Sunday, October 31, 2010

Armamento ¿para qué?/NADA QUE DECIR


¿Por qué un país como Bolivia tira el poco dinero que tiene en armamento? Cierto que se ha iniciado una carrera armamentista en el continente, auspiciada en buena parte por Hugo Chávez en Venezuela, pero también por aberraciones como la descarada intervención norteamericana en Colombia.
Brasil ha comenzado a moverse, y ahí hablamos de una potencia con capacidades y recursos para submarinos atómicos y etcéteras. Pero ¿Bolivia? con compras irrisorias de algunos helicópteros y otros aviones qué fin persigue. Se alega la lucha contra el narcotráfico aunque es verdad muda que no es así. Queda la idea que se utilizará esas naves en conflictos interiores no ligados a las drogas sino a la política. Tal vez se desea jugar la carta del amedrentamiento. La abierta división territorial e ¿ideológica? podría en un caso extremo augurar una guerra civil donde utilizar las armas obtenidas en Rusia.
Si vienen de Rusia mejor que se aseguren, en primer lugar, ya que el lejano país nunca se caracterizó por la limpieza de sus negocios, ni durante el zarismo y menos en el comunismo. Evo Morales ingenuamente habla de las bondades del soporte/aporte ruso, en contraposición al de los Estados Unidos. Pero, aparte de intereses económicos, Putin no se jugará carta política o militar alguna en Bolivia. Pueden condecorar al presidente, fabricarlo doctor de la nada, aprovecharse y venderle armas obsoletas y posiblemente de pésima calidad en su afán de obtener beneficios. Nada ha cambiado desde tiempos de Cristóbal Colón. Morales actúa como actuaban los lucayos en las islas recién descubiertas: deslumbrado por las chucherías del futuro amo.
Por su parte el mandatario, cuando disponga de sus juguetes nuevos, los ofrecerá a la institución infantil por excelencia: las fuerzas armadas. Con helicópteros, balas, ruidos de ametrallamiento, sumados a los desfiles militares que pronto harán competencia a la célebre entrada de Oruro -por su marcial diversidad-, los jefes y oficiales de la prestigiosa institución darán rienda suelta a sus fantasías dantescas, aquellas que la endeble democracia boliviana les prohibió, pero que seguro continúa habitándolos: el delirio del poder, la omnipresencia, la omnipotencia.
Es hasta risueño, si no fuese trágico, ver que los viejos adalides de la subversión, caso García Linera, adquieren el usual discurso de las dictaduras militares. Amenazan con destrozar todo signo de oposición, que poco a poco se acerca a sedición según ellos. Es incomprensible pensar que quien combatiera el status quo se convierta en su mayor defensor. La teoría leninista, a pesar de la brillantez de su esquema teórico, fracasó. Para lograr lo que consideraba un paso al frente en la revolución produjo la mayor hambruna que conozca la historia causada por la mano del hombre. Y la Unión Soviética, con sus características militares de superpotencia, nunca supo dar comodidad suficiente a sus habitantes y peor la libertad de elegir.
Bolivia no necesita armas ni ejército. El negro historial de este último lo descalifica para jugar rol alguno en la vida nacional. Además que si hay guerra externa es el pueblo el que combate, el que sufre, el que pierde, el que vence. Después del Chaco su único frente de victoria (del cuerpo armado) estuvo en la lucha contra la población civil, o, ante una "invasión extranjera" de una docena de iluminados barbados como profetas y tristes como estudiantes famélicos.
27/2/09

Publicado en Puntos de vista (Los Tiempos/Cochabamba), marzo 2009

Imagen: Armadura germana en miniatura, en estilo del siglo XVI, circa 1850

Nota de aclaración/MIRANDO DE ARRIBA


Mi inesperado premio de novela en Casa de las Américas 2009 ha despertado extrañas contradicciones. De pronto, de la soledad casi proustiana del dormitorio en que escribo, salto al estrado como actor que no soy. Mis cualidades dramáticas son limitadas, aunque la tragedia amorosa -si el amor es tragedia, según parece- ha hurgado los recovecos de mi alma como mendigo en busca de latas vacías de Coca Cola.
Estoy agradecido, cómo no estarlo, de distinción tal. Y no al cielo ni a divinidades judeocristianas u originarias porque para mí frailes, yatiris y alucinaciones caben en la bolsa de las curiosidades pero jamás de las afirmaciones. Agradezco a los jueces, por supuesto, y a mis padres que con su amplitud sin censura me abrieron la perspectiva de la vida desde muy temprano. Yo no le canto a la luna porque alumbra y nada más...
Entre las rarezas que trajo este premio, está la página de la embajada boliviana en Venezuela. No desdeño su buena intención de enaltecer mi "triunfo", como connacionales y como debiera hacerse con y entre todos. Pero, como si fuera yo está el rostro adusto y severo de Milan Kundera. De pronto no sólo me llegó lo gratificante de ver mi nombre expandido en google, sino que me apropié de la cara de un gran escritor; de improviso soy un involuntario "impersonator". El error radica quizá en un breve texto que escribí hace años acerca de Kundera. Cuando se recurre a la facilidad de la Red para obtener información tropezamos con esto. Mi artículo llevaba la foto de Kundera y ahora él holla un espacio que es mío, o yo estoy hollando el suyo. Qué dirán las mujeres que me conocieron en forma y en estreno: que envejecí, que me afeité la barba como obediente bolchevique, que, por carnaval, me agencié de una presuntuosa máscara. Nada tengo que ver. Permanezco, más viejo y más gordo, con la pelambre que permita mi mestizaje, con la misma voz y los mismos tercos dedos que escriben ahora, que no son -tristemente- los de Kundera pero que amo en su andina humildad.
Hoy leo -y doy gracias al escritor por sus conceptos- un texto de Arturo von Vacano acerca del premio de novela que obtuve. Si pudiera lograr aunque sea en parte los augurios suyos acerca de mi literatura me sentiría honrado. Rara tanta hidalguía entre nosotros. Sólo una aclaración, no para él sino para los lectores, que creo necesaria. Así lo digan los correligionarios vallunos de la izquierda, no soy, nunca fui ni seré un hombre de "derechas". Que sea arduo crítico de los señores Morales y García Linera tiene todo que ver con la libertad y nada con el fascismo. No necesito levantar el puño izquierdo para alardear de revolución. Ni faisán ni pavo real, siempre me consideré un testarudo y pertinaz luchador. Y así sigo.
23/2/09

Publicado en Opinión (Cochabamba), febrero 2009

Imagen: Autorretrato (Atribuido a Francis Bacon), 1990

Un Vietnam para Obama/NADA QUE DECIR


Hace unos días Pakistán cedió al Talibán el valle de Swat, a cambio de dudosa tregua. Con ello las regiones tribales que son frontera de este país con Afganistán corren el riesgo de caer una a una en manos de los fundamentalistas.
A sólo 120 kilómetros de Islamabad, dicho santuario representa el mayor riesgo latente contra la estabilidad de este poder nuclear. El ejército pakistaní parece haber levantado las manos, además que se sabe que altos funcionarios de la institución simpatizan con los mullahs afganos y sueñan con imponer una nación islámica fundamental allí.
George Bush, artífice del desastre norteamericano de hoy, legó el drama afgano a su sucesor. El gobierno de Hamid Karzai se ahoga en corrupción y se duda que Obama decida mantenerlo. Existe la opción de colaborar más con varios poderosos caudillos tribales, hecho que quizá pudiera evitar el retorno del mesiánico y medieval Talibán, con aberraciones tales como la prohibición de educar a las mujeres.
El riesgo para Estados Unidos, que no tiene un interés estratégico en esta región sin la guerra fría, es que se desangre como lo hizo ya en Irak, como en Vietnam. Obama autorizó el aumento de tropas estadounidenses, mientras sus aliados europeos, salvo Holanda, se frotan las manos porque otro hace el trabajo que debiera ser suyo. Más interés tiene Europa por lo que pasa allí que Norteamérica.
¿Qué implicaría ceder Afganistán a su suerte? La pérdida de fachada del superpoder americano. Mantener esa pretensión podría resultar dramático: los Estados Unidos se agitan en una recesión de la que aún no se sabe el resultado. La guerra política que se ha instaurado en Washington augura momentos difíciles para el presidente, con decisiones unilaterales (se puede olvidar del bipartidismo). Los republicanos, egoístas, desleales e hipócritas, han decidido oponer obstáculos al normal desarrollo de este gobierno. Obama tendrá que pelear en dos frentes y lo mejor sería que rechazara uno para concentrarse en el esencial, la salvaguarda, por no decir salvación de los Estados Unidos.
Debiera permitir a China, Rusia y la India, que serán los afectados con lo que ocurra en Asia Central, lidiar con el problema. Si se extiende, como parece hacerlo, dejará todos sus flancos al descubierto. Cuando decida encargarse de los asuntos hemisféricos, aquellos relacionados con Latinoamérica quizá sea tarde; Irak seguirá una senda ya trazada que tarde o temprano parirá otro Saddam Hussein; debe alejarse del lobby judío que exige decisiones bélicas en el Oriente medio, sobre todo Irán, y concentrarse en la reestructuración del país. O se piensa con visión de largo plazo o se toma el camino de la no muy lejana derrota tratando de abarcar un mundo que ya es demasiado grande para cualquiera.
El pretexto del terror es una ficción. Aunque aún necesita, por dependencia económica, permanecer en Arabia Saudita, su jugada maestra sería alejarse de allí, retirarse por completo desde las mesetas centrales hasta el Mediterráneo y dejar que aquellos que hoy socavan sus cimientos de nación poderosa, utilicen sus recursos humanos y materiales en contener la oleada fundamentalista que no hará más que crecer.
Si no, Barack Obama se enfrenta al espectro de otro Vietnam. Tantos años de guerra no han causado mejoría; por el contrario todo semeja estar peor, excepto los bolsillos de Cheney y asociados. No hay que atravesar el Paso Khyber. No.
20/2/09

