Wednesday, September 20, 2017

Connotaciones bíblicas del gobierno de Donald Trump: Sodoma y Gomorra

Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Steve Bannon, el ultraderechista de la Casa Blanca, a quien el New York Times llamó en un editorial President Bannon, ha salido del gobierno, lo han echado en el reflujo del drama de Charlottesville, Virginia, con una activista muerta y los nazis marchando con antorchas y armados para la guerra.

Facciones, lucha de facciones dentro del palacio presidencial. Por un lado los conservadores, nazis incluidos, y por otro los “liberales”, familiares y judíos, entre otros. Cuando comencé este texto el aire olía a caldosa. Luego, paradójico porque hay desastre y tragedia en medio, se calmó. Nada mejor para Donald Trump, en términos políticos, que los huracanes Harvey e Irma. Si bien ellos es posible que le costaron el muro del sur, al menos por un par de semanas alejaron la cada vez más pesada sombra de Rusia.

Ya pasó el agua, la drenan. Se habla de billones, reconstrucción, años. Con más énfasis, hay que anotarlo, que cuando Katrina, ese otro huracán mujer, barrió con los negros pobres de Nueva Órleans. Esta vez fue la rica ciudad de Houston y la no menos rica de Miami y los Cayos. Del Caribe menor, a no ser que fuesen posesiones norteamericanas, no se dijo mucho. La desolación del otro no es nuestra desolación.

Pero estos son tema de un espectro más amplio. Ahora quiero centrarme en el ambiente infecto y decadente que existe, o parece existir, en el círculo íntimo del magnate. Vimos ya videos donde míster Trump habla de agarrar genitales femeninos como si se tratase de peras. Se pueden comprar, supongo, o disculparse si se tocan de improviso. El pecado cubierto de dinero suele no serlo, se convierte en juego de muchachos. Siendo que montón de gente no lo comprendió así, y que media docena de mujeres declaró en cámaras que el niño Donald las había abusado con su ímpetu táctil o más, la desenmascarada sociedad norteamericana igual lo votó. Y hoy es rey, príncipe consorte al menos, de la novia aterrada, la estatua de la libertad, según dibujó un caricaturista denunciando el estupro de Norteamérica.

Charles Blow es un comentarista negro del New York Times. ¿Por qué aclarar el color de la piel? Porque Trump ha llegado con pinceles y Blow lo ha tomado como desafío. Este periodista fustiga al autócrata como creo ningún otro. Desnuda su impostura, su mitomanía. Cuenta además cosas que debían haber sido utilizadas en la sucia campaña presidencial del 2016 por los demócratas, como el hecho del señor Trump haber participado en al menos dos filmes porno, softcore, de la revista Playboy. Si uno piensa que en el pasado hubo candidatos presidenciales que tuvieron que renunciar por habérseles encontrado amante, cuesta creer que la moral calvinista del país se revirtió tanto como para aceptar el vicio como virtud. Pero… parece que sí. Bueno, sabemos en muchos casos, de la vida privada de los santones, Jimmy Swaggart como ejemplo.

El encono político se ceba también en el chisme, y allí leo, en blogs anarquistas o irreverentes, detalles cuasi pornográficos del medio presidencial. A raíz de la declaración de Bannon que Jared Kushner, yerno del presidente, era un cornudo, las redes explotaron. Una hablaba de cómo al rico judío que es bastante callado y dicen que no inteligente, le gusta contemplar a su esposa Ivanka, la princesa de esta historia cenicienta, en coito común con descendientes de esclavos, negros  bien dotados en la mitología sexual popular. Cierto o no, cosas semejantes corren como arroyos de verano. Llevando casi tres décadas en este país y calándolo hondo en todos sus aspectos, temería en dudarlo. La soledad de una nación sin afecto y que se desespera por dar una imagen de comunidad, que no encuentra aunque se esfuerce, es dramática. Mala consejera sobe todo. Para hallar sosiego en la desesperación uno suele rebuscar en lo recóndito, lo oscuro, hasta lo -tal vez- ignominioso. Por supuesto que de oírlo Donald Trump enloquecerá. Que la joya de su corona, la fingida y bastante rústica Ivanka, con aires de virgen de Filippo Lippi, sea seducida, mejor dicho tomada, por negros agarrados de la intemperie, sería demasiado. Pero, ya lo dijo un nazi, equiparando al millonario Kushner, por ser judío, con los negros, era demasiado para la raza blanca que un asshole hebreo la tuviera. Crisol de razas.

