Monday, August 22, 2011

El desconocido Lasar Segall/MIRANDO DE ARRIBA


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

No se debiera llamar desconocido a un pintor que tuvo su importancia en el desarrollo de la pintura moderna; pero el autoexilio por el que en cierto momento se decidió Segall pudo -quizá- colaborar con su olvido. Si pensamos en Gauguin y su huida a los mares del sur preguntamos por qué la diferencia. Tahití se ligaba, a pesar de la distancia, estrechamente al poder colonial francés. Difiere del caso del artista judío-lituano que emigra de Europa central a un Brasil cuyo nexo con occidente es mínimo.


Cuando los monarcas portugueses se refugian en Sudamérica cortan de algún modo sus vínculos y fundan una dinastía ajena a todos como ajeno a todos, a un continente español sobre todo, era este territorio. Lasar Segall en Brasil significa Lasar Segall en el exilio del mundo. Hoy se lo recupera un poco. Una reciente y gran exhibición en California sobre los Cuatro Azules: Jawlensky, Klee, Kandinsky y Feininger, en colección particular de Galka Scheyer, presenta diversos trabajos gráficos de Segall.


Nacido en 1891 en Vilna, Lituania, de familia judía, emigra a Alemania y se contacta con el naciente expresionismo. Estudia primero en Berlín y luego se traslada a Dresde, centro primario de esta escuela. Exhibe en Alemania y viaja al Brasil por primera vez en 1913. Prisionero civil de guerra en 1914 (Meissen), por tener ciudadanía rusa, vuelve luego a pintar y participa activamente en el movimiento expresionista. Sus cuadros reflejan las inclinaciones de esta corriente con retratos de gente triste e interiores oscuros y sórdidos. Vive la hecatombe de la guerra, la debacle del imperio, los atisbos de revolución y la endeble república hasta que en 1923 emigra a San Pablo. Se nacionaliza brasilero pero continúa exhibiendo en Europa.


El arribo del nazismo abre una brecha. De allí hasta su muerte en 1957, Segall sólo expondrá en Brasil y algo en Nueva York. Aun así, ya lejos de sus orígenes, algunos de sus cuadros (de animales) tienen un nostálgico acercamiento a la obra de Franz Marc; otros, posiblemente por una experiencia histórica y étnica común, la del hebreo en Europa oriental, a Chagall. El arte no es tarea de especímenes únicos y aislados sino más bien la interrelación de vivencias personales y colectivas. Que en Segall se encuentren rastros de otros pintores no indica imitación pero sí una búsqueda conjunta.


Su obra está en el Museo Lasar Segall de San Pablo.

29/11/03

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Publicado en Opinión (Cochabamba), noviembre, 2003

Imagen: Lasar Segall/Retrato de Baby de Almeida, 1927

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