Publicado en Puntos de vista (Los Tiempos/Cochabamba), febrero 2009

Imagen: El Paso Khyber

Caudillos/MIRANDO DE ARRIBA


El término caudillo es empleado en forma generalizada; se pone en el montón a Miguel Lanza y a Evo Morales; a Facundo Quiroga y a Hugo Chávez,cuando las disimilitudes entre ambos grupos son mayores que las similaridades. Habría que encontrar un término distinto para los "caudillos" del siglo XXI, porque su carisma difiere en mucho de aquellos que marcaron las guerras patrias o las sucesivas contiendas civiles que siguieron a la derrota de España. Caudillos eran Villa y Zapata, y Sandino como Maceo o el Chacho. Pero hoy, que el cacicazgo se compra en oro, o gracias a muletas prestadas por mecenas foráneos, no se debe confundir las gestas buenas o malas de unos, con las veleidades de los otros.
Caudillos fueron Chapaiev y Majnó, en dos ramas encontradas de la revolución rusa. O Lajos Kossuth y hasta el poeta Petöfi en Hungría e, incluso, con algún esfuerzo, se podría añadir a Bela Kun. Cada país dispone de ellos, los posee, vienen de sus entrañas pero cargan un fardo de violencia e ideas que los hace únicos entre el resto, y notables, fuera de la calificación que se les pudiere dar.
Zárate Willca, que es el cénit de las sublevaciones indigenales, tiene traza y estampa de caudillo, igual a los esposos Padilla y a Warnes. Y caudillo era también Aguilera, asesino de estos dos últimos patriotas, así como el tendero Boves convertido en fiera sangrienta en los llanos de Venezuela ante otro centauro que se llamó Páez.
Ser caudillo es más que ser presidente, más que gastar el erario nacional para comprarse gloria. Me refiero a Chávez, triunfador en el referendo venezolano, feliz porque cree que con ello ganó eternidad, y cuya intromisión en la historia tiene más que ver con ventas y ganacias que con ideales o méritos.
Desentona el coronel con la imagen que se tiene del caudillo. Canta rancheras y viste una boina pequeña que parece inclinado bonete de cardenal. Se pone al lado de Bolívar adusto y existe profundo desarraigo entre uno y otro. Cierto que los de antes tuvieron la ventaja del combate, donde la lujuria del valor conquista los corazones de los hombres (cuando pasa Napoleón dormido en su caballo, la Grande Armée suspira). Tal vez se compara a Perón, al misticismo falso que atrajo un hombre cuyos huevos llevaba su mujer.
Cuando Aquiles descansa, los mirmidones juegan a los dados. Cuando flexiona los músculos o rechina los dientes, sus mirmidones lo imitan. ¿Acaso es Chávez Aquiles? No alcanza siquiera a ser mirmidón.
16/2/09

Publicado en Opinión (Cochabamba), febrero 2009

Imagen: Simón Bolívar

Friday, October 29, 2010

Stalin y los escritores


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Cuando George Bernard Shaw visitó la Unión Soviética en el cénit de la hambruna desatada por el gobierno, sentenció: "Jamás he comido tan bien como durante mi viaje a la Unión Soviética". A su vez el gran Panaït Istrati, rebelde y revolucionario, alzaba la voz de su desilusión en 1927-28. Le dijeron que no había omelette sin quebrar los huevos, a lo que el vagabundo rumano, escritor descubierto por Romain Rolland y a quien toda Europa leía, respondió que él veía los rotos huevos pero que dónde estaba el omelette.

Dos ejemplos sintomáticos y ejemplificadores de la ardua y muchas veces desagradable relación de los intelectuales con la Revolución Rusa, primero, y con la dictadura bolchevique después. Arthur Koestler lo resumió de manera admirable en sus memorias.

Simon Sebag Montefiore publicó el año 2003 una obra anecdótica e histórica notable: Stalin, The Court of the Red Tsar. Más que centrarse en el georgiano, relata su entorno, los "magnates" como llama a los colaboradores más estrechos del tirano, algunos de los cuales perecieron en las purgas y oscuros magnicidios a los que se acostumbraba, mientras que otros lo sobrevivieron: Mikoyan, Kaganovich, Molotov, Budyonny, Voroshilov, Kirov, Beria, Yezhov, Lakoba, Ordzhonikidze...

Sebag intercala, como siempre ha sido tradición en Rusia, intelectuales, escritores, que en su momento fueron -no todos- "maestros espirituales" del régimen y del país, siendo Maxim Gorky el mayor y más representativo.

Fue Gorky el que lanzó en la recién fundada agrupación única de escritores soviéticos el concepto de "realismo socialista", según instructivas de Stalin. Aquel verano de 1934, Viktor Shklovsky denunció desde su plataforma a Dostoievsky: "Si Fedor Mijailovich estuviese aquí, tendríamos que juzgarlo como herederos de la humanidad, como gente que juzga a un traidor. Dostoievsky no puede ser comprendido fuera de la revolución, ni tampoco puede ser entendido como otra cosa que un traidor". El mismo Shklovsky que escribió la crónica más preciosa de la revolución; el mismo Gorky que se exilió en el oeste ante las arbitrariedades de Lenin y que rubricó inolvidables "escritos inoportunos".

En contra del aura de ignorancia e incapacidad que Lev Trotsky arrojó sobre Josif Stalin, Sebag Montefiore opina, y muestra, la clara inteligencia de quien gobernaba Rusia, y su gran capacidad de consenso con simpatía... y con terror. Lo considera un intelectual y, quizá, el mejor leído de los líderes de Octubre. "Su hambre por el conocimiento literario era tan acuciante como su fe marxista y su megalomanía: se podría decir que eran las pasiones rectoras de su vida". De acuerdo a Molotov su biblioteca personal contaba con 20000 volúmenes, desde "La vida de Jesús" hasta Wilde, Maupassant, Steinbeck y Hemingway. Leía a Gogol, Chejov, Hugo, Thackeray y Balzac. "En su vejez aún descubría a Goethe. 'Reverenciaba' a Zola". Este lector de Anatole France, Jaroslav Hasek, de la Biblia, de historia romana, de Napoleón, Bismarck y Talleyrand podía citarlos de memoria y era casi un erudito en el poeta símbolo de Georgia: Shota Rustaveli.

Prohibió a Dostoievski -a quien admiraba- por ser un "mal ejemplo" para la juventud. A pesar de darse cuenta de que Zoschenko se burlaba de los burócratas soviéticos, se divertía con su narrativa. Y notando el genio de Mandelstam sugirió "preservar(lo) pero aislar(lo)". El poeta Osip Mandelstam, quien -con Andrei Platonov, Anna Ajmatova y Mijail Bulgakov- no juró lealtad al partido en el Primer Congreso de Escritores Soviéticos, murió en un campo correccional.

Boris Pilniak, el "mejor novelista ruso después de Gorky", fue fusilado. Pilniak había escrito un texto literario donde se ligaba a Stalin con la muerte de Frunze, entonces Comisario de Guerra. Ya antes se lo había perseguido, junto a Evgeny Zamiatin con pretextos fútiles. Zamiatin escribió a Stalin que era imposible ser un escritor en la Unión Soviética y logró emigrar con ayuda de Gorky. Pasternak y Bulgakov nunca fueron detenidos e incluso en alguna ocasión Stalin refutó a sus esbirros protegiendo al autor de El maestro y Margarita.

Se ejecutó a Isaak Babel, como a Meyerhold. Babel aparentemente tenía ligazones sentimentales con una hermana de Yagoda, el represor caído. Se sabe que se acostaba con la esposa de Yezhov, jefe de la NKVD, aunque Sholojov también lo hacía.

Larga es la lista de autores bajo la sombra de Stalin y cuyas vidas dependieron de él. Los historiadores Mikhail Heller & Aleksandr Nekrich anotan que Koba Yugashvili suicidó "por segunda vez" a Mayakovsky declarándolo el mayor poeta de la era soviética, algo que hubiera disgustado al terrible Vladimir. Ilya Ehrenburg fue favorecido. Habiéndose quejado de persecución, Nikolai Bujarin intercedió por él y el supremo líder -instruyendo a Kaganovich- escribió: "no permitir que los comunistas enloquezcan a Ehrenburg.
J. Stalin".
11/03/09

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Publicado en Fondo Negro (La Prensa/La Paz), marzo del 2009

Imagen: Mandelstam, Cukovsky, Livshiz & Annenkov, 1914 (Fotografía de Karl Bulla)

Vida de un luchador


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

The Wrestler (El luchador) (Darren Aronofsky/2008), es un filme que esperaba ver.  Caminamos de noche por la avenida Broadway, que en aquella parte de Denver es una caja de sorpresas:  bares irlandeses, tiendas tibetanas, restaurantes avant garde donde se mezclan cocina china e italiana en admirable simbiosis; tiendas y audiciones porno en edificios encasquetados como tumbas; muchachas punk que cruzan el estrellado cielo de marzo bajo el encono de más nocturnas sombrías señoritas góticas.

El teatro Mayan, una tradición denverina, con estucos representando dioses, reyezuelos o sacerdotes;  tal vez el trágico Ocho Venado Garra de Tigre o un jugador de pelota como esculpen los artistas pueblerinos de Belice a sus ancestros.

Primero de marzo del 2009.  No hay nevada este año, por increíble que parezca.  En los afiches los ojos chinescos de Benicio del Toro en el papel de Che, filme que me reservo para cuando los diletantes se hayan escurrido a otro interés.  Un brochure, cuadernillo, donde reconozco rostros de Cochabamba, algún sospechado "gay", posible vieja pareja de un amigo, en papel de guerrillero.  Cuando la vea les diré si me sorprenden, o me enternecen, estos guerreros de Soderbergh.

Digo a Ligia que la última vez que vi a Mickey Rourke, actor principal de "El Luchador", fue en el teatro Bustillo de la avenida de las Heroínas, en "9 1/2 semanas", con las inolvidables tetas de Kim Basinger. Pasó el tiempo desde entonces, pasó un alcalde que destruyó lo poco que conservamos del pasado los bolivianos (lo mucho que hablamos y lo nada que hacemos).

Este Rourke de ahora es hombre duro, magullado, con rastro de angustia y vicio sobre sus facciones.  No en vano era amante de las Harley Davidson, motocicletas-caballo.  Dejó de ser el señorito elegante y seductor de aquella cinta sensual para convertirse, casi como un alter ego, en un luchador profesional que vio su gloria convertida en niebla. Quiero creer, y quizá lo averigüe, si su origen es irlandés. Si lo es, este rostro y esta terquedad de sobrevivir y de afrontar la desdicha son parte de su dura raza y eso basta para causarme simpatía como repugnancia causanme los delicados (perdón Proust, Gide, no hablo de ustedes).