Y no olvidemos el famoso Dossier (en manos del Fiscal Especial), que cuenta los versos de The Donald en el puterío moscovita, con prostitutas orinado sobre la cama e imaginaciones seguramente más lascivas y todavía secretas.

Siguiendo en el panorama sexual del mandatario norteamericano más proclive al vicio, dicen que su amigo -y creador- Roger Stone, siempre elegantemente vestido con un look de los años 30, pone avisos en publicaciones del Distrito de Columbia para conseguir jóvenes y encamarlos con su esposa, mientras él filma, contempla, y finalmente participa. El chisme, que es la información del pueblo, puede ser denigratorio, malintencionado, parcial, odiador, clasista, pero siempre guarda un fondo de verdad, porque allí donde habla el pueblo, aseguran que habla Dios.
14/09/17

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Publicado en INMEDIACIONES, diario digital, 19/09/2017

Connotaciones bíblicas del gobierno de Donald Trump: Sodoma y Gomorra

Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Steve Bannon, el ultraderechista de la Casa Blanca, a quien el New York Times llamó en un editorial President Bannon, ha salido del gobierno, lo han echado en el reflujo del drama de Charlottesville, Virginia, con una activista muerta y los nazis marchando con antorchas y armados para la guerra.

Facciones, lucha de facciones dentro del palacio presidencial. Por un lado los conservadores, nazis incluidos, y por otro los “liberales”, familiares y judíos, entre otros. Cuando comencé este texto el aire olía a caldosa. Luego, paradójico porque hay desastre y tragedia en medio, se calmó. Nada mejor para Donald Trump, en términos políticos, que los huracanes Harvey e Irma. Si bien ellos es posible que le costaron el muro del sur, al menos por un par de semanas alejaron la cada vez más pesada sombra de Rusia.

Ya pasó el agua, la drenan. Se habla de billones, reconstrucción, años. Con más énfasis, hay que anotarlo, que cuando Katrina, ese otro huracán mujer, barrió con los negros pobres de Nueva Órleans. Esta vez fue la rica ciudad de Houston y la no menos rica de Miami y los Cayos. Del Caribe menor, a no ser que fuesen posesiones norteamericanas, no se dijo mucho. La desolación del otro no es nuestra desolación.

Pero estos son tema de un espectro más amplio. Ahora quiero centrarme en el ambiente infecto y decadente que existe, o parece existir, en el círculo íntimo del magnate. Vimos ya videos donde míster Trump habla de agarrar genitales femeninos como si se tratase de peras. Se pueden comprar, supongo, o disculparse si se tocan de improviso. El pecado cubierto de dinero suele no serlo, se convierte en juego de muchachos. Siendo que montón de gente no lo comprendió así, y que media docena de mujeres declaró en cámaras que el niño Donald las había abusado con su ímpetu táctil o más, la desenmascarada sociedad norteamericana igual lo votó. Y hoy es rey, príncipe consorte al menos, de la novia aterrada, la estatua de la libertad, según dibujó un caricaturista denunciando el estupro de Norteamérica.

Charles Blow es un comentarista negro del New York Times. ¿Por qué aclarar el color de la piel? Porque Trump ha llegado con pinceles y Blow lo ha tomado como desafío. Este periodista fustiga al autócrata como creo ningún otro. Desnuda su impostura, su mitomanía. Cuenta además cosas que debían haber sido utilizadas en la sucia campaña presidencial del 2016 por los demócratas, como el hecho del señor Trump haber participado en al menos dos filmes porno, softcore, de la revista Playboy. Si uno piensa que en el pasado hubo candidatos presidenciales que tuvieron que renunciar por habérseles encontrado amante, cuesta creer que la moral calvinista del país se revirtió tanto como para aceptar el vicio como virtud. Pero… parece que sí. Bueno, sabemos en muchos casos, de la vida privada de los santones, Jimmy Swaggart como ejemplo.

