Tuesday, April 1, 2014

Patanes de feria popular/MIRANDO DE ABAJO


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

¿Qué extremo hace falta para desenmascarar el gobierno más corrupto que tuvimos jamás? Ninguno, si de entrada vino así, azuzando el fortalecimiento de los grupos ilegales, a un costo cuyas consecuencias se verán después. ¿Para qué? Nunca para fortalecer una ideología o un sistema social que se manejase de acuerdo a retóricas ya probadas, y fracasadas. El falso entarimado montado en Latinoamérica sirvió, y sirve aún en sus estertores, para inventar una nueva clase, burguesía, oligarquía, pero carente de la visión que alguna de las anteriores tuvo de fortalecer un país en aras del porvenir. Maternidad de ricos.

Este fue, y es, el lucro por el lucro, simple y llanamente, capitalismo salvaje en su mejor expresión. Ekekos, achachilas, yatiris, cualquier parafernalia que se utilizase para decorarlo, y, en medio de un pueblo idiota, justificarlo solo pesa como anecdotario. El canciller Choquehuanca, alias Papalisa, creó un ente (Evo Morales) como mascarón de proa de un barco que estaba hundido antes de zarpar. En términos de desarrollo, progreso, ampliación de ideas y recursos, digo, porque en los otros, los monetarios, ha sido el negociado montado más exitoso de la cuasi república y cuasi estado donde a veces bendecimos haber nacido y otras no.

Resulta que ahora el oscuro brazo de la corrupción ha tocado al que en este universo de ciegos se consideraba impoluto, al Robespierre de barro andino, todo lo opuesto al Maximilien que la historia nos ha mostrado: Álvaro García Linera, la pobre inteligencia detrás de un monumental mamotreto de robo y escarnio. Los periodistas se azoran, ¡atiza!, exclaman, cuando lo obvio siempre estuvo. Pasa que los bolivianos no nos cansamos de fabricar ídolos inservibles que nos hagan creer que de algo somos capaces. Sin esfuerzo, claro, porque el esfuerzo significa utilizarnos hasta donde el cansancio no permita ya la fiesta. Eso no podemos hacer, sería como desventrarnos en un sepuku inconcebible para este pueblo sin orgullo. Mejor diseñarnos santos, genios, mentiras y falsías, y revolcarnos en el esputo de la historia porque queremos todo ya y sin sacrificio. Y no me vengan con vainas del pobrecito indio atenazado, torturado, vilipendiado por uno u otro imperialista. Los pueblos con huevos se sobreponen a la mayor miseria con dolor y tesón. A nosotros nos basta el lloriqueo.

Robespierre había sido ladrón entonces. Qué novedad, casi como que los satélites vuelan y el río corre. Que el otro había sido asesino. Vaya con las nuevas que son prehistoria. Pero hay que mantenerlo, conservarlo, porque gente que no se respeta ni se quiere no ve más lejos que sus narices, que el entorno de supuesta bonanza y riqueza que alcanzan con un autito, una comidita allá, un platito de la tarde acá, una cervecita acullá, todo en diminutivo porque hay que minimizar la tragedia hasta donde nos la creemos lo opuesto. El coro griego entona en este momento de la escena más lloriqueos.

Edipo rey que mata a su madre no una vez sino todos los días, semana tras semana, año tras año, sea comunista o falangista, mestizo, cholo, indio, blanco o negro, detalles sin importancia porque en cualquier nivel de la escala social, mental, boliviana las cosas se manejan igual. Entre empresarios y entre cargadores. Igualito, menudo, ventajoso y travieso. Nunca capaz, nunca inteligente, nunca valiente. Bola de esclavos, leo por ahí. Bola que rueda en ruleta de número único.

Nada va a suceder. En Venezuela idolatran la momia del transgresor por excelencia: Hugo Chávez. Un día colgarán sus despojos como colgaron los de Cromwell que sí era honesto. Estos chiquiticos, raterillos, vivos que encontraron el vellocino de oro en la angustia ciudadana, en su cansancio, su frustración, tienen todavía para un rato, parece. Pero, como en todo, hay catalizadores por emplear. Mientras tanto los Lineras, Maduros, Moralitos, Surcos y demás patanes de feria popular, colman sus bolsillos de botín.
31/03/14

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Publicado en El Día (Santa Cruz de la Sierra), 01/04/2014

Imagen: Afiche francés de Alí Babá y los 40 ladrones (1954)

2 comments:

  1. Cómico fue el platinado sofista al intentar hacerse el opa con los contratos de su cuñada y más aún al querer dar otra vez lecciones de moral y ética a la población. Vaya cinismo. Al parecer, lo de BoA había sido un negocio familiar, por lo que pude leer hasta la hermana de la cuñada del vice trabaja en la aerolínea. Falta saber a dónde van a parar las ganancias de esta empresa, que goza de una situación privilegiada al ser prácticamente un monopolio, con todos los vuelos copados y con listas de espera como colofón. En tales condiciones, es un negocio asegurado y jugoso además. Lo terrible es que nada a va suceder, como bien apuntas, hasta se ve mas gallito el acusado. Afectuosos saludos.

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    1. Vergonzoso ver al sabihondo (otro mito) convertido en vulgar ratero y tratando de justificarse. Soñó con un puesto en la historia en una lista de pensadores. ¡Pobrecito! si es un simple ladrón y bastante tonto además. De esa clase están hechos los revolucionarios de hoy. Inmundos pingajos de tremendo fracaso. Saludos, José.

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