Un filme cuya característica personalizada por la propia vida del actor, de quién se decía sería el nuevo Marlon Brando, acerca al espectador a lo que sufrimos todos: los imposibles e inevitables embates del tiempo. La misfortuna, desventura, a pesar de que pudiesen ser, como el caso del personaje Randy "The Ram" Robinson, producto de la negligencia, el egoísmo y la soberbia, siempre despiertan simpatía. Si a eso agregamos una puesta en escena muy adecuada, le añadimos la permanente y grisácea presencia de New Jersey, las luces ficcionales de un strip bar, tenemos el material suficiente para contar una historia que dentro de la decrepitud depresiva de su texto es aleccionadora. Hay un chispazo de vida, y otro de amor, en este suicidio consciente al que se entrega un luchador acabado.  Implica que dentro de la miseria y los errores vividos y aceptados, queda un espacio donde se puede reconquistar el orgullo, la constancia de haber sido. No importa si este edén primario e instantáneo se consiga en la muerte. Es, de hecho, una redención.

Excelente producción norteamericana, con un relativamente bajo "budget" de seis millones de dólares, la resurrección  de un actor talentoso, el recordarnos por qué somos hombres. Vivencia cotidiana que al contarse se hace si no única al menos especial. Y, como colofón para una "feliz" experiencia cinemática, la mientras más madura más hermosa Marisa Tomei, regalándonos aparte de sus dotes de actriz, desnudos que años atrás sólo se hubieran soñado. Con ese cuerpo delgado y cuarentón, con sus inflamados pasionales oscuros pezones, Marisa no necesita premios. El premio es ella...  para nosotros.
05/03/09

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Publicado en Puño y Letra (Correo del Sur/Sucre), marzo 2009

Imagen: Poster del filme

Monday, October 25, 2010

Isaak Babel y la guerra polaco-soviética de 1920


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Una de las grandes obras de la literatura mundial, y una de las primeras nacidas del surgimiento de la Unión Soviética, fue la "Caballería roja" de Isaak Babel, un joven judío que hizo sus primeras armas en la revista Letopis, de Maxim Gorky y que, a sugerencia del maestro, se fue a correr vida. De esa "correría" nacen los relatos magníficos de aquel Primer Ejército de Caballería de Budionny donde sirvió Babel, en la campaña de 1920 contra la Polonia de Pilsudski. El horror que describe Babel, con laconismo y perfección, le atrajo la antipatía y la enemistad de poderosos, entre ellos Budionny. Lo que contaba distaba mucho de ser la elegía de una guerra proletaria contra la burguesía, o de cualquier guerra; relataba lo que vio, aunque en medio de sus apocalípticas visiones hay momentos de humanidad y ternura.

"Caballería roja", y más tarde "Cuentos de Odessa", muestran las debilidades de un régimen que se preciaba de ser el que arrasaría con los males de la historia atrás; eso sí, hay que aclarar, sin la intención política de desacreditarlo. Uno no puede más que ponerse del lado de los bandoleros judíos de la Moldavanka (Benia Krik, Froim Grach) que ayudan en su momento al Ejército Rojo en su lucha contra la reacción blanca, pero que sucumben luego ante la nueva autocracia donde no caben los espíritus rebeldes, donde la gente pierde la identidad personal para convertirse en masa.

Otro autor soviético, Nikolai Ostrovsky, escribió otra bella novela sobre el mismo conflicto, desde el punto de vista del realismo socialista ya bajo Stalin, en donde sus personajes, dentro de Polonia, tienen bien marcados la diferencia de clases y el concepto de su lucha. Hay épica, y hasta cierta lírica en el texto de Ostrovsky. Dos obras con una misma fuente argumental que difieren en el contexto y se aúnan en la belleza. Aunque Ostrovsky no llega a ser Babel.

Los entretelones políticos de la campaña de Polonia rememoran conflictos entre ambos países desde tan antiguo como 1612, con el dramático escenario de la aparición del "falso Dimitri", y luego con la invasión napoleónica de cuyo imperio era asociado o dependiente el Gran Ducado de Varsovia. Lenin, también Trotski, olvidan los elementales dogmas marxistas y declaran esta guerra "guerra patria", antecedente de la de Stalin el 42 contra Alemania. En el reverso, los polacos ejercen la misma influencia sobre su población, y el sueño de la ampliación de la revolución bolchevique hacia Europa occidental, con miras inmediatas en Alemania y Hungría, se derrumba con la estrepitosa derrota de los soviéticos a orillas del Vístula, en las afueras de aquella capital cuyo nombre aparecía en el slogan rojo de "Dénnos Varsovia".

Esa primera intentona de expandir la revolución, como lo hicieran los ejércitos de la Convención francesa a fines del siglo dieciocho, puede leerse en detalle en los libros de historia, pero será en los inolvidables cuentos de Isaak Babel donde habite eternamente.
19/11/08

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Publicado en Lecturas (Los Tiempos/Cochabamba), noviembre 2008

Imagen: Isaak Babel escribiendo

Conflictos de intereses/MIRANDO DE ARRIBA


Apreciaciones sobre radicalismo serio o mentira.
En cuanto al idioma mucho se habla, pero aún no escuché ni a Morales ni a García Linera discursear en quechua o aymara. Parece que Barrientos era mejor populista que ellos y que, a pesar de ser de la derecha, manejaba las masas campesinas también mejor. Extraño que ambos lados del péndulo puedan agitar el mismo sector con la misma vehemencia. Eso habla de "inmadurez" de las masas, del peligro de las masas, de su insatisfacción, de su volubilidad, de posibles virajes inusitados si sus intereses se ven afectados o seducidos. ¿Quién puede asegurarse esa abstracción que es el "pueblo"? Nadie. Por eso, en el nuevo gabinete, ese "pueblo" está excluido, porque aunque parezca un pro inamovible poco costaría convertirlo en contra. El gobierno apuesta a lo que apostaron los bolcheviques y tantos otros, y asegura de igual manera su fracaso. Se basa y se insume en la élite, así ésta sea una mixtura de ignorancias y escaso dogma político. Sabe que no puede confiar en la muchedumbre que arrastra ahora, porque sabe también que su interés no pasa por el beneficio de esos grupos, llámense "movimientos sociales" o lo que fuere; su interés se centra en las cúpulas, aquellas que a través de la manipulación, la coacción, el enredo, la coima, imaginan poder gobernar la marea humana. No difieren estos individuos de cualquier otro arribista con ansias de riqueza y poder. Mas la historia es implacable. Toma tiempo pero golpea.
Un punto fundamental del asunto étnico está en la protección de las minorías. Que no se crea que haciendo de lado al mestizo o al blanco se soluciona el problema. Llegará el momento en que los grupos étnicos, como en Bosnia, demanden más y más. Y en esta repartija de lo que haya, los menos recibirán menos o no recibirán nada. ¿Qué protegería a los nómades yuquis si quechuas y aymaras trasladados al trópico deciden expandir sus cultivos de coca en su territorio de caza o migración? La Nueva Constitución, o las leyes que de ella emanen, debieran prohibir, bajo sanciones terribles, que eso suceda. No puede plantarse otro cocal en territorio indígena. Más sagrado que la coca es el hombre y, en el caso de grupos aislados y expuestos como los yuquis, mucho más. Tendrá que delimitar Morales, ya que hay 36 etnias diferentes -o distintas-, los derechos de cada una, y no podrá otra etnia, so pena de incumplir la nueva ley, entrometerse en la existencia de las demás.
Hay que sacar la coca de las regiones que pertenecen a los ya mermados grupos selváticos. Devolverles su habitat tan completo como se pueda, fundar reservaciones, y relocalizar a los que ilegalmente invaden y destruyen la vida y la cosmovisión de quienes no pueden defenderse.
9/2/09

Publicado en Opinión (Cochabamba), febrero 2009

Imagen: Franz Keller/ Machetero, 1874

La revolución de los vivos/MIRANDO DE ARRIBA


Quintana, que es hombre de la derecha, se enriquece; Santos Ramírez se enriquece. Y tantos otros que en autos, propiedades, etc. han hecho de la "revolución" masista el negocio de sus vidas. Y hay imbéciles que siguen glorificando este "proceso". Tal vez en aras de recibir dividendos, igual que los demás, de la corrupción, el contrabando, el narcotráfico, la coima, el asesinato: delitos emblemáticos de este gobierno.
No extraña que en un país de escasa información, un grupo de exaltados, salidos de las más diversas manchas del género humano, pueda subir sin casi oposición. El factor ideológico no existe en Bolivia. No hay un discurso claro del masismo en cuanto a nada, ni programa y menos transparencia en las ideas. Su líder, por circunstancia presidente del país, dirigente cocalero, individuo controversial a quien incluso la Central Obrera despidió como traidor, habla de capitalismo, socialismo, neoliberalismo y a seguir sin empacho. El sujeto desconoce el abecé de cada "ismo" que nombra. Quiere fundar y refundar el planeta. Se creyó a pie juntillas el rey del mundo. Cierto que en algunos la vanidad crece desmesurada: Chávez, García Linera, ejemplos de la especie, pero sólo es posible cuando impera la ignorancia que nadie quiere vencer. Su ataque al analfabetismo tiene características de retoque. La masa aún vota donde le indican, donde la obligan individuos sin criterio ni caracterización política, elementos arribistas del desastre, señuelos de la venganza y el oprobio.
Nunca estuvo Bolivia tan desvalida. Y los profesores de historia de universidades extranjeras, como un profesor Teixeira del Brasil, que intentan dar un matiz serio a su análisis, no saben nada de la realidad nacional, trabajan sobre teorías cuya práctica fue debacle, sobre ilusiones infantiles de mundos nuevos que jamás se cumplen. Son tan ilusos como las muchachas que se desnudaban y amaban libremente a gil y mil durante el "flower power". Esas flores se marchitaron ya, y cada flor se marchita y las flores no tienen más poder que su aroma. Y si bien Evo es una flor salvaje del Ande, a la que en teoría el frío debiera darle mayor expectancia de vida, su destino viene a terminar el mismo.
Lástima, y eso se aplica de igual manera a la oposición, que no hay un discurso válido en Bolivia, ni quien se anime a proponerlo. Parece que nuestro destino es caer de margaritas a cardos, de violetas a kantutas, de heliconias a geranios. Un grande y efímero jardín sin jardineros.
2/2/09

Publicado en Opinión (Cochabamba), febrero 2009

Imagen: El Bosco/Detalle de El Jardín de las Delicias

Las paradojas del rock/ECLÉCTICA


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

The Wall, del grupo inglés Pink Floyd, alega contra la educación castradora, las dictaduras y la opresión, contra la soledad del individuo, por el amor y la alegría. Mantiene cordura con su producción anterior, con la esperada "maduración" que con los años conduce a claras posiciones ideológicas, a diferencia de una juvenil rebelión confusa a ratos.

