Monday, January 26, 2015

El escultor Ossip Zadkine/EJERCICIOS DE MEMORIA

Claudio Ferrufino-Coqueugniot

En el Museo de Arte Moderno de París hay un par de esculturas en madera pertenecientes a Ossip Zadkine (1890-1967), escultor ruso afincado en la capital de Francia. Las obras son de los años veinte según recuerdo. Representan figuras retorcidas, aparentemente de influencia cubista. Se ubican en medio de la sala, entre Picassos y Fujitas.

Zadkine es uno más de los artistas rusos que engrosaron la vida cultural francesa durante décadas: Chagall, Soutine... Era habitué de la intelligentzia afincada en París.

Vivía con su esposa en un amplio taller de dos habitaciones. Habitaban una y en la otra acumulaban sus trabajos. Anais Nin, autora de un monumental Diario y amiga de Henry Miller y Artaud, lo visitó cuando Zadkine trabajaba en madera. En un párrafo muy bello dice que la casa del escultor semejaba un bosque pletórico de figuras. Las tierras cubiertas de abedules de su Rusia natal se habían trasladado a su taller. Los duendes de los cuentos eslavos con él.

La imaginación de Zadkine solía ser grotesca. Además de su clara orientación cubista, deformaba deliberadamente sus trabajos. En alarde de originalidad presentaba al público tallas inverosímiles. La época lo aceptó, lo reconoció como hijo suyo, y el escultor se hizo célebre.

A la entrada del puerto de Rotterdam se yergue una gran escultura en bronce de Zadkine. Recuerda la destrucción de la ciudad.

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Publicado en TEXTOS PARA NADA, Opinión (Cochabamba), 21/04/1988

Foto: Zadkine en Roterdam

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