Tuesday, June 28, 2011

Surreal país el es/MIRANDO DE ABAJO


No comprendo por qué Solón no se casa con el presidente. Total, se casan hoy, se descasan mañana, o se desclasan si es cuestión de aumentarle una letra. En Bolivia le metemos nomás, al matrimonio y al inmatrimonio ¿o se dice desmatrimonio, amatrimonio, contramonio, tramonio, tramuya, uya? Echenle, una boda que hará historia y, para contravenir las reglas, se anulará la luna de miel; se hará de día el asunto, debajo del Inti ¿Intillimani o Intiwatana? ¿O Inti Peredo? Y si pervive el problema, Evo eliminará el día y la noche, de golpe, metiéndole nomás, no como el capitalista judío que se esconde en los cielos y a quien le tomó varios días hacer todo.

Carlos Monsiváis hablaba del portento lingüístico de Cantinflas. Pena que murió sin conocer al grupo de portentosos aymaras que reinan hoy, y al llamerío blanco: Solón, Linera, etc, que va lamiendo las migajas que se les caen del acullico. No lo hubiera creído Monsi, pensaría que me burlo, que el indomable racismo de mi mestiza alma alucina y pone en boca del nativerío tales contradicciones. De un día a otro la Convención de Viena se convierte en la de Nueva York; mañana vamos a la corte internacional, pero mañana era ayer y hoy estrechamos las manos de nuestros hermanos chilenos a los que queremos ayudar a combatir el narcotráfico. El general Sanabria es un infiltrado de Evo en el imperio. Pero el Negro no se da cuenta. Llorenti recibe la información y la tabula; de ahí se la pasa al jefazo que la convierte en tabuleh, y terminan comiendo con las manos un plato árabe que no lo es en realidad porque el amauta Titirico (de Paulovich), o Cocarico, Yanarico y Putirico, ya en el año 5000 de la cronología aymara, lo había inventado a orillas del río Congo, que otro no es sino el Desaguadero, pero para engañar a los gringos, lo hemos mimetizado en el mapa e imaginan que son dos. Pienso, luego existo. Descartes, que se llamaba Descartico, aprendió de Evico la máxima, pero la entendió mal, dramas de sordera, porque el jefico dijo, dijera y dijería: siento, luego existo, ya que goza de una sensibilidad profunda que le recorre el cuerpo, sobre todo cuando de las manicas van agarradicos con Ahmadinejadico.

La política la deciden las comadres cocaleras, cima de la filosofía originaria. Ellas edificaron el Partenón, pero el imperialismo oculta que era un mercado de coca, bien aireado, de donde partían gigantescos barcos titicacos hacia el Quersoneso; allí enviciaron a los escitas que desde entonces son pachamámicos. Lo de Helena de Troya... gran mentira. El conflicto estaba en el tamaño del cato; los del Asia, soberbios maricones de Pérgamo, envidiaban las ciudades de los Choquehuancas que brillaban con sus jardines colgantes. Piso tras piso, piedra sobre piedra, y en las terrazas qué, coca, por supuesto. Luego los copiaron los babilonios.

Evo brilla con la lengua, y brillan sus pómulos y su crin de paja brava. Un día vino un inglés y escuchándolo arrobado lo puso de personaje en uno de sus libros, con sombrero y tomando té en tazas desfondadas. Ser o no ser, ser ser, o ser no ser, no sir, aquí no hablamos inglés, y quedó inmortalizado apretándole la calva al viejo Lenin cada vez que da un paso adelante y dos pasos atrás, o atrás dos uno tras adelante, ferrocarril, carril, carril, Arica, La Paz, La Paz, La Paz, un paso patrás, patrás, patrás. Metele nomás al acullico.
26/06/11

Publicado en El Día (Santa Cruz de la Sierra), 28/06/2011
Publicado en Semanario Uno #416 (Santa Cruz de la Sierra), 1/07/2011
Publicado en Revista Piedra Libre 73 (Santa Cruz de la Sierra), agosto, 2011

Imagen: Charles Gleeson/The Harbour, 1948

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