La izquierda podría reclamar con justicia a una banda como Pink Floyd como parte de su espectro -a excepción del imbécil de Ted Nuggent, guitarrista extravagante, miembro de la Asociación Nacional del Rifle y de la ultra derecha, individuo para quien el uso de las armas y el sacrificio "deportivo" de especies salvajes demuestra el machismo de la reacción norteamericana, aquella que para exhibir su falsa hombría compra gigantescas camionetas (trucks) que no son otra cosa que la extensión de sus genitales-. Los músicos modernos, aunque ya algunos lindan los sesenta, han formado siempre parte de la oposición liberal. Rage Against the Machine ha ido más lejos con indudable opinión radical, con letras que desafían la retórica enrevesada de los grupos de rock metálico y sus aberrantes dilemas musicales mezcla de droga e idiotez. Ozzy Osbourne, el preciado "rebelde", parece haber hallado causa y disfrutar ser la mascota estupidizada del consumismo mientras combate con médicos y religión sus desmanes narcotizados y alcohólicos.

La paradoja del rock, sobre todo en Norteamérica, ha sido la facilidad con que fue absorbido por la sociedad de consumo. Poco queda de la lujuria libertina de los años sesenta. Aquellos que caminaron desnudos en Woodstock se cuentan entre los miembros más prominentes del status quo. Son cómodos burgueses o, peor aun, participan del expolio mundial desde sus oficinas en Wall Street.

El último rastro de la época está en los motociclistas (bikers) que conforman sociedad aparte. Estos individuos caracterizados por su vestimenta "hippie", su proverbial mugre, barba y máquinas Harley-Davidson, contrariando su apariencia son el corazón del fascismo norteamericano, mixtura de supremacismo blanco y discurso de "libertad y democracia". Estos engendros de un tiempo que al menos literalmente buscaba la armonía, deambulaban los "roads" del centro y oeste del país, comerciando con droga y dándoselas de últimos representantes de la independencia individual. Se reúnen cada año en Sturgis en interminables bacanales que rememoran sus bárbaros ancestros germánicos. Sin embargo reclaman para sí la música de Jim Morrison, Pink Floyd, Bob Dylan, Led Zeppelin, entreverada con Willie Nelson, baladas country, Heavy Metal, Lynird Skynird y basura similar. O no entienden el mensaje o de manera simple no pueden analizar -como su presidente "W"- ninguna conjunción de más de cuatro palabras.

Lo mismo sucede con las radios. Hay estaciones y talk shows reaccionarios que vapulean la inmigración ilegal -de la que viven-, la diversidad racial, Francia que no quiere inmiscuirse en Irak, culaquier opinión que intente sensatez en la actual coyuntura de necedad y vicio. De pronto, luego de hablar contra la Acción Afirmativa (que permite cuotas étnicas para ingresar a universidades o conseguir contratos y trabajos), ponen una canción de Jimi Hendrix, olvidando su negritud. Tocan los Doors sin comprender el mensaje de cambio en la sugerente voz del vocalista. ¿Cómo podrían captar las sutilezas que de William Blake y Arthur Rimbaud pasan a la lírica morrisoniana? O Pink Floyd, cuando menciona al milico argentino Galtieri, probado asesino. ¿Será que los derechistas son seres etéreos exentos de las minucias del entendimiento, débiles mentales de exacerbado ego?
09/03/05

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Publicado en Brújula (El Deber/Santa Cruz de la Sierra), marzo 2005
Publicado en Fondo Negro (La Prensa/La Paz), marzo 2005
Publicado en Puño y Letra (Correo del Sur/Sucre), marzo 2005
Publicado en Lecturas (Los Tiempos/Cochabamba), Domingo, 13 de marzo, 2005

Imagen: Peter Blake/Rock & Roll, 2000

La fiesta inolvidable/NADA QUE DECIR


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

a Zee Ferrufino, en Denver

No me refiero a aquel filme de Peter Sellers que causó una tenue riña familiar y cinemática en la infancia; hablo del acto inaugural de la presidencia de Barack Obama, un 20 de enero, casi un homenaje casual e implícito al gran Luther King.

Fue, como se suele hacer, en los predios del Mall de Washington DC, ciudad que considero segunda mía, donde sus húmedas calles y sus sombras crecen mi memoria como enredadera inglesa. Allí, con bajas temperaturas, dos millones de personas esperaron el hasta ahora acto más trascendental del siglo XXI. Fuera de la esperanza y de las posibilidades de un gobierno que se hizo pedestre desde el segundo día ya, que escondió los sueños en el vagón del recuerdo, queda la imagen de algo inaudito, inesperado en la historia norteamericana, algo que nunca se hubiera creído. Una quimera que tomó realidad, en lección que dio la ciudadanía de Estados Unidos al mundo, que remozó de sus cenizas la vilipendiada democracia.

Zenón Ferrufino, Zee, como suelen llamarlo sus amigos, nació en Apolo en el paradisíaco norte paceño, donde la frontera es un mito y la belleza comunidad. Allí hay simbiosis de las hoy dos Bolivias, porque el oriente se reúne con el occidente, La Paz con el Beni, donde el ganado y la goma se juntan con los tejidos de Charazani: el trópico con el Ande. Allí nació, pero se convirtió en magnífico empresario en Colorado y sus triunfos quizá lo acerquen al lúcido aunque muchas veces infiel mundo de la política.

En una noche de largos abrigos, en el invierno de Denver, con la miríada de luces de Larimer Square, casi las luciérnagas de Apolo, mi hermano Armando, su hijo, Zee Ferrufino y el suyo: Fernado Sergio, más un quisiera decir "servidor" pero me suena cursi, escanciamos el carmesí de los Cabernet, de los Merlot, de los Shiraz, el blanco amarillo del Chardonnay, con unos fantásticos hors d'oeuvres que se extendían desde mestizos chiles jalapeños rellenos de queso ranchero hasta quiches franceses de gusto florentino. Entre los temas de conversación -distraidos en los labios ante el paso y repaso de mujeres bellísimas, muchas de luto según vi, todas vestidas de negro porque la elegancia se asemeja a la muerte- estuvo el de Obama y la transferencia de mando.

Un detalle me inclinó a escribir esta nota, porque me pareció divertido, hasta jocoso. Cuenta Zenón, tal vez el único boliviano invitado al inner circle del presidente, mientras muestra una fotografía del mandatario bailando con su altiva esposa, que Shakira estaba allí, que cantó y lució sus moldes que acunan el sueño de más de un masculino carácter y que nadie le prestaba atención. Aún los dandys que acumulan cuerpos como medallas la ignoraron: la rutilante estrella era el nuevo pop icon de la humanidad: Barack Obama, quien, aún y felizmente vivo, se ha convertido de pronto en parte intrínseca de la parafernalia del nuevo siglo, como lo fueron Lennon y Marilyn, el Che y Chaplin, los queridos muertos. Cómo podía una estrella pop, que utiliza extremidades y caderas en el rebusque del arte, opacar la presencia de un icono que de un día a otro excedió sus límites naturales para conformar un espacio universal. ¡Pobre Shakira! Y más pobres aún Jennifer López y su sietemesino cantante (Mark Anthony, no Héctor Lavoe) que ni siquiera usufructuaron la voluptuosidad de los pechos de la actriz para hacerle sombra al aludido.
Nosotros, entusiasmados con los detalles ceremoniales del día, continuamos nuestro arduo trajín por el vino. El dueño del club se sentó un par de veces. Persa como era le nombré Isfahan y sus mezquitas azules, las techumbres de Shiraz de Pierre Loti, los versos recalcitrantes de Omar Khayyam, eternos al envejecerse la noche.
31/01/09

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Publicado en Puntos de vista (Los Tiempos/Cochabamba), febrero 2009

Imagen: Andy Warhol/After the Party, 1979

Sunday, October 24, 2010

Secesión o arreglo/MIRANDO DE ARRIBA


La portada del Wall Street Journal del 26/1/09 trae la foto de un campesino boliviano llevando en carretilla a su madre o su mujer, a votar. Ella porta en la mano su papeleta de votación. El texto reza: "Un hombre ayuda a una mujer en su camino a votar. Las proyecciones indican que los votantes pasaron una nueva constitución, un triunfo para el presidente populista Evo Morales en el país más pobre de América Latina". La foto es explícita: una nación miserable, abandonada, olvidada, donde la votante sin duda no sabe leer y vota lo que le indica su cacique local, o el sindicato al que pertenece. Democracia al estilo Bolivia, donde el gobernante gasta en ropas "originarias", pero de boutique, muy por arriba del salario de un obrero fabril.
Los porcentajes eran los esperados. Y la disyuntiva que se viene también. O se relajan las presiones o al país no le quedará otra que dividirse, lo que dejaría de ser un problema local para convertirse en uno continental. Morales tiene el apoyo de la lejana Venezuela, que incluso ha amenazado con tropas para "defender" a Morales. No es raro, ya que el ejército nacional es parte del montón de militantes al servicio del de arriba, el que paga; en práctica: no existe. Al otro lado, y ya considerando el asunto en su perspectiva global, el oriente no tendría más remedio que buscar el refugio del Brasil, a quien, económica y geopolíticamente, le convendría agenciarse un aliado con un extenso territorio, con potencial económico y con las mayores reservas. La "guerra" que Morales desea iniciar resultaría en la derrota de todos, el retorno a la neocolonización, y el retroceso del sector occidental de Bolivia hasta -como les gusta decir a los "halcones" de Washington- la edad de piedra.
Lejos no estamos, de todos modos. La presencia del individuo regente y de su séquito no deja lugar a dudas. Se trata de un país en estadio primario de civilización. Estoy de acuerdo que cada uno de los gobernantes relegó a la gran masa indígena. Le impidió participar de forma activa en el proceso de construcción del país, y se nutrió del aporte indígena, sobre todo desde el tirano Melgarejo. ¿Pero qué cambió con la elección de un individuo como Morales a la presidencia, que no habla ni una lengua ni otra, que el único idioma que comprende es el de la vanidad y el chisme, la mitomanía y la mitificación? ¿Qué cambió si sus asesores son los mismos de 150 años atrás? Cuál la perspectiva, cuál el futuro. Referendos, elecciones, plebiscitos, presidencia vitalicia, nada conmueve la corroida y triste base en la que nos asentamos. Nada mientras la educación sea en Bolivia lo que es. Nada mientras inventemos -y creamos las invenciones- realidades que no son. Morales, Tuto, Linera, Doria Medina. Da lo mismo. Sólo son nombres de un país que marcha en carretilla a votar (en el siglo XXI). Y no por "vergüenza" de la carretilla sino por su simbolismo.
26/1/09

Publicado en Opinión (Cocgabamba), enero 2009

Imagen: Edward Burra/John Deth (Hommage to Conrad Aiken), 1931

Thursday, October 21, 2010

Casa de las Américas


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Es algo que me enorgullece mucho. Al menos mi generación creció con una suerte de veneración hacia Casa de las Américas y los libros y autores que salían de allí eran preferidos nuestros. De pronto me encuentro en aquel lugar; no sé si a los jóvenes de mi país les interesa tanto como a nosotros, pero he recibido cartas de felicitación en mi correo que parece aún viva la llama. No culmina quizá mi carrera de escritor pero, hasta hoy, es el logro más importante conseguido por mis letras y un hito más para la batalladora literatura boliviana.

