Tuesday, December 28, 2010

Coleccionando Simón Bolívar/ECLECTICA


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Cincuenta mil sellos postales, o estampillas si prefieren, dan la posibilidad de intentar variantes dentro de una colección filatélica, especializarse en tópicos, separar por temas, formas y cualquier deseo imaginable. Con el tiempo, aparte de los álbumes dedicados a países, opté por juntar aves, mamíferos, reptiles y batracios, insectos, pintura y pintores, escritores y obras, dando como resultado excepcionales muestras de arte gráfico y multitud de referencias biológicas, literarias, geográficas y todo lo que se quiera, y pueda, hallar en esos minúsculos universos que vuelan por carta sin concepción de espacio, distancia o divisiones políticas. Como si en la filatelia se hubiese resguardado, más que escondido, la utopía.

Reunir escritores exigió más tiempo. Es fácil diferenciar a un cóndor de una foca, pero no tan simple decidir si el retrato impreso es el de un escritor, un presidente, quizá un músico. Hay casos obvios como Shakespeare y Tolstoi; otros como Camões y Senghor todavía eran fáciles, pero cómo adivinar que Camilla Collett, en sello noruego, escribía o si Bastos Tigre y Hugo Foscolo hacían poemas. Detalles resueltos hoy pero que se renuevan ante la aparición de alguna otra misteriosa imagen con apariencia escritora.

Hubo posibilidades truncas como hacer una colección de historia latinoamericana y la disyuntiva de poner a Luis Somoza junto a Mariano Moreno o a Bánzer con Belzu. Además de la impresionante cantidad de sellos que llevaría una vida clasificar aparte de aprender detalles de cada personaje. Me decidí por uno: Simón Bolívar.

Los correos de las naciones bolivarianas crearon el mayor número de emisiones con la imagen del Libertador. Venezuela continúa siendo la más prolífica. Colombia tiene a Bolívar en muchísimos sellos pero, despertando pasiones y rivalidades antiguas, también a Santander. Sin negar la grandeza del venezolano, Colombia aclara su aporte "nacional" a la independencia. Panamá, en vano intento de desligarse de Colombia, a instancias, favor y presión de Norteamérica, no ha sido dadivosa con el hombre. Ecuador, Bolivia y el Perú cuentan con algunas estampillas, no tantas como debieran, por razones diversas. Ecuador fue apéndice de la gran Colombia, Perú se divide con el aporte de San Martín y Bolivia apenas debió su creación a un exceso de vanidad de Bolívar lo que nunca quedó bien entre altoperuanos.
A tiempo del bicentenario de su nacimiento el mundo entero se sintió en el deber de honrarlo, o, en su figura, honrar las naciones que lo reclaman como su representante. Estados Unidos no, aunque en la sede de la OEA, en su capital, hay una estatua ecuestre del caudillo. Cuba, Rusia, España, Argentina, México, Brasil y hasta la India emitieron sellos conmemorativos. Su país, Venezuela, toda una serie que incluye su infancia, su familia, maestros, amigos, camaradas, preciosos cuadros de las batallas de Boyacá y Carabobo, el Congreso de Angostura y Simón Bolívar en la cumbre del Potosí.
21/10/03

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Publicado en Los Tiempos (Cochabamba), octubre 2003

Imagen 1: Sello postal venezolano (2001) conmemorando la Batalla de Carabobo (1821)
Imagen 2: Sello de la URSS (1983) celebrando el Bicentenario de Simón Bolívar

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