Tuesday, November 30, 2010

Los libros.../NADA QUE DECIR


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

¿Qué queda de los pueblos? ¿Historia? Literatura. Acceder a esa maravillosa ciencia, disciplina, entretenimiento, que es la Historia, abre las puertas del infinito. No únicamente en el sentido de comprender, a través de su dinámica, las veleidades del presente y las posibilidades del futuro, sino también, y sobre todo, como un paseo por un misterioso mundo de sorpresas. En ella hay complejidades, abstracciones, y los hechos que parecen concretos son susceptibles de interpretación.


Luego de haber leído durante cuatro décadas acerca de la Revolución Francesa, no alcanzo a encontrarme o decidirme ante un personaje como Robespierre. Parece que aquellos años de 1789-1794, hasta el 9 Termidor, no bastan para retratarlo en la integridad de su existencia (ni a Dantón, Marat o Desmoulins). Siempre habrá quien lo cuestione, lo defienda, lo execre, idolatre, porque no se trata de canicas sino de vidas, y este arabesco de vivir se asocia de manera infinita a tantas ramas del conocimiento que descubrir es a veces inventar, o viceversa.


Fouché, el malquerido, ejemplo de arribismo e intriga, era admirado por Balzac. Y Stefan Zweig no desmerece sus dones de político, llegando a influir en el lector para acomodarse con Fouché ante la soberbia del pequeño Napoleón.


Otra fuente de la historia es la literatura. En novelas, poemas (Camoens), ensayos, cuentos, hay la posibilidad de comprender, en tiempo y espacio, los acontecimientos que hacen cronología. Embriagarse con la horda turca camino de Europa suele ser más llevadero y llamativo en las páginas de Ismaïl Kadaré; casi magia en las novelas históricas de Henrik Sienkiewicz, cuando y desde las riberas del Dniester se percibe Moldavia, mientras la tierra tiembla porque los otomanos se han puesto en marcha desde la mítica Edirne, y las avanzadas tártaras corretean por la Dobrujda ágiles como flechas de cáñamo.


A veces la literatura rescata aquello que la historia desdeña. Enterarse de lo que hacía el ejército napoleónico en Dalmacia difícilmente se podrá encontrar en los textos escolares, aun en los sofisticados. Pero Ivo Andric sobresale los acontecimientos tal vez triviales a ojos de un historiador y funda una novela plagada de asombro, cómo en Bosnia, y de manera fugaz, fraudulenta, jocosa, austríacos y franceses ejercitaban pulsetas que eran sangrientas allende los bordes de la Herzegovina.


La Guerra del Chaco tiene un clásico en "Masamaclay". Y sin embargo jamás es tan vívida como en los cuentos de Augusto Céspedes o en el "Repete" de Jesús Lara. Cuando la Historia suele no encantar, cede su espacio a la Literatura que, carente quizá de lo analítico de su compañera, es cercana en la vivencia y posiblemente mejor comprendida. Un hecho como la oscura revolución de 1832, París, se eterniza para todos en la obra huguiana. Sin Hugo sería una asonada sin mayores pinceles.


Aunque seductores los relatos acerca de la Voluntad del Pueblo, o de los diversos grupos extremistas que pululaban por las tierras rusas, es en "Los Demonios" de Dostoievski donde el lector común encontrará detalles del malestar social de entonces. Como Graco Babeuf adquiere faz en Ehrenburg, el nihilista lo hace en Dostoievski, y el idealista en Leonid Andreyev. Los personajes creados por estos literatos, algunos reales, otros ficticios, y otros calcados, modelan las pautas por las cuales percibimos los hechos históricos.


Castelli y Rosas en Andrés Rivera. Sucre en Ramón Rocha Monroy.

09/08/09

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Publicado en Puntos de vista (Los Tiempos/Cochabamba), agosto 2009

Imagen: Edirne, antigua Adrinópolis

Moctezuma, el último/NADA QUE DECIR


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

A fines de septiembre el Museo Británico inaugurará su exhibición "Moctezuma, Aztec Ruler", dedicada al último emperador azteca, aquel sobre el que pesa la sombra de la traición.

La idea de la muestra es la de revertir esa -tal vez- errónea interpretación de la historia. Los cuadros españoles mostraban a un rey mexica solícito con sus captores, mientras que pinturas nativas algo posteriores lo describen cubierto de cadenas y paseado ante su grey como un cautivo. Ambigüedades que España supo manejar a la perfección: primero desprestigiarlo con un ávido repertorio artístico-ideológico, y, en realidad, humillarlo para desmitificar su corona y su divinidad.

El Financial Times describe "Moctezuma" en un extenso artículo donde el gobernante es "el primer americano". Penosa carga para quien se enfrentaba a un mundo desconocido en su totalidad, a hombres cuyo poder tecnológico superaba con mucho la magnificencia y ornamentación de su reino, del Tenochtitlán que parece extraído de un libro de magias -a través de Bernal Díaz del Castillo- y cuyo edificio de naipes se derrumbó con el soplo furibundo de una banda de valientes aventureros, quienes supieron aprovechar la verticalidad del imperio azteca, cuna de descontento y rivalidad, y utilizar a circunstanciales aliados indígenas para poner a los mexicas de rodillas.

Acusar a Moctezuma de haber entregado su dominio a España puede ser exagerado. Según Bernal, Moctezuma era un inteligente patrón, en tiempo aciago. Cuando el cronista relata que sacerdotes vestidos de blanco y con las greñas ensangrentadas (de víctimas) se aproximan a los soldados con sahumerios, para supuestamente echarlos del reino, la mística nativa sufre un profundo revés. Los castellanos no se irán, nunca se irían, y ni la hechicería local -ni el espanto- alejarían a los invasores. El gobernador de la capital magnífica sobre el lago, tendría en las espaldas evitar la destrucción de su pueblo. El tlatoani -el noveno- sin duda concedió a su mente la idea que se venía el fin. Y trató de preservar, incluso con un fallido complot, la facultad de su reino. Pero no hay imperio, ni gobierno, que utilizando la coacción como sustento pueda conservarse incólume. En las grandes diferencias de castas del México antiguo, como del Perú, dormía el principio de la destrucción. Le cupo a España el papel de ejecutor, como lo hubiesen sido Portugal, Francia, Inglaterra u Holanda. Los reinos indios sufrían su condena desde su inicio, por la estructura de sus sociedades que ya, en la maya, y sin necesidad de conquistadores foráneos, mandó a tamaña civilización al olvido.

Lo interesante es que mediante la representación de este trágico personaje, nos enfrascamos en una historia que es tan vieja como nueva. Hoy que los pueblos nativos bregan y consiguen un espacio en una historia que también fue y es suya; los nuevos descubrimientos ayudan a desenmascarar las lagunas de la narración cronológica. Hay en toda esta prehistoria una dinámica admirable. La irrupción de estudios novedosos, una forma diferente de mirar e interpretar los acontecimientos, tienen que traer ideas y descripciones que compitan, difieran y superen a las anteriores.