Emigré a los Estados Unidos en 1989. Hice mi familia acá, me adapté en muchas cosas pero siempre permaneció Bolivia como una presencia determinante. Regreso allí cada año y cuando lo veo en perspectiva me doy cuenta que nunca me fui. Aprendí mucho, como aprende quien tiene que adaptarse a un medio distinto, y ello enriqueció mi percepción de lo que es íntimo mío: familia, tierra, memoria. Ese sería el punto de partida de "El exilio voluntario": un péndulo incansable entre dos extremos no sólo geográficos sino culturales, sociales, etc.


Hay cierta tendencia que a decir verdad no me gusta ni comparto. Es la de los autores de academia, que crecen más y más en América Latina. Autores salidos de universidad, versados y centrados en la academia, y cuyos temas rozan o habitan tal realidad. No me considero anti-intelectual pero no se aprende a escribir como escritor, y menos a sentir como escritor. Esa corriente, de manera consciente o inconsciente intenta -y ya lo ha hecho tal vez- convertirse en la élite pensadora.


Yo vengo de clase "media", no trabajadora, pero mi experiencia de vida, ya antes de venir a Estados Unidos y con énfasis acá ha sido una experiencia de trabajador. Y es esa vivencia que está en las páginas de mi novela, entre el dolor, la ausencia, la tristeza, el deseo, el descubrimiento, todas las emociones que puede acarrear encontrarse en un lugar al que, al menos en inicio y quizá nunca, se pertenece.


Los premios son el salvavidas de los autores en los países pobres. En Bolivia un premio puede significar el reconocimiento, no importe su magnitud, que es ya grande si se opone al olvido. Sólo he escrito dos novelas y las dos participaron en Casa de las Américas. La primera sacó una mención el 2002 y ésta ganó. Me considero entre los privilegiados.


claudio ferrufino-coqueugniot

aurora, colorado 13/2/09

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Para Prensa, sección Cultura de Casa de las Américas, febrero 2009


Imagen: La migra, Cuidad Juarez, Chihuahua. Foto:Byron Brauchli

Relación de ganadores del Premio Casa de las Américas 2009


La Habana, Miércoles 11 de Febrero
La Habana, 11 feb (PL) Prensa Latina transmite a continuación la lista completa de los ganadores del 50 Premio Literario Casa de las Américas 2009.

Novela: El exilio voluntario, de Claudio Ferrufino-Coqueugniot (Bolivia)

Menciones: Lo que no fue, de Enrique Ferrari (Argentina) y La reemplazante, de Fernanda García Curten (Argentina)

Literatura testimonial: Mañana es lejos (memorias verdes de los años rabiosos), de Eduardo Rosenzvaig (Argentina)

Mención: Hay que saberse alguna poesía de memoria. Testimonios de una mujer argentina, de Patricia Miriam Borensztejn (Argentina)

Literatura para niños y jóvenes: La prometida del señor de la montaña o La doncella del Huillallaco, de Yoli Fidanza (Argentina).

Primera mención: El laberinto de las pesadillas, de Ricardo Chávez (México)

Menciones: Sala de profesores, de Carla Dufaldo (Argentina) y El mar de la selva, de Rodolfo Dada (Costa Rica)

Literatura brasileña: Réquiem, de Ledo Ivo

Menciones: O livro dos nomes, de Maria Esther Maciel y A muralla de Adriano, de Menalton Braff.

Premio extraordinario Latinos en Estados Unidos: Bugalú y otros guisos: ensayos sobre culturas latinas en Estados Unidos, de Juan Flores (Puerto Rico).

Premios honoríficos:

José Lezama Lima, de Poesía: El alternado paso de los hados, de Carlos Germán Belli (Perú)

José Maria Aguedas, de Narrativa: La ceiba de la memoria, de Roberto Burgos (Colombia)

Ezequiel Martínez Estrada, de Ensayo: Globalización e identidades nacionales y postnacionales… … ¿de qué estamos hablando, de Grinor Rojo (Chile).

Prensa Latina © 2008
Calle 23 esq. N Vedado, La Habana - Cuba
(53-7) Tlf. 838-3496 al 99 y 838 3500

El año tremendo de la Casa de las Américas


El 18 de diciembre de 2009, cerca de las 12 de la noche, llegaba a su fin con un concertazo el II Encuentro de Jóvenes Artistas y Escritores de América Latina y el Caribe, Casa Tomada, que durante cinco días trajo a la Casa de las Américas a alrededor de 25 invitados de varios países de la región, y a todos los interesados en acercarse a las poéticas, los espacios y los obstáculos que inquietan y hacen crecer los diferentes ámbitos de la creación actual en nuestro continente.
La euforia por haber conseguido llegar hasta este punto, en un evento cuya suma de acciones resultó muy positiva, disimulaba el cansancio tras un año tremendo, el 2009, durante el cual la Casa celebró sus cinco décadas. Los días siguientes obligaban al resumen.
El inicio fue temprano, el 16 de enero, con el anuncio en conferencia de prensa de la edición 50 de nuestro emblemático Premio Literario, cuyos jurados evaluarían en esta ocasión novelas, obras de literatura testimonial, libros para niños y jóvenes, literatura brasileña y otorgarían el premio extraordinario sobre Latinos en los EE.UU., con el que se inauguraba un nuevo y oportuno programa de estudios en la institución.
Ese mismo día, en horas de la tarde, quedaba abierta la exposición De la abstracción… al arte cinético, muestra colectiva que reunió piezas de la Colección Arte de Nuestra América, entre las que figuran baluartes de las tendencias óptico-cinéticas que han marcado la creación de vanguardia en la plástica del continente. Comenzaba así el Año Cinético. Moverse, en el cumpleaños 50 de la Casa, era más que una metáfora.
Del 2 al 11 de febrero tuvo lugar el Premio Casa. Alrededor de 500 libros pasaron por las manos de los jurados que, divididos por categorías, emitieron su veredicto el mismo día que en la Galería Latinoamericana quedaba abierta la primera exhibición personal del Año Cinético: Cinética, de la chilena Matilde Pérez, que contó con la presencia de la presidenta del país sudamericano, Michelle Bachelet.
El exilio voluntario, del boliviano Claudio Ferrufino-Coqueugniot; Mañana es lejos (memorias verdes de los años rabiosos), del argentino Eduardo Rosenzvaig; La prometida del señor de la montaña o La doncella del Huillallaco, de Yoli Fidanza (Argentina); Réquiem, poemario del brasileño Lêdo Ivo, y Bugalú y otros guisos: ensayos sobre culturas latinas en Estados Unidos, del puertorriqueño Juan Flores, resultaron las obras ganadoras en la edición 50 del Premio.


Como es tradicional desde hace cerca de una década se dieron a conocer también los premios especiales José Lezama Lima (Poesía), José María Arguedas (Narrativa) y Ezequiel Martínez Estrada (Ensayo), otorgados a los libros El alternado paso de los hados, del peruano Carlos Germán Belli; La ceiba de la memoria, del colombiano Roberto Burgos Cantor, y Globalización e identidades nacionales y postnacionales… ¿de qué estamos hablando?, del chileno Grínor Rojo, respectivamente.
El 12 de febrero la Casa participó en la inauguración de la Feria Internacional del Libro Cuba 2009, consagrada, entre otros homenajes, a la celebración de los 50 años de la institución fundada por Haydée Santamaría. Más de 30 títulos de diversos géneros de la literatura chilena contemporánea (al país sudamericano estaba dedicada la cita) fueron “el plato fuerte” de las presentaciones de la Casa, cuyo stand mereció uno de los premios de diseño que tradicionalmente se otorgan en esta reunión anual.
En ese contexto, La Ventana, el portal informativo de la Casa de las Américas y La Jiribilla organizaron con éxito el Taller “Desafíos de la contrainformación en los medios digitales”, que contó con la participación de importantes comunicadores de medios alternativos y otros intelectuales del ámbito cubano e iberoamericano.

