entierro reúne un millón de personas; ni Durruti. Creo que Huevara estará más interesado en escapar que en cuidar al fantoche. Solo, en palacio, con su pelota de fútbol y la mano en el miembro lo encontrará la historia, antes del sacrificio.

Nadie lo llorará, ni la Zapata, ni el zapato. Ni lo enterrarán en el museo de Orinoca. Ni siquiera lo van a embalsamar.

Si por suerte escapa, hay recursos legales, jurídicos para hacerlo retornar con grillos. A su musa, el Ñusto, también. Cuando suceda tendremos que hablar fuerte y pedir cambios en la Constitución bajo enseñanza suya. 30 años de cárcel no es convicción suficiente; es feroz pero no letal. Cambiar la ley para que delitos de Estado, mayores como sabemos, y que incluyen traición a la patria, tengan castigo ejemplificador, ese que manda al infierno sin escalas. Siguiendo una lista de jerarquías, sin distinción de género, para que no suceda otra vez.

El reloj de Choquehuanca marcha al revés. Se revierte la historia. La barracuda muere por su propia boca; el perro se mordió la cola. Adiós.
2019


Wednesday, October 30, 2019

Se acabó/MIRANDO DE ABAJO


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Podría, tal vez, quedarse un tiempo más (Evaristo) pero de poco le serviría. Llegamos a un punto de inflexión. Su poder se ha resquebrajado y no podrá recuperarlo. Al fin parece que van formándose nuevos líderes y el tiempo dirá. Dirá si se va a la cárcel o al exilio dorado. Que lo sigan allí los Molinas y demás, para limpiarle los mocos. Para eso sirven ya que con el verbo no se ajustan al ritmo. Aunque buscan y encuentran amo fácil, no importa por ni de dónde. Lenguas curtidas en espasmos corporales.

Como muestra de la amenaza masista, los “hermanos” incendian de nuevo el Parque Tunari en Cochabamba. Advertencia, dirán, pero no pueden contra un país entero. Evaristo amenaza con el cerco. Se cree el satélite Tupac Katari, por lo inservible será. Cerco. Voy a enseñarles, afirma con dejo criminal. Que enseñe, vamos, y que aparezca, machito de palacio, a enfrentar a la masa que lo vilipendia. Nunca lo haría, se escuda en su peluquero y su modista, en la nulidad del entorno palaciego, en la oclocracia reinante y el lupanar. Maduro ofrece tropas. Las conducirá él mismo por los caminos de América. Apenas salga cien metros de su seguridad lo convertirán en charque para perros. Lo sabe, por ello rebuzna desde adentro. Cristo pone púas de fierro en la punta de su látigo. La espalda de los fariseos suena como pipoca al recibirlo. Imagino el gusto del mesías apaleando a estos, con qué ganas lo haría, con sonrisa bienaventurada. No dudo que apalearía a Francisco papa también, al negro jesuita de maña y espanto.

Llega el lunes y recorto mi columna a la espera. Lunes, otra vez, canta Sui Géneris, pero no es el mismo lunes de siempre. Se juega Bolivia pero ya hay un solo perdedor: Evaristo Primero, rey de la pachamamada, así permanezca unos meses más en el cargo. Regálenle unos Adidas porque saldrá corriendo. Temprano, y no tarde.
27/10/19


_____
Publicado en EL DÍA (Santa Cruz de la Sierra), 29/10/2019

Imagen: "La llegada", por Nicolás de Jesús. Aunque en este caso es "La salida"

Sunday, October 27, 2019

Orate y pederasta. Evaristo Morales y los jóvenes


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

"Algunos jóvenes, por platita y por notita (están) movilizados, engañados". Tú eres el único, cabrón, que hace todo por plata. Prostituto, vendes las nalgas a quien te las paga mejor y abusas por delante de tu posición y tu poder. Demandas núbiles, vírgenes. Las comunidades tienen que proveerte de menores de edad porque eres el tirano, el rey. Las haces parir y te olvidas. Tus lacayos te entregan a sus hijas y nietas a la manera de Rafael Leónidas Trujillo. Aquel era el Chivo y tú el Chivito. A aquel lo reventaron. A Tacho Somoza lo acabó un poeta. Y a Tachito una bazooka. Cierto que el barbón de Cuba murió sin castigo. Pero en sus últimos años era un pobre viejo loco. Tú ya estás loco, orate, te creíste todo lo que te hicieron creer los estúpidos gringos oenegenistas. Eras el mesías, la luz de los pobres. Ninguno de esos europeos tontos te aguantaría un día en el gobierno de sus países. Poco cuesta experimentar con los “inditos”, y escribir huevadas sobre una revolución social que no existe.

