Thursday, January 24, 2013

Canción violeta/EJERCICIOS DE MEMORIA


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Violetas son las ciruelas del patio de casa.

El sol que se ahoga en los frutos de molle extiende lenguas violáceas sobre las serranías del oeste. Cielos pintados de púrpura. Versos de Cesare Pavese que en su incesante búsqueda de la imagen han encontrado un color: violeta. Echado en el jardín sucumbo ante el encanto de esas líneas pintadas en el vacío.

Sueño de alfalfares, franjas o mantas acostadas en verde. Franjas de color más oscuro que la sangre, más lúcido también. ¿Lúcido? El talento no es ni azul ni naranja sino violeta. William Blake lo escogió para pintar el silencio. Hizo roja la ira, los tigres de la ira”. Y la no voz, el espacio sin sonido, la mujer que ama sin hablar, los ángeles y los demonios peores los decoró con violeta. ¿Y quién soy yo para pensar que Blake se equivocaba? ¿No he visto acaso las cortinas que cubrían el sol para hacer dichoso el amor, el color de las cortinas? ¿No se pintaron de púrpura las piernas cuando crepusculaba la tarde como un infinito río de cristalinos jugos? Sí, puedo afirmar aquel morado múltiple de los años...

Violetas son las ciruelas que estallan el patio de casa.
Violetas ciruelas del patio.
Violeta casa del patio.
Patio violeta.

Salgo al cementado jardín del trabajo. Cerca de la penúltima estrella, la casi hundida en el San Pedro, titila una luz que puede ser un fuego. No comento ya su color. A ella le debo este artículo.
1987
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Publicado en Opinión-Cochabamba (Textos para nada), 1987

2 comments:

  1. Violetas, negras, azuladas, verdes, amarillas, rojas, las hay de muchos tonos y tamaños, redondas y ovaladas, todas jugosas y abundantes, despreciadas en algunos lugares y anheladas en otros.
    Si andas por Chile, y es febrero, debes probar las de mi casa, en San Fabián. Y también quedarte a tomar vinos de montaña.

    Un abrazo amigo.

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  2. Te tomaré la palabra, estimado Jorge. Esa es una propuesta imposible de rechazar.

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