El encono político se ceba también en el chisme, y allí leo, en blogs anarquistas o irreverentes, detalles cuasi pornográficos del medio presidencial. A raíz de la declaración de Bannon que Jared Kushner, yerno del presidente, era un cornudo, las redes explotaron. Una hablaba de cómo al rico judío que es bastante callado y dicen que no inteligente, le gusta contemplar a su esposa Ivanka, la princesa de esta historia cenicienta, en coito común con descendientes de esclavos, negros  bien dotados en la mitología sexual popular. Cierto o no, cosas semejantes corren como arroyos de verano. Llevando casi tres décadas en este país y calándolo hondo en todos sus aspectos, temería en dudarlo. La soledad de una nación sin afecto y que se desespera por dar una imagen de comunidad, que no encuentra aunque se esfuerce, es dramática. Mala consejera sobe todo. Para hallar sosiego en la desesperación uno suele rebuscar en lo recóndito, lo oscuro, hasta lo -tal vez- ignominioso. Por supuesto que de oírlo Donald Trump enloquecerá. Que la joya de su corona, la fingida y bastante rústica Ivanka, con aires de virgen de Filippo Lippi, sea seducida, mejor dicho tomada, por negros agarrados de la intemperie, sería demasiado. Pero, ya lo dijo un nazi, equiparando al millonario Kushner, por ser judío, con los negros, era demasiado para la raza blanca que un asshole hebreo la tuviera. Crisol de razas.

Y no olvidemos el famoso Dossier (en manos del Fiscal Especial), que cuenta los versos de The Donald en el puterío moscovita, con prostitutas orinado sobre la cama e imaginaciones seguramente más lascivas y todavía secretas.

Siguiendo en el panorama sexual del mandatario norteamericano más proclive al vicio, dicen que su amigo -y creador- Roger Stone, siempre elegantemente vestido con un look de los años 30, pone avisos en publicaciones del Distrito de Columbia para conseguir jóvenes y encamarlos con su esposa, mientras él filma, contempla, y finalmente participa. El chisme, que es la información del pueblo, puede ser denigratorio, malintencionado, parcial, odiador, clasista, pero siempre guarda un fondo de verdad, porque allí donde habla el pueblo, aseguran que habla Dios.
14/09/17

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Publicado en INMEDIACIONES, diario digital, 19/09/2017

Monday, September 18, 2017

La Momia y las incongruencias plurinacionales/MIRANDO DE ABAJO

Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Alvarito García, vicepresidente quizá también eterno (terrible drama el de ser siempre segundo, cola de perro) viaja a Nueva York al “Foro de la Izquierda”, centrado este no ya en la toma del poder como hubiera sido décadas antes, sino en la supervivencia de la especie en un ambiente socialmente justo, ecológico. ¿Pues qué hace este feroz depredador de terno y peinado impecable en un lugar así? Habría discrepancias en cuanto a la política de extinción de especies, incluida humana, por la superexplotación de recursos naturales y destrucción de hábitats, si se contemplara la “revolución boliviana” en su realidad y no en la lírica, característica de las izquierdas, falaz y tóxica. Peor sabiéndose que el asunto no está referido a políticas que apunten a beneficiar al colectivo sino a hacerlo de manera personal, para enriquecimiento de las cúpulas y las mafias que las apuntalan. Lo triste que hay izquierdas en el norte, y europeas también, que se niegan a escuchar el discurso veraz de lo que estos tipos, Morales, Linerita, y etcéteras, representan.