Álvaro García Linera camina con fama de sabio. Si es un cojudo, como decía mi padre, recontracojudo, fabricado de retazos mal aprendidos y de una pose marica que supuestamente lo hace elegante. ¿Poeta? Dios mío. “Mi zapatito me ajusta, mi mediecita me hace calor, la vecinita del frente me tiene loco de amor”, “algodones, algodones, tengo chicas a montones”. El Lorca de los Andes. Tarado. Esos versitos no son suyos, los que acabo de poner, sino que los suyos son peores y no quise ser tan drástico.

Los jóvenes protestan. ¿Quién si no? Evo Morales Ayma les arrebata el futuro y ellos tienen razón en bajarlo del poder, arrastrarlo por las calles. ¿Qué piensa el imbécil, que es inmortal? Derecho no tiene para hablar de los que hacen justamente lo que él no: estudiar y trabajar. Repican este su comentario retardado otros Camisas Azules, fascistas de poca monta pero rabiosos, y se lanzan en contra del deseo mayoritario de los jóvenes por un mundo mejor. Pues quizá no, pero si se aguanta un poco el orate tendrá que irse a compartir lecho con el chofer Nicolás Maduro. ¿Dejarán a Linerita al medio? En asuntos nefandos no me meto y que se traguen lo que tengan que tragar.  A algunos les gusta el choclo, a otros la mazorca. Lo dicho, el entredicho es suyo y la entrepierna también. Pero que deje ya de joder y escape con sus millones. Insoportable resistirlo cuando se pone a rebuznar con su gruesa piel de asno y su peinado de cacto desértico. Pesadilla mayor de un país cargado de pesadillas, donde ninguno de los que gobernaron se salva.

De mí no esperen elogios al amo como los que opinó Rafael Puente deseando ser probo e inteligente. Evo Morales jamás fue bueno, y ya llegaba al poder cargado de sangre. Hay que ser claros, no tuvimos un gobierno de indios. Se quiso volcar la tortilla y afianzar las brechas aún más. Las pantallas no son el fondo. Uno no es el jefe Caballo Loco porque ande a pecho descubierto y cuelgue trenzas. Por cierto, Evaristo no es Caballo Loco. Lacayo del capitalismo salvaje, millonario, abusador, ratero. No existe un minuto de su vida, señor Puente, que merezca elogios. Yo nunca fui parte suya. Escribí en su momento que por qué no darle la oportunidad, a sabiendas de lo que se venía y fue todo. Y no es que unos se hayan hecho al lado del déspota porque los iluminó la inteligencia o la ilustración. Fueron abandonados por él como abandona a las parturientas que desfloró. Se cree único, se lo hacen creer el niñito bien y el aiquileño. Correrán a la primera de cambio hasta dejarlo solo.

Si llegó el momento, todavía no estoy seguro, pero creo que la balanza se inclina; ya se inclinó. Aunque se quedara, ya sería parcial, temporal. Los dados se han echado. Bolivia no es Cuba ni Venezuela, Bolivia es insurreccional. Y Bolivia, si ven videos de las marchas, tiene mujeres con huevos como pelotas. Si se enfrentaron al arequipeño, Goyeneche, por qué no habrían de enfrentar a un mísero violador enloquecido.

Deja a los jóvenes en paz, imbécil, que son lo que tú nunca serás. Buscón, bufón.
27/10/19

_____
Imagen: ANF

Pequeña disección del rincón frenético/MIRANDO DE ABAJO


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Dicen que Ortiz se bajó los calzones para el MAS, mostrando blanquitas nalgas. Dicen que resultó, que ha salvado a su patrón de la caída en primera de cambio. En la segunda podrán reposicionarse, tal vez, ¿y cómo servirá el hipócrita este allí? Ojo, no estoy defendiendo a Mesa, solo retrato el panorama boliviano donde los gallos que cacarean se vuelven cluecas de la noche a la mañana. Ortiz, Ortiz, qué fama de puto te endilgaste. No me consta, pero me burlo, porque el sarcasmo en un rincón como el nuestro es una defensa contra el arbitrio.

Y cuesta no equivocarse, porque si se habla mal en la tierra hija predilecta, casi de seguro que algo cierto hay. País de la mácula, donde lo impoluto no existe. Habría que hacer una cueca para que bailen los traidores, vestidos de pollera como el imbécil ministro aquel, si lo recuerdan. La fiesta larga, la fiesta única, solo la fiesta. Hasta los mentados ayllus guerreros, a quien España hizo carambola, de guerreros no tienen otra que el linchamiento en grupo alcohólico. Retrato de guerreros embriagados linchando desarmados.

La coca, de sagrada a maldita, a malparida. Sagrada para los narcos, amarga (la chapareña) para los acullicantes que babean verde y son inentendibles. Los habrá iluminado el Espíritu Santo y conversan en lenguas. Oscurecidas y gruesas, como de vaca. De otros, aunque fina, como la del señor que se tildaba de opositor y hoy es secuaz, igual de inmunda.

