Friday, April 19, 2013

El Muro

Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Alemania abarca más que las fronteras que la definen. Está en la Checoslovaquia de Kafka, en la música y mitología rumanas, en Hungría. El Austria. Al este, Breslau se llama hoy Wroclaw, y Posen, Poznan, y Danzig, Gdansk. En Prusia oriental, la Koenisberg (Kaliningrad) de arboladas calles; en Lemberg (Lvov).

¿Qué es Alemania? ¿Un país o un concepto? Creo en ella como un vasto núcleo cultural, aunque no apruebo su supuesto "derecho" a la expansión.


Tengo al lado un libro de Wilhelm Raabe. Esta nación pesa en mí. Parte de lo que soy, de lo que escribo, nace en los sueños de Würtemberg, en las lecturas de Joseph Roth, en las blondas mujeres de firmes pechos. Está en mi manía de filatélico, en una colección de aquellas que considero las más finas y bellas estampillas.


Dudé en cómo clasificar mis sellos alemanes. Lo hice bien, puse a toda Alemania junta: la de Bismarck, la de 1919, el nacionalsocialismo, la República Federal, Alemania Democrática y la de hoy. No hay historias separadas, tanto Hitler como Ernst Thälmann pertenecen a una. La reunificación del país, la caída del Muro, ha sido la materialización de lo que pensaba, aunque este último acto (el del muro) fuese innecesario. 


La muralla, en su parte occidental, era una obra de arte. Los dibujos, lemas, colores, graffitis hacían de ella un monumento cultural... y un recuerdo. Pero la gente no quiere recordar sino sentarse, mirar televisión y cometer los mismos errores. Para las generaciones nuevas, el muro será una ilusión verbal, fotografías sin sentido. Entonces podrán levantar otros muros, volver a fallar.


He visto la gris Berlín con su pared de colores, de arte libre y desinteresado. En la vetusta ciudad, en el invierno que oscurece las tardes, era hermoso contemplar la obra de los años y de las manos.


Me alegra una sola Alemania, a pesar de saber que a Gunther Grass no le falta razón al oponerse a ello. Pero me apena no tener más el mural colectivo, grande y hermoso.


_____


Publicado en PRESENCIA LITERARIA (Presencia/La Paz), 12/01/1992


Foto: Caída del Muro de Berlín/Rodolfo Puebla


4 comments:

  1. Ricas reflexiones. Con tantos datos y nombres d alta cultura, quedo perdido como aceituna en pan dulce..Pero d blondas mujeres de firmes pechos, puedo opinar. Alemania tiene un aire especial, como toda Europa, quizá sea su historia, no sé. Pero guardo como tesoro especial las suspiradas últimas sílabas de su idioma; verdaderos conjuros y hechizos salen d las bocas hermosas d esas blondas magníficas.
    Saludos cordiales, estimado Claudio.

    ReplyDelete
  2. "Me alegra una sola Alemania, a pesar de saber que a Gunther Grass no le falta razón al oponerse a ello. Pero me apena no tener más el mural colectivo, grande y hermoso." Un hermoso final sobre la paradoja de la unión gris y la separación apasionada. Visité Alemania cuando todavía existía el muro. Me alegré cuando cayó. Admiro mucho a ese país y en especial a sus hombres inteligentes, fuertes, valientes y efectivos, como Konrad Adenauer y tantos otros.

    ReplyDelete
  3. El muro era la carta de amor de una Alemania a su mitad escindida; era la herida abierta y no deberían tapar del todo la cicatriz

    ReplyDelete
  4. Admirable Alemania, en verdad. Nunca deja de sorprenderme. Y nunca me canso de leer a sus autores. Leo ahora, en novela gráfica, El oro de los nibelungos, adentrándome en una historia que recuerda a Tolkien. Volviendo al muro, no recuerdo en qué filme, pero había un hotelito cuya entrada daba de frente a él. La muralla le daba un ambiente de aislamiento y de protección, como un rincón escondido y secreto. Le transmitía una tibieza de hogar. No lo he olvidado. Saludos y abrazos.

    ReplyDelete