Tuesday, July 19, 2011

Destruir el bosque/MIRANDO DE ABAJO


“Los indígenas del TIPNIS alistan flechas para defender su territorio”. En el simbolismo de esta noticia se resume el drama todo del que fue -quizá malamente- un país.

Me dijeron que eran marxistas, y les respondí: sólo rateros; me aseguraron ser indigenistas, y les respondí: ladrones. Uno puede tragarse el cuento del apóstol que vino del pueblo por un par de semanas, nada más. La fraudulencia de la opción Evo Morales se hizo obvia de inmediato. Pero entró en juego un esquema gigantesco de corrupción y de prebendas, al que se asoció la izquierda cobarde, derrotada y ávida de lucro, y la farsa logró mantenerse por espacio de seis años, con la complicidad altisonante, y también tácita, de los intelectuales del país, engendros de larga tradición lambiscona.

Narcotráfico, una coyuntura excepcional de precios de materias primas, sumados a la que no había sido fraterna ayuda del bufón de Venezuela, parecieron solidificar el principado de los célibes, y su Corte variada y surreal, digna de los grandes retratistas de esperpentos: Callot, Goya, Daumier, Grosz y Ensor, para quienes el parlamento plurinacional hubiese resultado un magno y provechoso zoológico, mayor a la concentración de animales exóticos que admiró Bernal Díaz del Castillo en la magia de Tenochtitlán. Al menos a alguna grandeza llegamos, a la fábula por cierto, donde zorras y borricos hablan, y lo hacen de más.

Ya diseccionarán los cientistas -cuentistas me corrige el ordenador- la asombrosa biodiversidad que pulula alrededor del Palacio Quemado: narcos con patas de ganso, generales con pequeñas crestas de gallina, presidentes con brillo de trucha moteada y vices con pico de garza real (ni el Bosco lo hubiese soñado). Dejémosles el trabajo, que arduo y largo ha de ser.

Se lloró por el bosque, por los pobres, los desheredados, el agua, la madre tierra (madre que los parió…), tanto que hasta el embajador Solón perdió su virginidad al respecto, pontificando en Cancún acerca de la prístina eficiencia del jefazo en asuntos ambientales. Mentiras, fueron mentiras canta algún ingenuo romántico en la radio… hoy que Morales quiere dar carta blanca a sus cocaleros, narcóticos, al crimen, a la desertificación, al expolio del gran capital que decía detestar. Ya no hay discurso de protección de poblaciones nativas, de culturas ancestrales. La angurria por eternizarse en el poder, por sobrevivir en él, venció las falsas posturas del régimen.

Necesita dinero, alista un segundo e inevitable gasolinazo, desea encumbrar en la judicatura algunos jumentos de carga y más. A los “hermanos y hermanas” indios del trópico les asegura un futuro de oprobio, destrozando sus antes sagradas tierras de origen, exterminando especies animales y contaminando los ríos con los desechos de droga que es lo único sagrado para él. Por eso yuracarés, chimanes, mojeños, otros grupos del bosque amenazado alistan sus flechas para la invasión cocalera. De algún modo, hasta con la pluma, hay que ponerse del lado correcto, en defensa de la tierra contra Evo Morales y sus narcos, contra Alvaro García Linera y sus masiexistencialistas. Con piedra, con flecha, con bala, con dinamita, con canciones y versos. Como sea, contra ellos.
17/07/11

Publicado en El Día (Santa Cruz de la Sierra), 19/07/2011
Publicado en Semanario Uno (Santa Cruz de la Sierra), 22/07/2011

Imagen: Santa Rosa de Isiboro, Parque Nacional Isiboro-Sécure

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