¿Dónde quedó el mar? Será que Rodríguez Veltzé, meretriz de abolengo, se baña allí. La (en femenino) única bañista, la jurisprudente Veltzé. Habrá recibido besos, chapes como los nombran, de la dupla maravillosa, los gemelos irreductibles, los infaustos Cástor y Pólux de una tragedia que no tiene épica como la griega pero está llena de dengues. Cómo se menea, dice una canción popular de por allí. Como Toña, la Negra. Se menea Veltzé, se menea Ortiz, entre los cientos o miles de sindicados en este lupanar andino y tremebundo de danzantes sexuales pero asexuados.

Por ahí anda un rector que quiere diputaciones, o senaturías, embajadas, o cualquier puterío que haga juego con su piel tostada. Al juez Roy Bean, que hasta Borges nombra si no me equivoco, colgaba mexicanos por culpa del color olivo. El racismo tiene diversas facetas y a veces lo cocinan para darle más fuerza los propios damnificados. Hay gente que quiere cambiar de color. Sea, pero el olor no se lo transforma nadie. Por la nariz te conozco, mascarita. Al francés se lo huele a distancia, por más mesié que se considere y pavonee. Generalizo, sí, claro; me divierto. Si el administrador de la casa mayor de estudios peca de negruras será que necesita terapia del alma, porque ser cabrón ennegrece más que cualquier herencia. Y ser masista, peor.

La noche será larga para contar votos y descontarlos. El debido proceso de los tiranos. Volver el uno, dos, y el dos, cero. Hasta que Damocles suelte el hilo de la espada y descabece a todos. Igual que a María Estuardo, que a diferencia de los políticos machos de Bolivia tenía huevos bien puestos.

Pero mi espera no ha de ser larga. Yo me voy a dormir luego de haber comido y bebido un agua. Que velen los maricas, los que tienen precio, los que se venden y sueltan las bragas. Nosotros que no tememos más que a las mujeres que comparten la almohada, mañana estaremos con la pluma como adarga. Puñales de tinta negra y tinta azul. La palabra nos queda y sabemos emplearla. Con ella desnudamos al rey y vestimos al mísero. La palabra, la parábola. Aunque sermonear a recuas no funciona bien, y menos las cambia. Pues, chicote, entonces, como pregona el Evo, sin saber que los cables se tuercen, vuelcan, y golpean a sus inventores.
20/10/19


_____
Publicado en EL DÍA (Santa Cruz de la Sierra), 22/10/2019

Wednesday, October 23, 2019

Hay que meterle nomás


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Muy simple: Evo Morales nunca dejará la mamadera. Puede perder elecciones, que Jesucristo se le aparezca desnudo regañándolo, no importa. En este último caso tendrá la santificación del papa delincuente, Bergoglio, lambiscón de tiranos. El individuo no va a dejar la silla que usurpa. Si tiene que matar a uno, diez, o un millón, lo hará. Se ha pegado al trono con cera bruta, y sus esbirros se encargarán de que no se seque y el sultán caiga de ella. Lo mismo su eunuco. Claro que este, si cae la cabeza, será descuartizado por el mismo populacho que dice defender, su “nación plebeya”.

No cuenta Morales con que un país tiene límites físicos, que no se lo puede desangrar eternamente. Que va a llegar el día que esté exhausto y no dé más. Ahí tendrá que irse. Claro, siendo cien veces más rico que Donald Trump, avalado e idolatrado por la puta izquierda europea que además de miopía tiene mierda en la cabeza. Ellos lo elevaron a donde está y ellos lo acogerán con las piernas abiertas para disfrutar del ullu morado como si fuese el Espíritu Santo. Allá ellos, que lo pongan de presidente en sus países, veremos cuánto aguantan. Ya estoy cansado de su inconsecuencia, su traición a los pueblos del mundo, kurdos y etcéteras. Mejores que la derecha no son, peor siendo que consideran de izquierda al usurpador boliviano, oligarca y lameculo de oligarcas y multinacionales. Los pobres quedarán pobres con él. Y los cocaleros podrán seguir con el negocio de la droga con cualquier otro cacique.

Simple ecuación, que es la suya: o ellos o yo. Pues, a meterle nomás que no queda otra. El país del todo vale. Tierra de ladrones porque se les permite. Otro gallo cantaría si existiera castigo.

A no confiar en nadie, menos en el Papa Francisco, Almagro, el santón Mujica ni ningún otro. Solo en la razón popular y la fuerza popular. El aguante tiene límites. Si se los alarga, pues qué más. Y, otra cosa, a no olvidar. Es tiempo de que se desmovilicen las fuerzas armadas. Son mayor peligro que Chile. No deben existir. Trabajos forzados, de coronel para arriba, o la pared. Denles un poquito de alcohol, como decía Juan Rulfo, para que no les duelan las balitas. Y a proceder.
2019


_____
Imagen: Alfred Kubin