Ahora bien, la izquierda depredadora siempre existió. Su presencia se manifiesta en el desierto que es hoy el Mar de Aral, ejemplo palpable de la demencia soviética. O la política del imperio chino en la vasta provincia sureña de Yunnan donde, para beneficiar a la multitudinaria etnia Han, está destruyendo las últimas selvas tropicales y sus numerosas minorías, reemplazando los bosques con granjas de producción de goma. Ahí caería perfecto el tonto de capirote, alias genio, que funge como vicepresidente, entre sus congéneres viciados y delincuentes, aprovechadores del dolor, místicos del dólar y apóstoles de una prostituida miseria.

Nueva York le viene al pelo, porque el odiado capitalismo tiene delicias a las que él y Evo Morales pueden acceder sin problemas. Su amplio bolsillo y un avión particular para ser rellenado de contrabando, hace la cosa práctica. Por unos días serán las estrellas de la Quinta Avenida. Viendo su vestuario, no dudo que visite Gucci y adquiera calzoncillos de a 300 verdes. La recua revoltosa, mugrienta y vanidosa que los sigue, se animará con la vista de lo que el futuro será para ellos con dólares mal habidos y escaso esfuerzo. Dicen que el crimen no paga, pero la revolución sí. Mientras haya idiotas que creen en fantasmas.

El fantasma del comunismo recorre el mundo… cargado de billetes. “Comunismo”, “izquierda”, “revolución”, letras ya sin fundamento ni peso.

Ahora seguimos, supongo por el título del texto, hacia el panorama de la lucha libre: la Momia contra el Santo. Lo quisiéramos así, un espectáculo que adoraba Monsiváis y que refleja un aspecto de la mexicanidad. No, no es lucha libre. Nuestra Momia es el presidente. Hoy que anda de viaje no crítico –viaje de placer- en los Estados Unidos, tratará de conseguir paños lubricados en carísimos bálsamos para su porvenir de esperpento faraónico. ¿O no lo saben, que decidió no solo permanecer de mandatario eterno sino de semidiós en la pirámide que ha de construir en su memoria? Me recuerda a sus, y nuestros, antepasados que adornaban el salón de oro del Qoricancha del Cuzco en calidad de momias. Ellos creyeron, igual que el abanderado del paraíso terrenal, el Dalai Lama de Orinoca, en la eternidad. Bastó un puñado de bestiales extranjeros para desbaratar sueños, veleidades, privilegios. Mientras los soldados de Pizarro arrancaban láminas de oro de las paredes del templo, arrojaban los despojos de los reyes incas, desprovistos ya de joyas y vestimentas, al suelo. El poder no pasa de dudoso hálito. Quien elucubre en su intemporalidad, alucina.

Tendremos mañana, en las Naciones Unidas, a Evo Primero balbuceando la misma cháchara. Como siempre, ante un escenario casi vacío. Luego a probarse las vendas que bañadas en jazmín y aceite preservarán por los tiempos a venir su poco elegante humanidad. Quizá sobre tela, ojalá, para que decoren a Alvarito y lo conviertan en momia menor.
18/09/17

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Publicado en EL DÍA (Santa Cruz de la Sierra), 20/09/2017

Imagen: Guamán Poma de Ayala


Sunday, September 17, 2017

A solas con mi cultura

JORGE MUZAM

El mundo es tan vasto y ajeno. Intento caminar sin tanta prisa. Meter la ansiedad en una bolsa de cemento. Las metas consensuadas no me importaron mucho y el resto es un círculo vicioso de noches y días.  Mi única meta, la novela del tiempo, es algo difusa. Es decir, puede y no puede escribirse. Quizá ya está lista y sólo hay que pegar el mosaico. No soy un bebedor solitario, o no lo era hasta hace tres días. Pero el sol primaveral sobre el huerto parece incitar al descorche de un Concha y Toro. Mozart en los audífonos, cerezas que maduran, letras de Ferrufino y Nabokov, un perro hinchapelotas que me muerde la pantorrilla, vendedores de verduras por el camino, el celular que vibra incansable, un chorlito ladrón espantado por un escopetazo.

Soy lento para leer. Fácilmente me desvío hacia tangentes extraliterarias. A veces me quedo en la ventana de Potocki y no vuelvo a lo que estaba haciendo. Cada frase de un buen autor me conduce a reflexiones anexas o a puertas mohosas de la memoria. Mi mente es pródiga en fabricar ucronías, en dramatizar sobre un tablero de cedro los eventos insolucionables de la historia. Boludear, diría una mujer práctica.