Quizá el posible desenterramiento de la tumba de Ahuitzotl, predecesor de Moctezuma, acontecimiento que será notable, eche más luz sobre la vida mexica. Comprender el pasado tal vez libere de culpa a este desgraciado rey de un período transicional.
15/08/09

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Publicado en Puntos de vista (Los Tiempos/Cochabamba), agosto 2009

Imagen: De la exhibición en Londres

El apuro/MIRANDO DE ARRIBA


El maestro Borges enseña permitir descansar al texto escrito. Así como aconseja publicar, porque si no uno se pasa la vida corrigiendo; añade que también este feliz engendro merece un respiro.
Si se piensa en Dumas, con un volumen inusual de obra escrita, podríamos dudar de la cuestión. Pero el francés era un escritor profesional que se adelantó a su tiempo -además- al utilizar a otros escritores para crecer su obra. Fue un best seller, no como los actuales cuya efímera existencia con suerte dura un lustro. Alejandro Dumas, con sus distinciones, era gigante al estilo Balzac o Hugo. Notable, entonces, no puede ser ejemplo para literatos normales.
Cuando lo cotidiano acecha, y se retorna de llevar a la hija al dentista, de recoger al sobrino, de comprar chiles habaneros para la salsa guatemalteca de la cena, luego de haber trabajado toda la noche, la literatura se transforma en litera-dura. Quién pudiese ser jesuita y dedicar, aparte del infatigable onanismo, tiempo al ocio, al aprendizaje, a la contemplación, la poética, la herbolástica, culinaria, vuelta a la onanística y al fin el sueño. Pero -a Dios gracias- jesuitas no somos, ni poseemos otra suerte de sacerdocio o membresía malditos. Entonces las letras que salen del cansancio tienen el delite del trabajo, de la
sacrificialidad de la especie, el placer de la lucha. Cuerpo sudado, ojos rojos, dedos abatidos, lectura tras lectura hasta cumplir la labor de decorar cierta página de letras concatenadas, que puedan en sus conexiones elevar humos sobre el aire.
Pareciera que contradecimos a Jorge Luis Borges, si es que en la inmediatez de un texto encontramos el orgasmo del éxito. No, porque nos hallamos ante las sutilezas del tiempo y las mayores sutilezas del creador, donde las horas, minutos, segundos, semejan material moldeable y colorido cuyas formas determina quien maneja la arcilla. Cuando los ciegos, fuesen Homero, Milton o Borges, hablan de descanso incluso se pensaría que se burlan, que de las oquedades de su silencio asoma velada carcajada. Tiempos distintos cuyo objetivo viene a ser el mismo: el pulido de la literatura, algo que cada escritor debe hallar -y buscar- por sí mismo.
Pero valga la lección: publicar para cesar la duda. Parir, no abortar, que eso significa. Y dejar lo escrito de lado, no importa un mínimo, misérrimo tiempo. Ese intervalo suele decidir si un escrito es bueno o no. Recordar a Rulfo con su miseria numérica de páginas escritas más una tercera enseñanza: humildad. Que falta hace, y mucho.
10/8/09

Publicado en Opinión (Cochabamba), agosto 2009

Imagen: Memorial a los libros quemados por los nazis en 1933, Bebelplatz, Berlín

Mágico capitalismo/MIRANDO DE ARRIBA


Los tangos de Ada Falcón -orquesta de Francisco Canaro- pesan hoy, puesta de sol de Aurora (paradojas...), Colorado, con sus destellos de amores perdidos, y otros destellos.
Una vecina, casi anciana, nacida en Francia, en Lyon (Lyon está a 500 kilómetros de París, me aclara), llega apenas con un andador a la puerta de su triste automóvil. Hablamos del calor extremo del día. Voy al supermercado -continúa- porque allí está fresco. Quiero escapar del departamento; no puedo pagar el aire acondicionado. Entre lechugas y pollos congelados estaré mejor. Sentada, mirando el mundo discurrir, mientras la muerte se mece entre batatas y puerros, mermeladas y papas fritas, pasan las horas hasta que con el crepúsculo regresa a su solitud sombría.
Envidia mi perro; es su "niño", repite. Los hijos, si los hay, evanescentes como el humo, siguieron los caminos que el azar tiró a sus pies. Hablará hasta medianoche con el televisor. La escucho abrir la puerta del patio, esperando al menos un ladrón que muestre presencia humana. Por el patio entra la noche con ruido de regadío, y los números del calendario caen como uvas que no se pueden comprar.
¿Es éste el país de la libertad? Freedom es la palabra inglesa más expresada después de Fuck. Ambigüedad de una sociedad enseñada a obedecer que, en instantes, enloquece y pierde control. Lo explicó hace varias décadas ya Octavio Paz; va desmoronándose paulatinamente.
La orquesta de Alfredo de Angelis toca el vals Soñar y nada más ahora. En la música perecen el calor, el desempleo, desamor. Aumento el volumen para que escuche la vecina. La imagino añorando los cincuentas: el vals, la vieja mussette, le tango argentin. Buscarán sus ojos en el cielo "estrellas de divino resplandor". Si las encuentra, habrá conseguido vencer a la cohorte de cobradores, arrendatarios, jueces, la ley implacable e inmaculada de los Estados Unidos.
In God We Trust reza el dólar. No, no creemos. We do not.
Llegará el día en que los supermercados se llenarán tanto de gente, en busca no de pan sino de aire acondicionado o calefacción, que tendrán que cobrar entrada. Mientras tanto, en esta danza de billones del capitalismo "americano", donde un grupo de sátrapas cobra sumas inverosímiles como bonos, el ingenuo Obama se desliza humilde en medio de la judería dueña, permitiéndosele hacer simples concesiones a los pobres mientras no se toque los fundamentos de la "libertad".
Se debiera arrastrar al paredón a ese God (Dios) que habita en el dólar, que miente y encubre a los que explotan.
2/8/09