También supimos de la elección del poeta y ensayista Roberto Fernández Retamar, presidente de la Casa, como Premio ALBA de las Letras en su edición de 2008. Compartía honores con el boliviano Jorge Sanjinés, ganador del reconocimiento en Artes.
Apenas concluía el ajetreo en el Complejo Histórico Militar Morro-Cabaña, cuando a finales de febrero se abrían las sesiones en la sede de 3ra y G, en El Vedado habanero, del Coloquio Internacional “Ciudad y mujeres en la cultura y la historia latinoamericanas y caribeñas”, y exactamente un mes después tuvieron lugar los encuentros y presentaciones correspondientes al Coloquio Iberoamericano “Del papiro a la biblioteca virtual”.
A inicios del mes de marzo tuvo lugar la visita a la Casa del presidente de la República Dominicana, Leonel Fernández, quien en animada charla con Fernández Retamar evocó los lazos culturales y vínculos intelectuales de Juan Bosch y Pedro Mir con Cuba.
Por esos días se inauguró la segunda de las muestras personales del Año Cinético: León Ferrari, agitador de formas, consagrada al artista argentino, representado en La Habana por su nieta Maitén Zamorano, quien aceptó en su nombre la Medalla Haydée Santamaría, que entrega la Casa de las Américas. También la recibieron este año los maestros Antonio Martorell, de Puerto Rico, y Carlos Colombino, de Paraguay.
En abril, el Premio de Composición reunió a un jurado de prestigiosos creadores del continente, quienes evaluaron 22 obras para cuartetos de cuerda procedentes de nueve países de la América Latina y el Caribe. Resultó ganador el joven colombiano Fabián Harbeith Roa Dueñez, con Bestiario.
La revista Casa de las Américas dedicó sendas ediciones al aniversario 50 de la Revolución (no. 254) y a la celebración de las cinco décadas de la entidad cultural (no. 255), número este que contó con una amplia sección de Letras que reunió a importantes autores de nuestro continente.
Un excelente colofón para esta primera etapa de homenajes y celebraciones tuvo lugar el 28 de abril, en la sala Che Guevara, al arribar a la fecha de fundación de la Casa con un acto en el que participó, junto con otros dirigentes y personalidades de la sociedad y la cultura nacionales, el presidente Raúl Castro Ruz. En ese contexto se le confirió a Roberto Fernández Retamar la Orden José Martí, que otorga el Consejo de Estado de la República de Cuba.

El mes de mayo (del 18 al 28) deparaba uno de los eventos tradicionales de la Casa: el Premio La Joven Estampa, que se convoca cada dos años. El galardón fue para el muy novel Milton Raggi (La Habana, 1991), con su serigrafía sobre acetato Abrir y cerrar los ojos (2009). En el lobby de la Casa pudieron verse trabajos de Juvenal Ravelo y Rogelio Polesello, ambos jurados del concurso, como parte de los homenajes del Año Cinético.
Además, en esos días tuvo lugar uno de los más hermosos momentos del 2009: el concierto Con las mismas manos, que reunió la poesía de Roberto Fernández Retamar con las canciones de Silvio Rodríguez, en un diálogo orgánico y muy recordable.
Sin embargo, junto con el trabajo y las celebraciones, el año trajo algunas noticias tristes.  La primera de ellas, a inicios de 2009, fue la muerte de Arquímides Nuviola, fundador de la Casa, gran cuidador de los libros y los amigos de la institución. Luego fue la angustia por la enfermedad y el posterior fallecimiento de Mario Benedetti, quien fundara en 1967 el Centro de Investigaciones Literarias. El 19 de mayo se le despedía desde la sala Che Guevara, mientras tenían lugar sus exequias en Montevideo. A estos dos entrañables miembros del equipo de la Casa les decía un sencillo y doloroso adiós.
Y seguimos moviéndonos
Desde el segundo trimestre del año, especialistas de la Biblioteca, del Fondo Editorial y de otras áreas de la Casa recorrían el país con sus propuestas para Leer América, programa iniciado en 2006 con la finalidad de promover la obra de los autores de nuestra región en lugares donde su difusión quizá no es muy sistemática. De esta manera, la Casa llegaba a la mitad de un año intenso y sus trabajadores preparaban todas las energías para el colofón, que prometía más y bueno desde diversas áreas de la creación.
Tocaría a la plástica volver a “mover las paredes” de la Galería Latinoamericana en el mes de septiembre, cuando quedó inaugurada la exposición Luis Tomasello: la sustancialidad intrínseca de la luz, que contó con la presencia en nuestros predios del maestro argentino.
El 20 de octubre se daban a conocer los resultados del Premio Casa de las Américas-Clacso “Cuba, a cincuenta años de la Revolución: balance, desafíos y perspectivas”, en el que resultaron ganadores los trabajos presentados por Julio César Guanche, Kirenia Rodríguez y Félix Julio Alfonso (ensayo) y María Cienfuegos, Alejandro González y Lázaro Eduardo Herrera Bermúdez (fotografía).
La recta final del año, del 15 al 20 de noviembre, se inició con el Encuentro Internacional de Revistas Caribeñas, organizado por el Centro de Estudios del Caribe, que celebró durante el 2009 sus tres décadas de existencia.

La Semana de Autor, del 24 al 27, acogió al colombiano William Ospina, ganador del premio de Novela Rómulo Gallegos en este año por su obra El país de la canela. El ensayista, poeta y narrador fue generoso con un público ávido por conocer más acerca de sus poéticas, y regaló disertaciones sobre la creación literaria, la lengua española y otros asuntos durante las jornadas del evento.
En medio de una Habana frenética de tanto cine, la plástica convidaba otra vez, con la apertura en la Galería Latinoamericana de la singular muestra Le Parc-Lumière, del argentino Julio Le Parc, última de las exposiciones personales del Año Cinético.
Entretanto, el comité organizador de Casa Tomada, que había venido soñando el evento que cerraría el año en la Casa de las Américas, intensificó sus labores. Se ataban los últimos cabos, ya estaban listos los sprays, la Sala de lectura era un enorme mural y los más modernos recursos bibliográficos estaban al alcance de quienes se animaran a ocuparla.

Esto no ha terminado, decían los especialistas jóvenes de la institución (con el insoslayable apoyo de todos los que pasaron por encima de las “fronteras de edad”), conscientes de una tradición de creación y esfuerzo colectivo que ha definido 50 años de la Casa.
El 14 de diciembre, a las 10 de la mañana, cuando la Mambo Jazz del Conservatorio Amadeo Roldán hizo que el joven maestro Alexander Abreu se sumara a la “descarga”, y un grupo de diseñadores encabezados por Nelson Ponce comenzó a intervenir una de las paredes interiores de la institución, ya se había conseguido el propósito: Casa tomada por los jóvenes.
Después vinieron los paneles, los intercambios en pequeños grupos de artistas-creadores-pensadores, el taller de teatro, las disertaciones sobre música, artes plásticas, artes escénicas… hasta desembocar en ese viernes 18 que se estuvo construyendo animadamente durante cuatro días.

Muy diversos fueron los homenajes recibidos por la Casa dentro y fuera de Cuba durante este año. El Instituto Cubano del Libro, la Universidad de La Habana, el Programa de Estudios Martianos, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, la Oficina del Historiador de la Ciudad, entidades del Sistema de Naciones Unidas, entre otras instituciones de la cultura y la sociedad cubana, se hicieron eco de la celebración.
En Ecuador, México, Venezuela, Brasil, Perú, Chile, Argentina, Grecia… y muchos otros sitios, no dejaron pasar la ocasión para saludar el esfuerzo de esta institución que mira a la América Latina, el Caribe y el mundo de nuestras letras y nuestro arte, en general, dondequiera que se encuentre.
La celebración ha sido trabajando. Algo cansados, pero contentos; así se llega al final de este año inmenso. Nuevas energías y sueños abrirán el ya muy próximo 2010, siempre mejor, que nos espera.

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La Jiribilla. Revista Cubana de Cultura, 2 al 8 de enero 2010

Imagen 1: Haydée Santamaría
Imagen 2: Detalle del Arbol de la Vida, en el Salón Ché Guevara de la Casa de las Américas (artista: José Alfonso Soteno)

El exilio voluntario, del boliviano Claudio Ferrufino


Una obra escrita sin nostalgia, sin recuerdos gratos, ni siquiera trágicos y con una conciencia crítica, lúcida, desgarrada de ese presente vertiginoso que viven los latinos en los Estados Unidos, presenta Claudio Ferrufino en su libro El exilio voluntario, que no es más que la invención de una nueva lengua, de palabras mexicanas, salvadoreñas, cubanas, sudamericanas y por supuesto, del inglés de emergencia que usan los latinos.
El boliviano Claudio Ferrufino-Coqueugniot, muestra en su novela una identidad nueva constituida por 50 millones de latinos que han incorporado a sus expresiones cotidianas las voces más cosmopolitas de este lado del mundo.

 La obra 
Una novela centrada en una importante problemática latinoamericana, presenta los desplazamientos que por distintas razones se producen desde Latinoamérica hacia los centros de poder hegemónico y las consecuencias que ello tiene.

El exilio voluntario, habla de la emigración de un boliviano por azar en principio, que después se ve absorbido por el rodillo económico de los Estados Unidos y termina  formando parte como cualquier otro inmigrante del fenómeno de la lucha por la supervivencia, la ubicuidad relacionada con su estatus migratorio, el dolor, el choque de identidades y la interrelación de dos culturas tan dispares.

La obra representa un proceso de pérdida de aprendizaje y de asimilación con el tiempo,  sin contar la nostalgia que está presente en quien se va del lugar al que pertenece. Hay una cronología marcada por acontecimientos esenciales de tipo histórico, que sugiere el avance de los años y un péndulo constante en mente entre el allá y el acá.

 Biografía  
Claudio Ferrufino-Coqueugniot nació en Cochabamba, Bolivia, en 1960. Se inicia con la poesía, siendo César Vallejo su poeta de cabecera. Ya en 1984 da espacio a lo que será uno de los puntales de su literatura: columnas, ensayos y críticas todo desde una perspectiva literaria, en un momento en que su estilo no recibía mayores aportes en Bolivia.

Ferrufino escribe para el periódico Los Tiempos, Opinión, La Prensa, Correo del Sur, El Deber, El Nuevo Sur, entre otros, además de publicaciones en revistas y diarios. (JOA)
 
Publicado en El Tiempo (Cuenca/Ecuador), 30/05/2010

Imagen: El autor por Janko, 2009

Tuesday, October 19, 2010

El paso del tiempo/NADA QUE DECIR


Me pregunto a veces si éste es el mismo país al que llegué. Digo que no.
Desde enero de 1989 hasta hoy, febrero de 2009, pasaron 20 años. Una vida, tres guerras, cuatro presidentes. Los Estados Unidos eran otros; era, en verdad, un lugar distinto al nuestro. Ahora salir a la calle, caminar entre los barrios, mirar las tiendas, la fisonomía de la gente, es casi pasearse por cualquier ciudad de Bolivia, de América Latina. 


El idioma español ha sobrellevado la derrota de España y son sus otrora sirvientes y esclavos -nosotros- los que reconquistamos la tierra para que hable el Quijote. Pienso, cuando pienso en los inmigrantes de América que van hacia el maltrato en la península madre, que la envergadura mayor, más fuerte del idioma está fuera de España, habita en los taciturnos indígenas oaxaqueños que utilizan el castellano como medio de supervivencia en el norte y mantienen el zapoteco o el mixteco en casa. El idioma no tiene aquí la rubicunda faz de algún peninsular, ni siquiera la chata reciedumbre de Sancho. Aquí el español pervive, crece y domina en los barbilampiños mayas guatemaltecos, en los más claros, aunque ni tan castizos, pastusos de Colombia, en el mestizaje de las mujeres de Sombrerete, de Vinto, de Barranquilla, del Darién, del valle de San Luis en Colorado. 

