Friday, March 30, 2012

Una izquierda sui-géneris/MIRANDO DE ARRIBA


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Bolivia es, como siempre, un torrente de sorpresas. Conviven, si es que hemos de utilizar a Trotsky, formas de desarrollo desigual y combinado que son, a qué dudarlo, las delicias del sociólogo. Entre estos universos contradictorios está la izquierda boliviana en sus varias manifestaciones: el chaqueteo descarado del PIR, el sacrificio de Ernesto Guevara en aras de la cobardía del PCB, el afrentoso e impresionante despliegue de corrupción y vileza del MIR. Y etcéteras que agriarían la noche.

Como para pensar que no hay solución y que calificativo tal (izquierda boliviana) debiera ser expulsado del verbo. Recuerdo aún a los universitarios socialistas que bajo la decencia de Quiroga Santa Cruz escondían sus aviesas intenciones de poder y lucro. O aquel que se convirtió en vocero del MNR luego de un incendiario discurso porista. Tristes nuevas en verdad.

Asistí en alguna ocasión, a la extraña representación de los ácratas locales seducidos por la urdimbre compleja, desconcertante, de los rituales por Santiago apóstol. Santiago ha destronado, aunque el pobre jamás tuvo trono, al intenso Bakunin.

Preámbulo indecoroso para llegar a la más reciente exposición de las rarezas nacionales cuando se habla de izquierda: presidente y vicepresidente actuales, Evo y Eva, en acción, destrozando piedras en la colina de Cota durante los festejos de la virgen de Urkupiña.

Rebusco en la historia de la revolución cubana y no encuentro detalle de Che o Fidel entre santeros. Dudo que quisiesen, a modo de adquirir popularidad, hacerle la venia a ningún santo negroide o que desearan, en primera instancia, retornar a Cuba a una idílica Africa o América, sin blancoides invasores. Eso ya diferencia el movimiento cubano de los augures de cambio social de la Bolivia actual.

¿Cómo comprender la crisis de los líderes elegidos que hablan de socialismo y revolución y se ponen a partir rocas en afrenta al materialismo todo, a la barbuda y para algunos venerable efigie de Karl Marx? Evo Morales que eludió las misas y terminó de picapedrero creyendo que así agraciaba a los ancianos huacas, sin darse cuenta que este es el siglo veintiuno y que hay que razonar las posibilidades de desarrollo aunque una bola de alucinados cante loas a la regresión histórica.

Me sugieren que los críticos alegarán mi completa incomprensión del sincretismo cultural boliviano. Lo que menos deseo es ser dogmático y creo entender el curso de la historia, pero debo decir que entre sincretismo y cretinismo hay sólo un movimiento de letras. Y por más que quiera no puedo dar explicación a la imagen de García Linera apoyado en un combo. Uno, por su ideología, otro porque pienso que no lo podría levantar, que pinta de trabajador no tiene. Y si les gusta tanto partir rocas que se lancen, martillo en mano, a hacer caminos con el pueblo.
2006

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Publicado en Opinión (Cochabamba), 2006

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