Publicado en Opinión (Cochabamba), agosto 2009

Imagen: Dólares

Desafíos ambientales para el futuro alcalde


Gustavo Navia Quiroga

A propósito del rescatado busto de bronce del sabio Martín Cárdenas, robado por malas manos municipales respondiendo a malas órdenes de algún funcionario venal y el descuido corrupto de otro, el vigilante cómplice encargado de cuidar el parque, me pronuncio como ciudadano glosador de su obra científica excepcional, exigiendo que las autoridades actuales y futuras de nuestro departamento tomen el tema con mayor dedicación y responsabilidad.
La obra de arte fue trabajada por el reconocido escultor Eliodoro Luján a quien se le otorgó un premio postmortum en 1975.
Se conocen algunos detalles del proceso delictivo, la sustracción del busto en diciembre de 2006, el descubrimiento dos años después en el cactario de Pulquina por la jefa de Bienes Municipales del Cercado doña Amparo Verduguez, el eficiente trabajo de la comisión investigadora conformada por la funcionaria Verduguez, por la Jefa del Archivo Histórico doña Itala de Mamán y por el asesor técnico del Concejo Municipal Sr. Hugo Ballivián; la identificación mediante declaración del chofer que transportó el busto y la marca indeleble que él grabó con una moneda en el reverso de la obra artística, la visita de la comisión a Comarapa, su exposición ante el alcalde Noel Rojas demostrando la autenticidad de la propiedad cochabambina, la complicidad de profesionales agrónomos y un artista cruceños, la denuncia por hurto en noviembre de 2008 a la Fiscalía y finalmente el allanamiento por orden del Fiscal de Distrito Camilo Medina para recuperar el bien y su entrega a la alcaldesa Tatiana Rojas el reciente lunes 22 de marzo.
Historia insólita de un tema reiterativo en nuestro medio carente de virtudes ciudadanas y original digno de una novela de realismo fantástico. Tendría que ser abordado con éxito entero por Claudio Ferrufino Coqueugniot, y agregado en un capítulo último a su magnífica obra “El Señor Don Rómulo”. Conozco otras anécdotas para regalar al notable escritor, la prisión que sufrió la estatua Cobija en los predios policiales-prefecturales para no disgustar a Chile; los robos de planchas artísticas de bronces de las estatuas del doctor Achico, de Nataniel Aguirre, las placas conmemorativas de la Estatua de La Libertad financiadas por doña Adela Zamudio, la golpiza que sufrió la estatua de las Heroínas en la Coronilla, el busto de Manfred Reyes Villa, el mausoleo de don Javier del Granado, todo el desastre de arte urbano.
El busto de Cárdenas volvió a su pedestal, es un relato con epílogo feliz. Gracias a Dios y a funcionarios honestos de nuestro municipio. Ojalá que, como se apreció el busto al extremo de robarlo, se preciara también la lectura de sus magníficas obras de investigación científica y se cuidara e implementara su Jardín Botánico en correcto homenaje a la obra del gran sabio boliviano nacido en nuestro valle.
Tuve el honor de recibir al Ing. Mario Rodríguez Rodríguez, Ingeniero Agrónomo, Master of Cience del Instituto Interamericano de Ciencias Agrícolas, Magister en Seguridad y defensa de la Universidad Militar y Altos Estudios Nacionales, discípulo y cultor del ex-Rector Cárdenas; quien ofrece 16 sugerencias de Megaproyectos a nombre de la Fundación “Martín Cärdenas” para el Alcalde a ser designado.
1.- Recuperación del Jardín Botánico actualmente en proceso de extinción y del Museo actualmente cerrado. 2.- Conservación y regulación de visitas guiadas. 3.-Promoción y ejecución de reforestación de parques, plazas y jardines, jardineras, calles y avenidas arboladas y serranías aledañas para recuperar a Cochabamba su calidad de Ciudad Jardín 4.-Revisión del organigrama municipal anómalo para convertir el jardín en un Centro científico cumpliendo las ordenanzas ya existentes. 5.- Modernizar la instalación de agua potable-alcantarillado del casco viejo de la ciudad. 6.- Instalación del alumbrado público mediante sistema subterráneo 7.- Recuperación del proyecto río Rocha (existe el proyecto de José María Romeú) 8.- Planta de tratamiento industrial de la basura. 9.- Educación Ambiental escolar-extraescolar e Informal. 10.- Regulación del transporte y circulación del parque automotor urbano y rural. 11.-Descentralización de los mercados de abasto con infraestructura adecuada. 12.- Institucionalización real y obligatoria de cargos en observancia a la Ley del Ejercicio Profesional en las instituciones públicas. 13.- Aplicación de la Ley SAFCO sobre todo en el Municipio del Cercado y provinciales (caso de desaparición del presupuesto para mantenimiento del Jardín Botánico). 14.- Dotación de infraestructura educativa sobre todo en el área rural. 15.- Dotación de recursos humanos y material didáctico adecuados para el proceso de aprendizaje. 16.- Ampliación de los servicios de salud con profesionales competentes en atención de calidad. (Tenemos en el Parlamento la Ley SUS y la de Educación prontas a ser aprobadas, cambiarán la estructura actual cumpliendo la nueva CPE).
Yo agregaría 17. Parque Nacional del Tunari y 18. Aplicación de la Ley Marcelo Quiroga Santa Cruz. Son los grandes temas del momento, amén del calentamiento climático y el ecocidio ambiental en Cochabamba, superior a todos los departamentos de Bolivia.
El Ing. Rodríguez es autor de un hermoso texto “Educación ambiental para mejorar la calidad de vida”, para el ¡Vivir Bien! En la Cumbre de Copenhague en Cochabamba y en el Bicentenario, su publicación sería un hermoso presente para ejecutar, las grandes iniciativas profesionales. Otro profesional de altura es el Dr. Juan José Sandoval Cornejo quien tiene listos importantes libros sobre la educación de la Química Orgánica. Desechados los textos de Santillana por su contenido europeizante, vale ganar ciencia y tecnología con expertos bolivianos de jerarquía y nobleza intelectual.
Gastón Cornejo Bascopé. Ex senador del Movimiento Al Socialismo.

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Publicado en Opinión (Cochabamba), marzo 30, 2010

Imagen: Vista de Cochabamba

Con su novela "El señor don Rómulo" Claudio Ferrufino obtuvo una mención en el certamen Casa de las Américas


Cultural/LA HABANA, 1 (ANSA)- 
La novela "Plop", del autor argentino Rafael Pinedo, obtuvo el premio del certamen literario Casa de las Américas, en el que concursaron 170 escritores de 18 países, según el veredicto del jurado del certamen internacional.
"Plop' es una novela tan extraña como desconcertante, dentro del actual panorama de las letras latinoamericanas", destacó el tribunal.
En la competencia también consiguieron menciones las novelas "El Elegido", del argentino Agustín Palmeiro; "El Señor Don Rómulo", del boliviano Claudio Ferrufino; y "Una Mujer sucede" del también argentino Luis Lozano.
En el campo de la poesía fue galardonado el cubano Luis Manuel Pérez, un abogado de 33 años que compitió con 354 obras de 18 países, con el libro "Aún nos pertenece el otoño".
En el género de ensayo artístico - literario, que tuvo apenas 39 trabajos obras en competición, fue galardonado el español Alvaro Salvador Jofré con "El Impuro amor de las ciudades".
En la categoría de literatura infantil-juvenil fue premiada la obra "Nada detiene a las golondrinas" del argentino Carlos Marianidis, entre 179 obras en concurso.
En el mismo género obtuvieron menciones honoríficas los cubanos Teresa Cárdenas, con "Tatanene cimarrón"; Eric González, con "Un papá muy lejos"; y Ariel Ribeaux, con "Nomeolvides".
Los premios honoríficos para obras publicadas en el pasado año, dentro del ámbito latinoamericano, recayeron en el ensayo por "Un largo camino hacia la luz" de Ezequiel Martínez:
Por otro lado, el galardón José Lezama Lima de poesía fue entregado al peruano José Watanabe por "El Guardián de hielo" y el premio José Arguedas de novela al escritor argentino Miguel Bonasso, por la obra "Diario de un clandestino".
En el marco de la ceremonia de entrega de premios, la ministro de Cultura de Colombia, Aracelys Morales, y el director de la Casa de las Américas, Roberto Fernández Retamar, suscribieron un convenio mediante el cual Colombia seguirá apoyando la publicación de obras premiadas por el certamen literario Casa de las Américas.
"Estamos aquí para decirles que es firme nuestro compromiso de seguir colaborando con Cuba", destacó la ministra colombiana, quien permanecerá en La Habana, Cuba, hasta el domingo próximo, explorando las "posibilidades de cooperación con las instituciones de la enseñanza artística cubana y el campo de las investigaciones culturales".

Publicado en El Diario (La Paz), febrero 2002

Imagen: Cuadro boliviano de fines del s. XIX

Monday, November 29, 2010

WikiLeaks o el Lik de la Vicky/MIRANDO DE ABAJO


¿Hace cuánto se sabe que los Estados Unidos espían, asesinan, golpean, secuestran, torturan, de frente al y a escondidas del mundo? No es que se deba desechar lo que sucede ahora con la aparición pública de informes secretos y confidenciales de la diplomacia norteamericana, pero tampoco llegar al espectáculo que se nos ofrece.
Aparece el delincuente Manuel Zelaya, hablando de demandar a los yanquis, que comentan la ilegalidad del golpe en Honduras como si no lo hubiéramos sabido siempre, así como la ilegalidad del mencionado y sombrerudo esperpento.
¿Novedad la noticia acerca del estado de salud mental de Cristina Fernández de Kirchner, alias Cristinita, o la "loca" como cariñosamente la diseñó el coronel Chávez sin saber que "loca" en jerga argentina significa "puta"? Si es obvio que la tal es más loca que una cabra, o es cabra loca que pudiera ser lo mismo y quizá no. Orate pero astuta, porque al lado de su esposo, otrora político y hoy San Tuerto, amasó fortuna inconcebible para nosotros que vivimos de nuestro trabajo. Pero tiene el descaro de decir que su gobierno vela porque se borre la injusticia de algunos mucho tener y otros nada.
Y claro que hay asuntos de interés entre cuarto de millón de jugosos comentarios, y alguno que otro, como la oposición árabe al peligroso armamentismo persa, de importancia real para la estabilidad de la región, donde quizá en algún momento Israel tenga que convertirse en baluarte de defensa de sus primos semitas en contra de la serpiente célibe y sietemesina (Ahmadinejad) acostada en el lecho de los ayatolas.
¿Investigar a los paraguayos? Siempre EUA recabó informes de los líderes o dirigentes locales, por medio del asedio, del abuso, del soborno, y entre sus conspicuos sirvientes, por lo abyectos no por lo interesantes, estaban los milicos de Bolivia que andaban incluso con uniformes usados del US Army. Hoy les paga otro, hasta que su característica babilónica se entregue a otro postor... o impostor... como el cura Lugo que debajo de la sotana escondía un arma que en lugar de matar paría, y de cuyo calibre se habrán enterado en el Departamento de Estado.
¿Qué es lo nuevo acerca de USA en América Latina? ¿O no nos costó pueblos y hombres saberlo? ¿O no pasé veinte años de mi vida bajo dictadura militar gracias a ellos y a los puchuchuracos como los llama mi padre?
Por eso estas notas de WikiLeaks, que son pasto joven para intelectuales que viven del detalle instantáneo porque carecen de profundidad, no revelan importancia, son el lik de la Vicky, o su chic.
29/11/2010

