Thursday, June 12, 2014

Brasil-Croacia, el peor escenario


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

No soy agorero de la sal ni del café, ni tampoco sesudo estadístico que adivine, en cálculo de probabilidades, el resultado del primer encuentro del mundial brasilero. Solo guardo intuiciones, las más equivocadas, respecto a muchas cosas y, en esta, voy a echarme a un país encima, y a su presidenta que asume en su cuerpo el peso de sus convicciones políticas.

Apuesto a Croacia no por una historia o un tercer puesto en el pasado. Quizá ayuda la magnífica presencia deportiva que tenía en mi niñez Yugoslavia. Ni siquiera eso. O dos compañeras de curso de mi hermana María Renée, con apellidos terminados en “ić”, “c” con acento, por si acaso, cuyos cabellos brillaban como el sol de Dubrovnik y tenían ojos de lapislázuli eslavo. Mezcla de todo, de libido e historia, de geografía y nostalgia. Quien lo paga es Brasil, sin tocar Neymar la primera pelota ni David Luiz haber destrozado al primer dálmata que se atreviese a rondarlo. Simple y llana intuición, libre de prejuicios, a pesar de los ojazos de pestañas tan inolvidables como el mejor gol.

¿Qué sucedería si mi larga lengua bicéfala tiene razón? Faltan dos elementos para sentenciar a Brasil: no se juega en Maracaná y no está Obdulio. Pero son tan insondables los designios de los huesos que arrojan los chamanes a orillas del Congo, rumiando porque la suerte les depare la pesca de un pez-tigre, el devorador. Los huesecillos pueden caer de cualquier lado, son tan volátiles como las hojas de coca de los yatiris cercanos. Todos mienten, o saben mentir.

Croacia 1 a 0, digo, con el mundo entero vivando el jogo bonito y la bonita masacre. Veremos; pero, aclaro, no es que lo quiera ni lo consienta. Lo he soñado durmiendo en la tarde, que no es lo mismo que dormir de noche.
11/06/14

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Publicado en El Nacional (Tarija), 12/06/2014

Fotografía: Luka Modrić

2 comments:

  1. cuyos cabellos brillaban como el sol de Dubrovnik y tenían ojos de lapislázuli eslavo.... (eso es bellísimo)

    Buen texto, amigo Claudio.

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    1. Gracias, querido Jorge. Conflicto familiar, este texto, ya que mi esposa Ligia es paulista.

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