Pienso y digo cómo se le ocurre a España conservar su altivez, su presunción, si es en estos oscuros y pequeños nativos y mezclados -a ellos gracias- que su idioma es referente de poder. 


No es mérito de España el ya bilingüismo de los Estados Unidos, sino de los silenciosos trabajadores que con olvido y exilio de su lugar natural, acarrearon consigo una lengua que se expande rápido y con potente vitalidad. La derrota que infligieran los ingleses a los españoles, se la van cobrando día a día con sus descendientes los menesterosos del sur, cuya única fortaleza muchas veces es su lengua común.


Y hay que comprender que esta situación no sólo está, aunque es mayoritaria, en la inmigración mexicana; también los rubios argentinos y las ardientes venezolanas, como los rítmicos caribeños echan una pizca que añade al montón. Trabajo de hormiga y labor en conjunto que crea no sólo un bilingüismo sino un biculturalismo interesante, bueno en lo más, erróneo o malo también.
Cuando en 1989 buscaba en la capital de los Estados Unidos música en español era asunto de dificultad. Con suerte, una tarde de domingo, en el segundo piso de Union Station, detrás del Capitolio, encontré "20 éxitos de Gardel". El Zorzal destacaba como el único vínculo de las dos Américas en aquel crudo invierno. Hoy la marea lo cubre todo. Sólo en "bandas", en su vertiente mexicana, fácil distinguir entre varias decenas. E incluso muertos notables del tiempo, Sandro y Favio entre ellos (aunque estén vivos), resucitan en copias hechas en Miami.


Otro país desfila ante mis ojos. Perdió tal vez cierta melancolía que se escurría por las viejas calles de Georgetown; tal vez se "tropicalizó", pero es el destino, la desgracia y la alegría del dinamismo de la historia. La transformación, no la desaparición como recalcaba un veterano profesor de Química en el colegio, citando al decapitado Antonio Lavoisier: "En la naturaleza nada se crea ni se destruye, lo único que hace es transformarse".
14/2/09

Publicado en Puntos de vista (Los Tiempos/Cochabamba), 15/02/2009

Imagen: Estadísticas de la población hispana en los Estados Unidos, 2006

Monday, October 18, 2010

Reina/MIRANDO DE ABAJO


Como Aníbal con elefantes, Evo Morales Ayma, el suspicaz mestizo se lanzará a la conquista de los remanentes de Roma en llamas, alpacas, y, para él, un rotundo buey porque una vicuña no podría soportar su humanidad engordada con comidas del imperio (no come chuño el dictador, come filet mignon, filitimiñoni, plato inventado por los amautas aymaras en las noches de luna bajo los humos del cocimiento de la droga que irá a enloquecer a las mignones francesas de Marsella y de París).
Ahora tiene a su par, el minero Mamani, rescatado de las profundidades de la tierra para convertirse en el Brad Pitt andino. Mamani, hombre afortunado a pesar de su desgracia, pasará de pronto a una jefatura de transportes -si se queda en Bolivia- y tal vez al Ministerio de Educación, que en la jerga nacional es "educashón". Bolivia es la tierra de Peter Pan, la de Alicia en el país de las maravillas, pero, ¡pobre Alicia!, la reina de corazones es aquí, como lo dije ha mucho, el presidente, y nadie puede indagar a los espejos, ni siquiera la reina mala de la Bella Durmiente del bosque, quién es la más bella, porque la más bella es él.
Hablemos de los libros. Poco queda para que el pequeño Hitler de Orinoca se ponga a quemarlos. Ya su canciller, el de rostro femenino y astuto perfil bajísimo, dijo que más gustaba de lectura entre las arrugas de los viejos que en las páginas impresas. Georges Bataille, en un poema, contaba de leer entre las piernas de ella el "libro que me mata". Eso es una cosa; otra hurgar entre los andrajosos cuerpos de los ancianos por respuestas que vendrán impregnadas de miseria humana, de sudor, de excreciones sin duda voluptuosas para el canciller de barro.
¿Y los libros? Hoy serán Arguedas y Díaz Villamil, mañana Borges, Vargas Llosa y otros, y en pintura todo el arte degenerado de aquellos que no pintan a los Choque y los Aruquipa como dioses griegos tiznados en los fuegos de Hefesto/Vulcano. Y la historia se reescribirá porque Evo es un estadista "de talla planetaria" como dice su quién sabe qué vicepresidente. Los arios pasan a engrosar el basurero de la historia, con todos los demás grupos. Ahora vienen los aymaras que al no tener a Aquiles inventarán a Aquilis y a quien se necesite.
Mientras tanto Evo alista su flotilla de guanacos para prepararse a invadir lo que de antes les correspondía. Y Choquehuanca, Linera, y los segundones diseñarán el proyecto de la nueva Guerra de las Galaxias, que sus antecesores derechistas Reagan y Bush dejaron a medias para que lo consolide el Príncipe.
En el intervalo, el dictador alistará sus "kits" para jugar júrbol donde milagrosamente mete tantos goles como jamás los metió antes de ser presidente.
18/10/2010

Imagen: The Queen of Hearts/Alice in Wonderland (Walt Disney)

Cuba: cincuenta años/MIRANDO DE ARRIBA


Lo que devino de la revolución cubana no le quita su validez histórica.  El hecho de que terminara en un gobierno unipersonal tiene que ver con su asociación -casi obligatoria- con la Unión Soviética, la que, a pesar de quitarse nominalmente su herencia estaliniana, la mantuvo en la práctica con los anquilosaurios del partido sucediéndose en el desastroso manejo de una economía condenada a perecer.
C. Wright Mills, sociólogo norteamericano, defendía en su sensato "Escucha, yanqui" (1960) la revolución cubana y preveía las consecuencias que traería para los Estados Unidos la intransigencia que comenzó a mostrar hacia ella. En la obra se entiende que fueron los Estados Unidos los que empujaron a la joven Cuba revolucionaria a manos de la Unión Soviética e incluso del socialismo.  Mucho tiempo ha pasado desde que se escribió aquel libro notable e inmediato.  Eric R. Wolf en su obra "Peasant Wars of the Twentieth Century" alega -no asegura- que en términos económicos si Cuba aspiraba a ser un centro independiente de poder no le quedaba más que romper con los Estados Unidos que era, desde 1898, "el" centro de poder, económico y político;  ello no desdice, sin embargo, a Wright Mills.
Ni Castro ni los doce del Granma, todos ellos según Che de origen ajeno a trabajadores o campesinos, iniciaron la insurrección con miras al socialismo.  Retornando a Guevara:  cuando la guerrilla comienza a reclutar campesinos, estos provienen de pequeños propietarios cuya aspiración era la tenencia de la tierra y su explotación.  No venían, por la situación geográfica, del alto número de proletarios rurales que existía en el resto del país.  Fue, de igual modo, la pasividad de algunos terratenientes, la simpatía de una clase media pudiente, más diversos factores y sectores de la sociedad cubana los que colaboraron en el triunfo revolucionario. El Partido Comunista, luego gran beneficiario del hecho, no acceptó a los insurrectos hasta mediados de 1958, año y medio después del desembarco en Oriente.  Al contrario, desde el inicio se opuso a la práctica utilizada tildándolos de "blanquistas", en oposición a la teoría leninista que, según el tiempo ha demostrado, también podría acusarse de forma similar por el "golpe de estado" (Solzhenitsin) de octubre del 17.  Los comunistas participaron con dos ministerios en el primer gobierno de Fulgencio Batista.
La Revolución Cubana es hito fundamental en la lucha de los pueblos.  Su terminación en una suerte de delfinato es triste.  John Stuart Mill diría que la posición autoritaria no es la más fuerte sino la más temerosa.  El miedo de Estados Unidos transformó a la Cuba revolucionaria.  El miedo de ésta la calcificó.
4/1/09

Publicado en Opinión (Cochabamba), enero 2009

Imagen: Preparando un cartel conmemorativo en La Habana

Mike Tyson: La Furia y la Paz


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Nos sentábamos, los dos hijos varones y mi padre, en nuestro pequeño escritorio iluminado por una lámpara que le daba las características de un ring de boxeo. Generalmente el fin de semana, a no ser que la insistencia del campeonato necesitara fechas extraordinarias. El juego era hacer pelear tapas de cerveza con un nombre en perfecta caligrafía paterna pegado al través, y que representaba a los grandes boxeadores de la historia, y a algunos menores, todos de peso completo.

La mayoría de las tapas eran de cerveza Taquiña, por su peso y consistencia. Las de refrescos: Fanta, Coca Cola, no servían por demasiado livianas. Las peleas duraban diez o doce rounds y había knock outs o victorias por puntos, igual a la realidad. Mi padre llevaba fichas para cada boxeador con su historial completo y, como en la vida misma, algunos descollaban para hacerse campeones mientras otros pululaban el resto. La única discrepancia era histórica, porque al sortearlas solían enfrentarse hombres de épocas distintas: Ringo Bonavena contra Gentleman Jim Corbett, Sam McVey y Max Baer; otras daba la casualidad que el azar rememoraba combates ocurridos, aunque el desenlace del escritorio y el monótono choque de las tapas diera a veces a Sonny Liston noqueando a Cassius Clay, o a Jack Johnson propinando a Jess Willard -como debió ser- inolvidable paliza.

Mi madre pasaba por la puerta del cuarto y movía la cabeza escondiendo su sonrisa. Así crecimos, con una parafernalia boxística de casi erudición y supimos los nombres de los boxeadores internacionales antes que aquellos de los dichosos presidentes de Bolivia.

Esto viene a introducir el tema del texto que es la vida de Mike Tyson, por él mismo, en un filme de James Toback (2008). Tyson ha sido tal vez el más furibundo guerrero que dio el ring, el más desalmado y peor despiadado, el come orejas, lo que no impide en mi opinión una relevante posición entre los más grandes (Alí-Clay, Louis, Dempsey, Marciano).