Publicado en Semanario Uno #387 (Santa Cruz de la Sierra), 2010

Imagen: Hidra de Lerna

El exilio voluntario


Virginia Moyano

Sentada frente a uno de los coloridos paisajes marinos de Panamá, en mi particular “exilio voluntario”, leo con deleite la obra de Claudio Ferrufino-Coqueugniot, “El exilio voluntario”, con la cual se hiciese merecedor del prestigioso premio literario “Casa de las Américas”. A ratos, cierro el libro y acompaño a Carlos en su recorrido por esos lugares familiares de Cochabamba mientras el nudo de la nostalgia aprieta. Quienes por una u otra razón hemos tenido que dejar atrás a la familia y esa adorable cotidianidad que aprendemos a valorar cuando ya no es más, comprendemos a cabalidad los sentimientos que Claudio ha vertido en cada frase, con asombrosa celeridad. Y a pesar que vivimos en plena globalización que nos transforma en ciudadanos del mundo, nos guste o no, seguimos siendo extranjeros en una tierra ajena que suele tornarse fría y tremendamente solitaria.
Año tras año, miles de bolivianos toman la valiente decisión de irse del país con la ilusión de encontrar una mejor calidad de vida. Los aeropuertos, entonces, a la hora de la salida de los vuelos internacionales, se atestan de dramáticos cuadros de personas que lloran desconsoladamente la partida de los suyos. Saben con certeza las vicisitudes que encierran la travesía y la tristeza que, a partir de ese instante, cubrirá sus corazones. Aún así, se aventuran, se arriesgan, a vivir bajo la sombra del indocumentado, del ciudadano de tercera, del expatriado sin pertenencia alguna, acomodado a las circunstancias y al extremado sacrificio. A ese conformarse con lo que hay, con lo que la vida buenamente pueda darle. He ahí el inmigrante, el expatriado, el que deja de tener nombre propio para convertirse en “el bolita”, “el pana”, “el ché”, “el tica”, borrando con ello y
sin querer, su identidad personal. De ahí en adelante, los compatriotas pasan a convertirse en la nueva familia y aquellas pequeñas cosas que otrora tuvieran poca importancia, allá en la patria, cobran de pronto un interés sublime: la música, la comida, ese ingrediente que sólo lo hallas allá, los chismes de los amigos y parientes, en fin, esas pequeñas formas que buscamos para sentirnos más cerca e incluidos. De pronto, un día, la patria va quedando cada vez más y más lejos; la nostalgia cesa y da paso a la rutina que no es nueva, construida de tiempo, de conformidad y de esa insaciable necesidad de pertenencia.
No he terminado de leer, aún me falta; quiero hacerlo con lentitud, decantando cada instante, cada imagen, porque me encanta la forma con la que Claudio va relatando la trama: instantes fragmentados que, a la vez, son historias dentro de otras, reflejo fiel de la maravillosa riqueza de la cotidianidad. Y para quienes estamos procurando abrirnos paso en el mundo de las letras, resulta una oportunidad de oro el aprender de otro. No tuve el placer de conocerlo, aunque sí tuve el honor de compartir con los poetas y escritores nacionales. Sé que a estas alturas, Claudio habrá recibido muchas felicitaciones, entrevistas, reconocimientos y ese valioso cariño que forma parte del engranaje que motiva a todo escritor ¡Qué orgullo para Bolivia! y, sin embargo, desde aquí, desde este pequeño banco donde admiro el mar panameño que se lleva en cada ola mi suspiros en silencio, le hago mi sencillo tributo: que tu historia mueva las entrañas de quienes les cuesta comprender al inmigrante; que contribuya en la construcción de un mundo más inclusivo, más abierto y más humano, para quienes voluntariamente se exilan en busca de… ¿algo mejor?... Que así sea.
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Virginia Moyano es comunicadora social, escribe desde
Panamá.

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Publicado en Opinión (Cochabamba)

Imagen: Jules Pascin/Hombre con un vaso de vino

Los noruegos en América/MINIATURAS


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Se ha politizado mucho, sobre todo en los Estados Unidos, la posible presencia noruega en las costas de América, quinientos años antes que Colón. El punto: que fuesen europeos nórdicos los "descubridores" y no tostados sureños que tienen bastante que ver con sus descendientes mejicanos de hoy. Eso daría a los racistas cierta "ventaja" moral.


Ignoran los señores en cuestión el drama que implicó el famoso "descubrimiento", el genocidio mayor de la historia cuyas secuelas aún se ven. Da risa observar a los ítaloamericanos el 12 de octubre, la fanfarria con la que destacan el origen del genovés. No se menciona que fue España quien puso el contante para la expedición, y que la mayoría de los aventureros provenían de allí, entre ellos magníficos marinos como los hermanos Pinzón, cuya importancia ha sido olvidada con negligencia. 


Hoy se habla del posible origen judío del Almirante, para espanto de todos los interesados.


Acabo de leer las sagas de Vinlandia (como nombró Leif Ericsson a su América). Ambos textos, la Graenlendinga Saga y la Eirik Saga, refieren los repetidos viajes de los noruegos de Islandia hacia el oeste, llegando Erik el Rojo a descubrir y poblar Groenlandia, o sus hijos Leif, y después Thorvald, Thorstein y su hija Freydis las costas del Labrador y Nueva Inglaterra posiblemente. Se incluye el relato del viaje de Thorfinn Karlsefni, acaudalado comerciante que tuvo los contactos de mayor importancia con los nativos, iniciando una historia de trueque fraudulento entre europeos y americanos.


La belleza de las sagas, fuera de las opiniones políticas que de rebote producen, está en su visión literaria, parte de una poderosa literatura que tanto amó Borges, en épica y en mitología. Sagas que no sólo son las dos mencionadas sino muchas y diversas. Historias subyugantes en una línea difusa entre ilusión y realidad, origen de la poética tal vez.


Para mí, la herencia de sus hermosas letras en mis hijas, también en parte noruegas.

17/06/07

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Publicado en Lecturas (Los Tiempos/Cochabamba), junio 2007

Imagen: Tal vez el asentamiento de Leifsbúðir en Newfoundland

CADERNO ABERTO/Memorias dun ninguén


MIGUEL ANXO FERNÁN VELLO

Con este expresivo título, 'Memorias dun ninguén', acaban de ver a luz unha sorte de memorias sui géneris dun escritor que para moitos é de culto e que había anos que non nos ofrecía aos lectores nova substancia ou materia literaria de seu. Porque Carlos Mella, que ese é o nome do noso autor, ademais de ser unha personalidade política de gran magnitude –foi conselleiro de Economía e vicepresidente da Xunta, entre outras moitas cousas–, ten no seu haber unha importante obra literaria, tanto no xénero narrativo como no ensaístico e no xornalístico. E lembro isto porque vivimos nun país que é propenso á amnesia en moitos ámbitos, entre eles o literario, no que adoita deitar, en máis dun caso, un manto de silencio sobre a obra realizada por senlleiros escritores.
Mella, lembremos, publica no ano 1992 un conxunto de relatos titulado 'O protocolo xaponés', ao que lle seguirán as novelas 'Bieito Bieito' (1993) e 'Luces de Fisterra' (1995). No eido do ensaio publica 'A Galicia posible' (1992) e 'A falacia do economicismo' (1994), obra esta última traducida ao catalán con grande éxito de recepción por parte de lectores e crítica. E no ano 1990 tamén sae do prelo unha obra titulada 'Non somos inocentes', libro de memorias dun “político galego enexcedencia”; en certa maneira un antecedente, se queren vostedes, destas novas Memorias dun ninguén –velaí xa unha pinga densa de humor mellaniano no título– que agora felizmente temos nas nosas mans. Eu estou de acordo con Claudio Ferrufino cando afirma que as memorias e as autobiografías son unha caste de xénero literario ben particular, porque ademais do estilo definido por parte de cada autor –sempre brillante en Mella– permiten aproximarse á historia vital e á experiencia de vivir dende unha perspectiva única, a do propio escritor e “espectador privilexiado”. 'Memorias dun ninguén' de Carlos Mella é un
libro que descobre páxinas vitais do autor, mais o seu ton reflexivo e o discurso literario converten a obra nun elegante tratado sobre a arte de vivir.