Imagen: Karl Schmidt-Rottluff

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De CUADERNOS DE LA IRA (blog del autor), 17/09/2017

Compañero Onfray

JORGE MUZAM

Hay escritores que considero necesarios. Compañía de tramonte solar. Diálogos de sobremesa. Exposiciones tardías. Soliloquios de borracho madrugador. Entre ellos Joseph Roth y Nabokov. Bashevis Singer y James Joyce. Sánchez-Ostiz y Cerezal brindando con una copa de Malbec. Ferrufino y Cingolani como compañeros de batallón. Latido justiciero. Bibliotecólogos de Alejandría. Fusiles aceitados. Sombra trémula de hoja de bambú. Rodríguez de este lado de la colina. Y en especial Michel Onfray. Por libertad de pensamiento, por cultura amplia y puntillosa, de arriba y abajo. Por desconfianza de gato arrinconado hacia el halago. Academia medieval y sabiduría de sobrevivencia digerida de una forma absolutamente personal. Sin descontar el desdén hacia el institucionalismo ancestral, el resentimiento hacia las clases privilegiadas, asco hacia las derechas, poesía inevitable en la narración, reescribidores de la filosofía a partir de la extravagancia lingüística, el dolor personal, las llagas de época, la empatía por todos los hombres y mujeres que vivieron y murieron sin importarle a nadie más, oprimidos desde la cuna, avasallados por sistemas que no eligieron, pero que igual se deleitaron ante una luna musulmana, el primer sol de primavera, las estrellas viajeras que no concedieron ningún deseo, ante los hijos que nacieron y crecieron y murieron alimentados con un soplo de brisa.

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De CUADERNOS DE LA IRA (blog del autor), 17/09/2017

Saturday, September 16, 2017

El Héroe/CUADERNOS DE NORTEAMÉRICA

Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Tren subterráneo. Septiembre.

En una estación suben dos personas, y otra, solo mitad, en silla de ruedas. Esta última viste traje y gorra de soldado, con medallas. Piernas y brazos plásticos. Le queda el tronco.

Lleva insignia de Vietnam. Sus viejos padres lo guían. El hombre parece muerto, no habla ni gira la cabeza. En sus brazos ortopédicos, en las muñecas, tiene adheridas ciertas cosas útiles: un cepillo de dientes y un tenedor, en una; una cuchara y un lapicero en la otra. Los ancianos lucen orgullosos. El hijo, con la cabeza quemada, sonríe. No es ejemplo de valor.

Descienden. Silencio. Nada vale un precio así.

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Publicado en OPINIÓN (Cochabamba), 14/02/1992

Imagen: George Grosz/El héroe, 1936

Thursday, September 14, 2017

"La Jungla"/CUADERNOS DE NORTEAMÉRICA

Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Viajo en metro. Anochecida tarde de Vienna, Virginia. Muy pocas personas. Un hombre gordo, joven, me pregunta por mi país. Dice que, como miembro del ejército salvadoreño, vio videos de cómo se derrotó al Ché en Bolivia. Entrenamiento de contrainsurgencia. Se define como hombre de D’Aubuisson, el asesino. Su grupo se llamaba “La Jungla”.

Sonríe al contar que en la noche sacaban a la gente de sus casas. La llevaban al “Pozo” y allí la martirizaban. Después de decapitar reunían las cabezas en bolsas grandes para cocos. En la mañana, en camionetas por los mercados, arrojaban las bolsas en medio de la multitud. En un principio la gente corría a ellas, pensando que llevaban fruta. Luego se acercaban a reconocer los muertos…

En tres años de Estados Unidos encontré muchos exsoldados de El Salvador, “refugiados”. Casi todos eran criminales y se preciaban de serlo.

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Publicado en OPINIÓN (Cochabamba), 21/01/1992

Fotografía: Escuadrones de la muerte de la Guardia Nacional de El Salvador