El filme, donde el director suelta a Mike Tyson a contar su historia no diría que peca de candidez. Su honestidad hace que un documental que debiese ser aburrido para alguien no interesado en el box, se torne en historia humana con ribetes de dulzura, en los que el violento boxeador afro-americano alcanza a ratos la profundidad del filósofo y el lirismo del poeta. Aquí como en la buena cinta de El luchador, con Mickey Rourke, los hombres rudos -y valientes- muestran una faceta que les es característica: la sinceridad para enfrentarse a sí mismos, la placidez, incluso en medio del dolor, de aceptar lo que son, de reconocer errores, de superarse y, por encima de todo, de valorar el irrenunciable y difícil derecho a la paz. Cosa difícil de hallar entre cobardes...

El joven Tyson, inmerso en un mundo promiscuo y criminal por origen, sabe que tiene que defenderse. Dirá luego, a sus 40 años, lo sorprendido que está de haber alcanzado esa edad, viniendo de un universo que se caracteriza por arrebatar a los jóvenes, en muerte súbita o lenta no importa, de desgraciarlos temprano. En New York, en Caracas, Lagos o São Paulo que son nombres distintos para una misma pobreza.

A pesar de que no hay ángeles, los hay a veces en lo trivial que nos rodea. Y Mike lo encontró en un viejo entrenador que creyó en él en este incrédulo mundo. Boxear, le explicó, no es simplemente destrozar al adversario. Pelear es un arte, uno en que intervienen no sólo los puños sino las piernas, el movimiento, la velocidad, la precisión. Lo dice un peleador que pareció brutal por excelencia y lo dice en calma, con la tranquilidad del hombre que vivió, que superó su sufrimiento, y que excedió el temor lógico de enfrentarse a otro -temor que lo siguió siempre-. Parece extraño escucharlo decir de su miedo.

Se debatió entre tentáculos de irresponsabilidad, vicio, inmadurez, poder, dinero. Complicado tenerlo todo sin haber tenido nada. Pero a la larga, y allí radica su gran lección de humildad, se da cuenta que puede golpear, ganar o perder es secundario, pero que ya no siente el combate en su corazón, y sin corazón ningún puño vale. Es porque llegó la paz, sin apuros y de improviso. Y nada sabe mejor.

En la noche de la memoria seguimos Joaquín, Armando y Claudio golpeando las tapas personalizadas, mientras Alicia pasa y se sienta a leer La reina Margarita. Entre "nuestros" boxeadores no tuvimos a Mike Tyson. Llegó tarde a nuestra infancia.
05/10/2010

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Publicado en Ideas (Página Siete/La Paz), 21/10/2010
Publicado en Puño y Letra (Correo del Sur/Chuquisaca), 24/06/2014

Imagen 1: "Iron" Mike
Imagen 2: El gran Sam Langford, el Campeón Sin Corona

Imagen 3: Luis Angel Firpo, de Argentina, lanzando fuera del ring a Jack Dempsey, septiembre 14, 1923

Saturday, October 16, 2010

Premura por escribir/MINIATURAS


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Me divierto apostando cuánto tardarán los literatos en comentar un nuevo libro, un aniversario, una muerte. No me refiero a aquellos que lo hacen como trabajo: que a alguien se le encargue una reseña, que cubra la noticia de algún acontecimiento, etc., sino a los que se desviven por ser los primeros en anunciar las cosas, hecho que a simple vista podría implicar un amplio conocimiento del tema o del personaje por parte del escritor y que la cosa conlleva tal peso emocional en su espíritu -al menos en su mano- que lo impulsa a escribir de inmediato, antes que los demás.

Sé que no soy escritor de estrenos. Concedí espacio primicial en mi escritura a muy pocos asuntos; uno de ellos, el último, a la muerte del historiador Paul Avrich, llevado por el desconocimiento de la mayoría de este erudito, como un silente homenaje para que al menos no pasase desapercibido. Además no dispongo de tiempo suficiente para marcar en mi calendario los cuatrocientos años de Cervantes, el estreno de King Kong, el Premio Herralde. Si llega el momento escribiré aquello que sienta debo anotar... y lo hice por Cervantes, sin ánimo alguno -mucho menos explícito- de relacionar mi nombre con el del Manco. Prefiero el estilo de Rulfo, de caminar cansino al trabajo, sin urgencia de demostrarle a nadie su valía; el de Kafka, el de Gauguin.

Concuerdo en que hay que informar y dar a conocer, aparte de rememorar lo que deba recordarse, pero no consiento en que aquello sea una feria de vanidades, una carrera alocada "a ver quien gana". Tal vez se deba también a la globalización; los autores se consideran a sí mismos objetos de consumo y adoran exponerse como meretrices en la zona roja de Amsterdam, con la diferencia de que las putas son trabajadoras y los pavos reales simplemente pájaros.

Vuelvo a lo mismo. Me encanta que Salman Rushdie o Rodrigo Hasbún recuerden a Beckett, si siento que en su letra existe un deseo auténtico de acercarse a un hombre y su obra. No me gusta lo otro, la competencia por un ficticio instante de fama. Cuando murió Borowczyk, hace poco, le prometí un texto. Hay tiempo, ya está muerto.
18/04/06

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Publicado en Lecturas (Los Tiempos/Cochabamba), abril 2006

Imagen: MC Mechanic, por Shane Willis 

Toda la vida.../MIRANDO DE ARRIBA


"Toda una vida me estaría contigo..." dice la canción. Pero que no crea Evo Morales que la escribieron para él.
Circularon una romántica postal en la orquesta del MAS en Oruro: Evo y Linera como en un carruaje; Evo con un casco minero y una sugestiva sonrisa. El otro más serio y señorial. Pareciera la belle époque si no supiéramos que estos actores son dramaturgos del desengaño y del desdén, aves negras resurgidas del fénix del fascismo. Pero que su foto es para un bolero... a no dudarlo. Cada cual es feliz como puede y eso se encuentra fuera de la crítica y lejos del chisme.
No sorprende que el presidente declarara que su partido (quiso dorar la píldora) se quedaría para siempre en Palacio. Observando a estos individuos, y esta opinión descarta todo prejuicio de raza o clase, uno se pregunta a qué llegaría Bolivia de suceder ello. A la época de las cavernas, que parece no existió en la región y que estos señores quieren inaugurar. Acontece que a Evo y su corte los aqueja un mal común: el mismo que tuvo Pol Pot, el de Saddam Hussein, el de Trujillo en Dominicana y el de Machado en Cuba. Un mal evidentemente peligroso pero que garantiza a los portadores efímera gloria y dramático final. El gran Saddam, el genocida de Kurdistán, no lucía tan omnipotente como se creía cuando una modesta cuerda para amarrar botes le ajustó el cogote convirtiéndolo en muñeco de trapo. ¿Dónde están los Somoza cuya eternidad se había asegurado? ¿Dónde los Duvalier?
En el gobierno boliviano actual prima la estupidez y la ignorancia. Un aprendiz de ecónomo sugiere que la economía nacional está "blindada". Ya se verá este 2009 cuán blindada estaba cuando la crisis arremeta con furor tal que barrerá las ficticias whipalas que el ficticio indio plantó. De nada servirán las loas retóricas de sus senadores, la tragicomedia que acompaña a diario su accionar. Y... se verá cómo el Benefactor, Chávez, devorará su propia cola bajo el peso de un 30% de inflación en Venezuela y un descontento cada vez mayor.
Los yatiris que consulta Evo, y el tocador que consulta su vice, hablan lo que sus amos quieren escuchar: "espejito mágico, espejito de oro, quién es la más bella, dímelo, tesoro". Es la historia de la Cenicienta o de la Bella Durmiente. Lo triste está en que Bolivia paga la vanidad de este dúo inmaculado, sus aires de cuento de hadas (local) y su desaire.
Toda una vida NO me estaría contigo, es la canción que merecen escuchar. Porque toda una vida contigo (con ustedes) no es vida, es pesadilla.
12/1/09

Publicado en Opinión (Cochabamba), enero 2009

Imagen: Una portada de Pedro Arjona para un disco de boleros de Nubenegra

Friday, October 15, 2010

El Norte/MINIATURAS


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Para Borges Argentina comienza al sur, así lo dice su Martín Fierro, su, según él mejor cuento: "El sur". Este rincón geográfico implica la Argentina nueva, la conjunción y choque de Europa y América, trescientos años después de España, otra conquista que, a pesar de su apariencia inocente, traería como consecuencia la total desaparición de las etnias nativas araucanas.


Amo a Borges, su nostalgia de Europa, la melancolía del Prater, los bosques de Bohemia, la antigua Basilea, Ginebra y Londres, Praga, que de algún modo se recrean en Buenos Aires. Pero existe otra Argentina, al norte, la de la inmensidad tenebrosa del Impenetrable, en una Formosa que alguna vez, en parte, fuera Bolivia; el turbión del Pilcomayo, el Bermejo, los sábalos, hoy envenenados de mercurio como cuchilladas de plata en el agua.


Borges no ignora este norte, lo recrea en Lavalle, en el general Quiroga camino de la muerte con sus degollados de escolta, en Barranca Yaco; en Sarmiento y la cabeza cercenada del gran Chacho.

Argentina es el tango, no hay duda, aunque los detractores, ilusos diletantes, quieran disminuir la grandeza del país que acunó esta música y quieran hacer francés de Gardel, Toulouse de Buenos Aires.
Arriba, "tan cerquita a Bolivia", existen la zamba -la zamacueca del pasado-, la baguala, la vidala que entre quebrachos tristes cuenta la historia riojana de sangre y de valor; la chacarera, en un Tucumán que incluía a Salta y a Tarija, donde las guerrillas guevaristas del último Santucho abarcaron un sueño que no pudo florecer, que murió en los cañaverales impensables del norte, en los bananales de Tartagal y los naranjos como universos de lunas coloridas. Allí también se esfumó Massetti...

Quiero pensar que no hubo tiempo en Borges para pensarlo todo, para añadir a Kafka los gauchos cerrillanos, a las imaginaciones de Schwob, las tonalidades de Humahuaca, el silencio de Pucara y su ancestro indio, la tierra americana de piel gredosa y curtida, el látigo y el dolor; la rebelión.


Allí donde para Borges comienza la Argentina, en la cosmopolita pampa, allí se extiende para mí. Empieza en las higueras de un patio jujeño, bajo un sol de sentencia que no calman los espinos.

23/05/07

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Publicado en Lecturas (Los Tiempos/Cochabamba), mayo 2007

Imagen: Pantano del Impenetrable, Provincia de Formosa