Publicado en HOXE (Galicia, España), agosto 2009

Imagen: El escritor gallego Carlos Mella

“En mi libro conviven vivos con muertos”


Entrevista a CARMEN BOULLOSA

Una de las más reconocidas narradoras, poetisas y académicas mexicanas está en La Paz. Carmen Boullosa (Ciudad de México, 1954) presentó ayer su nueva novela El complot de los románticos en la Feria del Libro, y aprovechó para “conocer más de la literatura bolviana y llevarme algunos libros”.
Merecedora de numerosos galardones, como el prestigioso Xavier Villaurrutia, y actualmente docente en una universidad de Estados Unidos, Boullosa confiesa tener una “especial” relación con Bolivia, a través de Eduardo Mitre, “uno de mis poetas favoritos” y compañero suyo en el colectivo Café Nueva York.

—¿Cuál es la temática de El complot de los románticos?
—La novela tiene una historia centrada en una reunión anual de escritores. Lo insólito es que este grupo llamado El Parnaso está compuesto por fantasmas de escritores muertos.El arranque trata de cómo nadie quiere volver al Estados Unidos de George Bush —ni siquiera los muertos— y por eso deciden buscar una nueva sede para su sesión, en vez de Nueva York. Una vez que algunos representantes, como Dante Alighieri, llegan a la Ciudad de México, se enamoran de ésta, pero debido a la extrema violencia la descartan y optan finalmente por Madrid.

—Además de Dante, ¿qué otros fantasmas de autores protagonizan la novela, y hay personajes vivos?
—Dante es el más destacado de El Parnaso, y en él se van muchas páginas en las que indaga en la cultura popular actual. Por ejemplo, se interesa mucho en Britney Spears. Junto a él están los fantasmas de Sor Juana Inés de la Cruz, Ovidio, George Sand o Adolfo Bioy Casares. Y sí hay vivos que interactúan con los muertos, son los ejecutores de lo que necesita El Parnaso para funcionar.

—La crítica considera a tu literatura como fantástica, tanto en temática como en estilo.
—No es algo definitivo. Mi lenguaje, en esta nueva novela, es más bien gestivo, no bibliotecario; es más cercano a como se habla en la calle. En otras obras es muy diverso, pero siempre literario y muy cuidado. Y no me atrevería a decir que mi literatura es fantástica porque a más de algunos episodios (como los fantasmas), mis personajes en su mayoría no vuelan ni transgreden las leyes naturales. Ahora bien, por el hecho de que siempre busco personajes históricos como protagonistas —Moctezuma II, Cleopatra, los piratas del siglo XVII o los personajes de las obras de Cervantes—, muchos dicen que siempre escribo el mismo libro, con cada nuevo que saco; y de pronto muchos ven “este libro” como fantástico.

—Fuiste parte del jurado que eligió al boliviano Claudio Ferrufino-Coqueugniot como ganador del Premio Casa de las Américas 2009. ¿Qué puedes decir de esa novela?
—Recuerdo a El exilio voluntario con mucha precisión. Me pareció maravillosa, es una aventura de la lengua, muy bien escrita y sin fórmulas, pura exploración e innovación. El autor va rastreando por toda la obra el desarrollo de su personaje, un universitario brillante que cambia esa su vida en Bolivia por un “exilio” humillante en Estados Unidos, donde debe cargar cajas de fruta.

—¿Qué conoces de la literatura boliviana?
—Eduardo Mitre es uno de mis poetas favoritos. Tiene una poesía luminosa, directa, incomparable. También me gusta mucho Jaime Saenz que tiene una escritura de un maravilloso trazo geográfico de lo que es Bolivia. Y por supuesto que conozco a Edmundo Paz Soldán.

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Publicado en La Prensa (La Paz), 16/agosto/2010

Imagen: Carmen Boullosa/Fotografía de Raúl González

Acerca de escritores bolivianos en el extranjero


Preguntas por Martín Zelaya Sánchez (FONDO NEGRO)

- ¿Cómo recibirías una eventual agrupación, o acción colectiva de autores bolivianos residentes en el exterior; hubo alguna vez alguna iniciativa al respecto, cuál crees que debería ser el objetivo de esta hipotética asociación?

Creo que es algo necesario. La recibiría muy bien. Pienso que se podrían coordinar entre nosotros, los que vivimos afuera, lecturas, charlas, en el país y, sobre todo, dar pautas a escritores jóvenes, nuevos, de cómo se puede salir al extranjero para estudiar, mejorar, proseguir una carrera en el arte de las letras. La experiencia de unos ya debe ser un paso dado para otros.

- ¿Cómo varía la visión de un boliviano (en este caso escritor, intelectual) que vive fuera del país y cuál puede ser su aporte a la literatura y el desarrollo general boliviano?

Cualquier viaje, interno o externo, enriquece la visión de un escritor, en profundidad, perspectiva, color, o lo que fuere. De afuera es más fácil, en contacto con otras realidades, observar los detalles de la propia obra y de la nacional por extensión. Esa observación, y crítica, personal en principio, debiera ser fructífera para colegas dentro de Bolivia.

- ¿Sirven en realidad las asociaciones nacionales o internacionales de escritores (PEN, etc.), se puede aportar colectivamente obasta con la contribución personal?

Sirven. Cierto que muchas veces están plagadas de ideologías, pero cumplen una función como cualquier sindicato de trabajadores en cuanto a derechos y tienen escenario cuando se trata de violaciones a los derechos humanos, o asuntos similares. En el área creativa permiten acceso a multitud de textos que quizá sería difícil conseguir.

Aunque es difícil cualquier asociación de escritores, estamos hablando de fuertes individualidades, suele ser positiva su interacción, al menos para el público y artistas no relacionados con el grupo. Mantenerla es lidiar con liderazgos, celos, roscas, vanidad, veleidad, pero también cultura, razonamiento, análisis, creación y creatividad. Está bien...

Respuestas publicadas en Fondo Negro (La Prensa/La Paz), 16 de agosto, 2009

Imagen: Raymond Pettibon: I Value this for it's Associations, 1988

Sunday, November 28, 2010

Cien años de León Tolstoi


 Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Joseph Brodsky, Nobel de Literatura, en un precioso artículo sobre Nadezhda Mandelstam, del New York Times Book Review de marzo 1981, explica la gran prosa rusa surgida en la segunda mitad del s. XIX como resultado de la fortaleza de la poesía rusa de la mitad anterior.  Cita a Ana Ajmátova que decía que "la mayoría de los personajes de Dostoievsky eran avejentados héroes de Pushkin: Onegin y los otros".

