Tuesday, March 3, 2015

El Pepe/MIRANDO DE ABAJO

Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Antes de que Mujica fuera presidente y cuando Facebook estaba en pañales, alguien, al parecer un expolicía o militar, desprestigió en su página del sitio el ascenso político del (ex)tupamaro. Contaba, y sugería además, que no se había dicho todo, que Mujica se entregó sin resistencia alguna, a pesar de tener una subametralladora consigo, alzando los brazos y gritando: “no disparen, soy el Pepe”. Será estupidez o que nunca estuviera en situación semejante, pero creo que si se toman las armas es para matar, y que sabiendo de un enemigo implacable, despiadado no impiadoso, no entregaría mi cuerpo a la sevicia de la represión. Walter Pernas, en Comandante Facundo, lo cuenta de otra manera, que le apuntaron y conminaron a rendirse. Dice Pernas que los militares se burlaron porque Mujica llevaba vino y longaniza, como para una fiesta. El anónimo que lo desprestigiaba hablaba de que el guerrillero quería echarse un polvo con la Parda, su compañera de entonces y ahora. Mala suerte. Sombras que esconden la historia. En su momento saldrá, quizá, o permaneceremos con los mitos -más sencillo- y los detalles a medias; en esto y en lo otro…

Vale preguntarse si todavía importa. La idea tupamara, más bien una obsesión, fracasó en el plano político y en el militar. Por lo general las vanguardias revolucionarias no sirven. El fracaso del bolchevismo, que se apoderó, mediante golpe de estado de una élite, de la revolución rusa lo ha demostrado con creces; el bolchevismo fue el triunfo de la derecha por encima de una insurrección popular. El comunismo, o la pantomima hecha de un panorama en realidad no muy claro, menos en los tiempos que corren, no solo ha caducado: ha muerto. Los estertores de Corea del Norte ni siquiera son reflejo suyo y China de socialista no tiene nada. Menos los bufones entronizados en Cuba, Nicaragua, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Argentina, y también Brasil, que manejan bien la propaganda al respecto pero que de conceptos no quieren saber, mientras menguan como dioses del pingüe negocio de mártires y pobres.

Se ha promocionado al Pepe (Mujica) destacando su honradez. Valga, por qué no, ¿pero no es esa una actitud esperada? ¿Por qué resaltar tanto su modestia económica? Lo lógico es que quien entre a trabajar en oficina pública salga de ella con los mismos dineros. Pero no, sobre todo para nosotros latinoamericanos: pecado. El robo implica distinción. A más ladrón, mayor prestigio. Mujica encarnó estos años la saludable contra, que sirvió a los otros, a los de la nación latrocinio, para continuar robando. Finalmente estaba él, para reivindicar con gloria el socialismo. En esta condición jugó el papel de tonto útil. Peor cuando en repetidas ocasiones ensalzó al “hermano Evo”, y acompañó con su presencia el drama venezolano defendiendo primero al avechucho (Chávez), y luego a este otro… En ese punto la supuesta decencia se hace sospechosa, o hay carencia de juicio o prima la mala intención. Hubiese sido mejor una antropofagia política, crítica sana, y no tanto lameculismo como el que ofreció a los de marras.

Al menos no quiso aferrarse al cetro. Espero que por convicción y no cansancio. Hay que darle la opción de la duda. Lástima que no quede como epopeya sino como anécdota. El peso del Uruguay es mínimo incluso en el espacio americano. Su pequeño escarabajo en contraste con los Lexus del curaca, la chacra y el camino de tierra opuestos a la opulencia kirchnerista son parte de una coyuntura amable. Si sirvieron para algo, difícil. Cenicienta no participa con peso en el devenir del futuro.

Se quiere creer que los cuentos de hadas edifican escuela. Sin embargo, quitándoles su difuso vestido, hallamos debajo imperios de tiniebla, mares tenebrosos.
02/03/15


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Publicado en El Día (Santa Cruz de la Sierra), 03/03/2015

2 comments:

  1. Comparto plenamente tus apreciaciones sobre Mujica. Ser honrado o buen tipo no basta, también hay que mostrar coherencia circunstancial, evocando a Ortega y Gasset, y en eso el uruguayo lamentablemente falló al legitimar con su presencia, además de hacerse al opa ante los abusos y arbitrariedades de sus amigos déspotas mencionados. Algo similar sucedió con Zapatero, de quien se dice que no se llevó ningún euro demás a su casa pero resulta que había sido un gran admirador del cacique cocalero- tal como confeso en su reciente visita a nuestro país-, del tirano Castro y amigo de otros regímenes autoritarios, dando la impresión de que es otro tonto útil que fue utilizado por el masismo con fines propagandísticos. Saludos.

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  2. Esa es la pena, y lo que nos hace dudar. Mucho de lo de Mujica es encomiable pero se opaca por lo que dices, la vista gorda y los oídos sordos a las aberraciones de sus camaradas. Por eso, ahí lo dejo, sin siquiera acercar mis manos al fuego.

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