Tuesday, March 25, 2014

El futuro del Kurdistán/MIRANDO DE ARRIBA

Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Los últimos ataques del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en Turquía han reanimado el debate sobre el futuro del Kurdistán.

Estados Unidos, como siempre, tiene una actitud y una actuación de doble sentido. Considera al PKK organización terrorista y sin embargo, según denuncias del congresista Denis Kucinich y del periodista Seymour Hersh, apoya (también Israel) logística y militarmente a su par kurdo dentro de Irán, el PJAK, en su intento de desestabilizar a la teocracia irania. Algo similar sucedió con su apoyo a Bin Laden, casi diríamos su creación, que a la larga se les fue de las manos.

El PJAK no es tan radical como el PKK, de origen marxista. Formado en casi 50% de su militancia por mujeres, ejerce violencia en contra de las fuerzas de seguridad, o la guardia revolucionaria, como medida de autodefensa. No propugna, como lo hace el PKK, un Kurdistán independiente, sino libertades civiles y la posibilidad de una democracia liberal en Persia, con amplio acceso para la mujer de alcanzar posiciones importantes.

Miembros de la Confederación Democrática del Kurdistán, el PKK opera en Turquía y el PJAK en Irán. Ambos. Turquía e Irán, claman que la base de estas organizaciones se encuentra en la ahora casi autónoma zona kurda de Irak. Ambos bombardean poblaciones civiles del Kurdistán iraquí.

Historia que se repite a través de las décadas y que muestra otra vez las graves falencias de los imperios a tiempo de reestructurar el mapa del mundo. Como Armenia, Kurdistán fue obligado a repartirse en cuatro países: Irak, Turquía, Irán y Siria, a pesar de formar un sólido conjunto nacional con antigua tradición cultural.

Estados Unidos apoya el quizá efímero oasis de los kurdos en Mesopotamia porque así le conviene; igual lo hace con los disidentes kurdos de Irán, pero no se animaría a declarar que la parte turca del Kurdistán también merece un estatus de privilegio si no independencia toda. No es socio de fiar.

Los atentados del PKK reactualizan el encarcelamiento, desde 1999, de su líder Abdullah Ocalan. A pesar de que Ocalan desde su confinamiento solitario en una isla del mar de Mármara, custodiado por alrededor de 100 soldados turcos, ha variado en lo radical de sus opiniones, su encierro habla del sojuzgamiento brutal de un pueblo y de lo poco que ha hecho Occidente para remediarlo, crítica que incluye tanto a los Estados Unidos como a la Unión Europea.
14/10/07

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Publicado en Opinión (Cochabamba), 10/2007

Fotografía: Simona Granati/Protesta en Italia por la libertad de Abdullah Ocalan, 2012


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