Interesante, y cierto tal vez. Me pregunto si lo que supuestamente Ajmátova aplica a Dostoievsky recae también sobre Lev Nikolaievich Tolstoi. Creo que no. Tolstoi se ufanaba ante Gorky que con La Guerra y la Paz había escrito otra Ilíada.  Este rutilante y contradictorio titán, por si no fuera poca su grandeza literaria, rubricó una escuela de pensamiento de cuyos principios sobre sí mismo dudó Maxim Gorky (que lo amaba) en sus Reminiscencias de Tolstoi.

Ya había yo leído a mis 17 años todo lo que existía suyo traducido al español, con Los cosacos como inicio y Resurrección su epílogo. Autor imposible de repetirse, hábil en el macrocosmos histórico y sutil y emotivo en las relaciones humanas. Un ejemplo, y recurriendo de nuevo a Brodsky, que "La realidad per se no vale nada. Es la percepción que le da significancia". Y Tolstoi fue el gran perceptivo de la literatura, el mayor.

Puse una orden en la biblioteca del condado para recibir el devedé The Last Station, sobre los últimos días de Tolstoi. Esperé un par de meses, 198 personas lo requerían antes que yo. El fenómeno Tolstoi, o su rejuvenecimiento, es bastante nuevo, vino con un respaldo que el autor desdeñaría: Oprah Winfrey, quien con su multitudinaria audiencia empujó la novel traducción de "Ana Karenina" por Richard Pevear y Larissa Volokhonsky a la estratósfera. La muchedumbre recién descubrió a Tolstoi y se hizo chic nombrarlo. Desde entonces, y hablando de traducciones del ruso al inglés, la pareja de traductores continuó con un arrollador éxito la azarosa trama de los eslavos:  Dostoievsky, Gogol, Chejov, Bulgakov. Esta semana aparecerá, por ellos, Zhivago, de Boris Pasternak, que reeditará el éxito que tuvieron Omar Sharif y el filme, de una novela que Ehrenburg, adorador del Pasternak poeta, sugirió que en ella el escritor no sabía de lo que escribía.

Tolstoi escritor se vio algo opacado por Tolstoi profeta. Quizá en La muerte de Iván Ilich conjunciona ambos aspectos, siendo, en términos filosóficos tal vez su obra más lograda, y en cierto modo premonitoria. El filme en cuestión, que se centra en el postrer ídolo y su posible cuasi mitificación, sólo se asoma al literato en lo relacionado a los menesteres económicos, gigantescos, que dejaba su obra. La lucha entre los deberes familiares, la herencia de sus derechos de autor para sus hijos, por un lado, y una herencia "abierta" al mundo que querían lograr sus sicofantes, llena el cinematógrafo, dándole una especie de cotidianeidad absurda a sus últimos instantes. El tema fue mejor tratado en el filme soviético de Sergei Gerasimov Lev Tolstoy, que en tres horas guarda mayor fidelidad. Y no es cuestión de respeto a la muerte, o a la grandeza de un hombre que para Rusia encarnaba un largo historial de santones, rebeldes y mártires, sino el tono hollywoodense, de gratuita jocosidad, que se inmiscuye por momentos en La última estación. Gerasimov, además, en 1984, y actuando él mismo como Lev Nicolaievich, consideraba superflua una historia de amor. Hollywood hizo en el pasado eso con Ana Karenina, cuando en verdad el libro desgarra la personalidad de Ana y de su esposo y obliga a tomar partido en un asunto tan humano como molestoso.


En Isaiah Berlin, en su inolvidable The Hedgehog and the Fox (El erizo y la zorra, en español, prologado por Mario Vargas Llosa), una aproximación al pensamiento de Tolstoi, se sugiere que los hombres son o erizos o zorras, por su tipo de personalidad artística e intelectual (a raíz de una frase de Arquíloco de que la zorra sabe muchas cosas y el erizo sólo una, aunque muy bien). Erizos serían Dostoievski, Pascal, Dante, Platón, Lucrecio, Nietszche, Ibsen, Hegel, Proust, mientras que Aristóteles, Montaigne, Heródoto, Erasmo, Molière, Balzac, Goethe, Pushkin, Joyce, zorras. Según un antiguo blog de 2002: "El problema de Berlin comienza con Tolstoi. Este ruso era, por naturaleza, zorra, por convicción, erizo", retomando la profundidad tanto como extensión de lo que abrigaba en sí y lo hizo singular. El Tolstoi que en literatura afirmaba que Leskov era un escritor amanerado, y luego lo ensalzaba a la vez que criticaba a Dostoievsky; que decía que Dickens no era muy listo pero que sabía construir sus novelas como nadie, por cierto mejor que Balzac; que los franceses tenían tres escritores: Stendhal, Balzac, Flaubert, y quizá Maupassant (prefería a Chejov). Hugo era un "hombre ruidoso" y le disgustaba; que las voces de los personajes de Gorky eran todas las de su autor. Lo cuenta él mismo, Peshkov-Gorky, en sus recuerdos que culminan así: "Y yo, que no creo en Dios, por alguna razón lo miré con mucha cautela y algo de timidez. Lo miré y pensé: 'Este hombre es como Dios'".
Aurora, noviembre 2010

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Publicado en Ideas (Página Siete/La Paz), 28/11/2010
Publicado en Lecturas (Los Tiempos/Cochabamba), 28/11/2010
Publicado en Semanario Uno (Santa Cruz de la Sierra), 03/12/2010

Imagen 1: Tolstoi, por Karl Bulla
Imagen 2: Tolstoi, por Ilya Repin

Wednesday, November 24, 2010

Anacronismos/MINIATURAS


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

A veces pienso y siento que mi gusto musical va haciéndose anacrónico. Sigo creyendo que los Beatles o Bryan Ferry son música moderna, sin darme cuenta de que hablamos de cuarenta años de distancia ¿o nada ha surgido bueno y nuevo desde entonces?


Led Zeppelin hará pronto un concierto retrospectivo, sin el baterista John Bonham, fallecido. Podríamos tomar a Led Zeppelin, junto a Pink Floyd, a los Beatles, a los Stones, a los Doors y a Jimi Hendrix y Bob Dylan como una suerte de pilares del universo musical contemporáneo. El tiempo les ha dado clasicismo y, según recuerdo al poeta Adhemar Uyuni aseverándolo, mucho de los Doors crecía con la música reciente. Pero eso sucedió veinticinco años atrás y la pléyade de nombres que desde entonces surgió resulta prácticamente inalcanzable, sin contar siquiera con ese rico intervalo que fue el rock alternativo.


E incluso en tiempo de pretérito hay lagunas notables que hicieron que mi conocimiento del punk se redujese a algunos nombres singulares: The Clash, Sex Pistols, mientras que a la par de grupos semejantes, y grandes para qué negarlo, existía un movimiento intenso, que se hizo numeroso, del punk norteamericano originario de Los Angeles y que se extendió por todo lado, un fenómeno que si careció de nombres o detalles luminosos significó el influjo reanimador que necesitaba el rock desde la tragedia de Altamont. Los punk norteamericanos despreciaban a Fleetwood Mac como música de mierda, y eran drásticos en su apreciación del descalabro que sufría este arte acosado e invadido ya irremesiblemente por la sociedad de consumo.


Hasta ellos, ya memoria querida de un estertor rebelde, forman parte del sistema a pesar suyo. Han sido engullidos, como todos, por Leviatán. Sólo se salvaron los grandes muertos: Brian Jones, Jim Morrison, Janis Joplin, Jimi Hendrix, Keith Moon, Kurt Cobain, Ian Curtis, como cuerpos, porque su memoria ya ha sido también rifada en esta feria de vanidades.


¿Envejece la música con nosotros? O hay que salir a buscar los nuevos nombres y saber que bueno fue pero que bueno es. Optar por la indiscreción con nosotros mismos, con aquello que conocemos mejor.
30/10/07

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Publicado en Lecturas (Los Tiempos/Cochabamba), noviembre 2007

Imagen: Cubierta del único album de The Germs, una de las principales bandas punk de Los Angeles en los 70

Arte popular norteamericano/MINIATURAS


No hay pueblo ajeno a lo que se conoce como arte folklórico (sin exclusividad de la música). Hay folklore aymara, ucraniano, choktaw o inuit. Es la representación elemetal del espíritu popular.
Husmear en las ventas de garaje durante la primavera y el verano, en las tiendas de antiguallas, en los remates de las posesiones de ancianos fallecidos en soledad, acerca a un arte que se va perdiendo en la inmensidad del progreso y la tecnología. A pesar de que Norteamérica se mantiene aún en buena parte rural, la invasión china de objetos de uso y diversión baratos, ha contribuido a la casi extinción de la magnífica artesanía popular.
En estas búsquedas de pasos y tiempos perdidos uno tropieza con objetos en madera y metal de belleza y sencillez incomparables. En ellos se lee la historia de un pueblo de inmigrantes, unos voluntarios, los blancos, otros forzados, los negros; otros, los nativos, avasallados pero no muertos. Cada cual con un entorno propio y una interpretación peculiar que, sin embargo, se mezcla y produce una amalgama específica que tiene que ser rotulada "Norteamérica", parte anglosajona, parte mejicana, parte africana y parte indígena.
La escultura "folk" del siglo XIX hasta mediados del XX es quizá la más representativa. Abarca religión, raza, pero sobre todo la vida diaria con objetos de uso (pararrayos, buzones, carteles) y también de distracción como juguetes (muñecas, automóviles, miniaturas). La vida natural pesa en un país de extrema riqueza física. Las representaciones de animales abundan en un país que hizo de la caza un culto. Los animales de granja son tallados con asiduidad. Es en el campo donde este tipo de arte crece y se desarrolla. En sus figuras, ya piezas de museo, se retrata su historia: el peso de la agricultura, la dependencia en la madera y en la vida salvaje, la diversidad de sus grupos humanos.
2/10/07

Publicado en Lecturas (Los Tiempos/Cochabamba), octubre 2007

Imagen: Ammi Phillips, "Girl in a Red Dress with Cat and Dog," 1830-35, American Folk Art Museum

Tuesday, November 23, 2010

Amor y cólera/MINIATURAS


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Oprah Winfrey, la actriz norteamericana de color, la host más popular de la historia de la televisión, ha ido convirtiéndose paulatinamente en la detentadora de un poder inusual: dar fama o rescatar fama a/de autores literarios.

La nominación de una obra a su Club del Libro puede implicar la venta de hasta un millón de copias, venturosas noticias para cualquier autor vivo que aún conserve sus derechos, o para los editores si el artista en cuestión forma ya parte de los difuntos.

En el año 2004, mes de junio -ya que la elección es mensual-, le tocó a León Tolstoi con "Ana Karenina", en la novísima versión inglesa de Richard Pevear y Larissa Volokhonsky, que aseguran ser magnífica. Oprah no sólo rescató mas dio a conocer a un público ignorante la gran novela del conde ruso. 

Incluso algún autor boliviano en el autoexilio me sugirió que gracias a ello iba recién a leer las desventuras de la controversial Ana. Pobre Tolstoi que necesita de un show televisivo norteamericano para renacer de entre los muertos.

Octubre de 2007: Oprah Winfrey elige "El amor en los tiempos del cólera", del colombiano García Márquez, por sus atributos de hasta dónde y cuándo puede un amor perdurar. No habrá pocas señoras que suspiren por tamaña necedad en este altamente globalizado mundo y en este gélido país donde amor y afecto no son propiamente manjares de sobremesa. La señora Winfrey ya eligió en el pasado "Cien años de soledad", del mismo escritor.

El medio finalmente no interesa. Lo importante es que se lean las obras maestras, así se vean impulsadas por lo que se ha dado en llamar el "efecto Oprah". Eso es mejor que la ridiculez de los ayatollas iranios que acaban de prohibir la reedición de "Memoria de mis putas tristes". Considerarán estos barbados magnates del silencio que las prostitutas no existen, o que son aberración en eta tierra de Alá. ¿Y qué serán las once mil vírgenes, que aguardan a los suicidas religiosos en el paraíso, sino pobres, tristes -y condenadas- putas.
13/11/07

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Publicado en Lecturas (Los Tiempos/Cochabamba), noviembre 2007

Imagen: Venta de Memoria de mis putas tristes, de GGM

Un mapa de 1834/MINIATURAS


Un mapa es como un texto literario, se presta a mil interpretaciones. No es, como parece, un frío papel, un trozo de tiesa historia. Cuando se colecciona mapas se observa que se mueven las líneas territoriales. En los antiguos, muchas veces, esas líneas atraviesan yermos inhabitados, donde sólo el pincel del colorista, el lápiz del dibujante, presumen los límites de un país.
Me dedico a husmear los rastros de Bolivia en estas hojas sueltas que consigo por el mundo, hojas arrancadas de viejos atlas, libros destrozados en aras del lucro miserable. Sin embargo, la única manera de poder reunirlos, uno a uno, año tras año, porque las piezas completas costarían demasiado para quien confía más que todo en sus espaldas.
Luego de esa introducción, me insumo en la última página del Atlas de Starling, London, 1834. El tema: La Plata, Chili and the Bande Orientale, a decir Argentina, Chile y Uruguay.
Argentina comienza al sur de Tarija, extendiéndose hasta el Gran Chaco, que divide con Bolivia. Paraguay se sitúa, como en el 32, en las márgenes orientales del río Paraguay. Por el sur, La Plata termina donde comienza la Patagonia, en las cercanías del Neuquén de hoy. Ese vacío llamado "Patagonia" evoca un recuerdo trágico. Entonces era aún país indio. Ni España pasó por ahí. Los marinos de Sarmiento de Gamboa murieron de hambre cerca del mar, al fin ya de la tierra. Un espacio blanco que presagia el genocidio, sesenta años después, del nativo americano, el término de los mapuches, los ranqueles, los tehuelches, los araucanos.
Lo mismo en Chile cuya extensión territorial es mínima, desde el Salado al norte, bastante lejos de Cobija, hasta la isla de Chiloé, Archipiélago de los Chonos. Hacia abajo, todavía imperan los descendientes de Arauco moribundo.
El Uruguay se extiende por parte de Rio Grande do Sul, abarcando también las actuales provincias argentinas de Corrientes y Misiones, hasta el límite con el Paraguay. Incluye además todo lo que es Entre Ríos (entre el Paraná y el Uruguay). Artigas lo vislumbró aunque la Patria Vieja ya no existe. Si bien el Protector de los Pueblos Libres vive en exilio en Paraguay, éste es un momento de gloria, y el de mayor expansión de la Banda Oriental.
27/11/07

Publicado en Lecturas (Los Tiempos/Cochabamba), noviembre 2007

Imagen: Mapa de 1834 (La Plata, Chili and the Bande Orientale)

Irreverencia del arte/MINIATURAS


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Decir que todo arte es de algún modo irreverente sería demasiado. Sin embargo ahí están Leonardo y Velázquez como intrusos en las pinturas, sacra una y aristocrática la otra. A da Vinci no le importa que su intromisión disguste al sacerdocio, posiblemente ni cuenta se dieron de su presencia en "La última cena"; tampoco al español que al incluirse en el retrato anuncia al futuro que quien importa es él y su arte y no esas enanas nobles, meninas de la casa de España, que el tiempo recuerda sólo gracias al pintor.

En la "Caballería roja" de Babel hay un hermoso cuento: "Pan Apolek". Los soldados de Budionni entran a un monasterio hundido en los bosques de Volinia y observan los murales que dicho artista, Apolek, realizó. Lo interesante es que los rostros de Jesús y los santos reflejan el del mismo Apolek y los puebleños de la zona. La referencia no podía ser menos sagrada. ¿Burla? O simple presunción de que lo divino es también cotidiano.

Cuando Lennon-McCartney crean "All you need is love" inician la canción con los aires de la Marsellesa. Una herejía que convierte lo épico en romántico, lo marcial en diversión. Siguiendo con la Marsellesa, la mejor versión que la desmitifica es la de Django Reinhardt y el Quintette du Hot Club de France; allí el himno nacional francés toma aires de swing y se transforma en música de baile, casi decir que los honorables muertos de la historia de Francia se convierten en alegres calaveras mexicanas de Guadalupe Posada y se ponen a bailar desgracias y contentos.

Miraba "El padrino III" de Coppola. Michael Corleone asiste a una ópera de gala. Los sicilianos sueñan con fundar aristocracia en América. Creen que el dinero mal habido unido al mal gusto se hace escuela. Los mafiosos entonces toman prestancia de duques aunque el burdo barroquismo no cubra su lastimera ignorancia. Digresión que me deriva a Caruso en "Una furtiva lágrima", sollozante y bellísimo denuesto del amor. A la trágica Italia el compositor brasileño Ary Barroso opone su versión tropical del llanto. Y, como en el swing gitano, las penas se olvidan en la irreverencia de la carne.
10/05/06

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Publicado en Lecturas (Los Tiempos/Cochabamba), mayo 2006

Imagen: Ary Barroso y su orquesta en la Argentina, 1955

El buen cine/MINIATURAS


Nada mejor que una fría mañana de otoño para, en compañía de nadie, mirar una película con las persianas cerradas, en inventada oscuridad. Pequeñas delicias de la vida solitaria...

El reproductor de video comienza con las maltratadas tomas de una película de Andrzej Wajda: "Promised Land" (1974) o la tierra promisoria, prometida, prometeica si abstraemos su mensaje. Wajda retoma a Wladyslaw Reymont, el notable premio Nobel polaco de 1924, en la novela homónima, que sin tener la perfección de "Los campesinos" se incluye entre las destacadas prosas eslavas de comienzos de siglo.

El sitio: Lódz, en la Polonia central, encrucijada de las tres mayores culturas que entonces conformaban la nación: polacos, alemanes y judíos, bajo la sombra del águila bicéfala rusa.

Ciudad industrial crecida al amparo de la política zarista, luego de la segunda partición de Polonia en 1793. Se le concedió el monopolio de la industria textil, lana y algodón, del imperio a partir de 1814. La población judía fue diezmada en los campos de exterminio de la Segunda Guerra Mundial y la alemana deportada hacia el oeste después del armisticio. Hoy Lódz es esencialmente polaca, pero sus sombrías calles de negros y húmedos adoquinados recuerdan el amparo que fue para aquel rico y diverso tríptico.

Primero Reymont, seguido por Wajda cineasta, describen los interludios de prosperidad y desastre económico que tiene cada gran ciudad. Presumen además los albores revolucionarios que dicha sociedad industrial fermenta. El hambre de la población demanda trabajo y su necesidad obliga a humillaciones sin nombre. Pero los explotados se solidarizan entre sí, se organizan, se amotinan, se mueren bajo las balas oligarcas.

"Promised Land" es la historia de tres amigos, cada uno representando a los tres grupos humanos que habitaban Lódz: el astuto hebreo, el eficiente y altanero teutón, el displicente gentil polaco. En medio de la empresa comercial tanto Reymont como Wajda incluyen los paradigmas sociales de entonces, así como sus proyecciones futuras. Tiene un entorno nostálgico de belleza moribunda. No extraña que el poeta Tuwim amase la penumbra de aquella ciudad inmunda.
9/11/06

Publicado en Lecturas (Los Tiempos/Cochabamba), noviembre 2006

Imagen: Daniel Olbrychski en una imagen del filme

Retornando a las raíces/MINIATURAS


El título sugiere una apología indigenista pero siento defraudarlos porque voy a hablar de rock and roll. En el otro caso -no el de la raza ni menos el de la patria-, el de la ligazón con la tierra, no necesito explicarlo ya que no hay separación.

En Rolling Stone de febrero pasado leo una entrevista a Ray Davies, el genio detrás de aquella gran banda inglesa que fueron los Kinks. El hombre carga con sesenta años pero su conversación es fresca y desprejuiciada como cuando tenía veinte. Sigue creando; su estadía en Nueva Orleans le renovó las ansias de música; no en vano afirma que el disco que más se toca en casa es una compilación de música cajun, seguida de Chuck Berry.

Conocí Nueva Orleans en 2002, acompañado de un grupo de autores bolivianos mesmerizados con las luces y las tetas de la ciudad. Jamás imaginaría -en Estados Unidos- ver una mujer con los senos sobresaliendo de un mar de collares multicolores comiéndose un hot dog en plena calle, cerca de las ominosas plaquetas y gorras de la policía local. Universos de nalgas juveniles mecidas por los afrancesados balcones mientras en la oscuridad de un bar los negros viejos atacan himnos del jazz y suena alentador el ritmo del R&B. Ray Davies no reconoce ligazón con el blues, como alegarían los Stones por ejemplo, pero añade que hay mucho de Dixieland en su arte.

Es ya el siglo XXI y veo en revistas como Rolling Stone un retorno a los febriles sesentas y setentas. Otro artículo del mismo volumen aclara incluso que un veinte por ciento de las ventas de discos de "rock clásico" se debe a aficionados de menos de 20 años. Mi hija de doce, que adora a Floyd, Hendrix y Queen, sugiere mientras conducimos a la escuela que así como en política hay una reversión de valores en Norteamérica hacia la religiosidad y la extrema derecha, también hay un resurgimiento de la búsqueda de las fuentes inspiracionales y rebeldes de la música de entonces, incluidos The Kinks y The Beatles. Y anota el articulista, con razón, que los supermercados de ropa se han visto anegados con los rostros de Morrison y Joplin, casi volviendo de la tumba.
17/5/06

Publicado en Lecturas (Los Tiempos/Cochabamba), mayo 2006

Imagen: The Beatles

Monday, November 22, 2010

Dietario del inmigrante Ferrufino-Coqueugniot


LOURDES GONZÁLEZ HERRERO

Tanto se ha escrito sobre los exilios que resulta sorprendente la capacidad de Ferrufino-Coqueugniot (Cochabamba, 1960) para mantenernos en vilo durante la lectura de su novela El exilio voluntario, Premio Casa de las Américas 2009. Y si no bastara la tensión literaria de este título, en él tienen los lectores la vertiginosidad en la sucesión de acontecimientos y peripecias que constituyen su argumento, como vía para conocer la realidad a la que este autor llega por acto de decisión propia.

En medio de la vorágine que sus páginas conforman (una vorágine entendida como ejercicio literario contundente), encontramos un personaje central, Carlos Flores, asistido por decenas de
inmigrantes que en los Estados Unidos buscan la vida en la sobrevida; esos inmigrantes representan países: México, el Ecuador, Nicaragua, Mali, Chile, Turquía, Esmirna, China, Vietnam, Perú, Guatemala, El Salvador, Honduras..., y por tanto asistimos a las diferencias que marcan sus exilios, determinadas por el orden social norteamericano. Y son estos personajes secundarios o cercanos los que proveen a la novela de experiencias desiguales, entregándonos un fresco en el que cada vez se hace más grande la palabra exilio. Cada uno de ellos tiene a su vez familias a las que llaman o de las que hablan, y con ellas se ensancha la misma palabra que los define como seres desplazados a una geografía que no logran aprehender nunca en su totalidad, una geografía en la que desde hace muchos años los negros son discriminados de forma brutal, y son esos mismos negros los que comparten con ellos, los inmigrantes, el trabajo, formando así lo que podría llamarse el caos de la marginación.

Carlos Flores es a la vez el personaje central, el autor de la novela y el narrador. Ese cambio en el punto de vista, dota a la historia de aproximaciones y alejamientos que permiten al lector un estado de atención continua, colocan a Carlos enfrente, al lado, lejos, hablando de él, hablando él, preguntándose, respondiéndose, en un juego literario perfectamente controlado por Ferrufino-Coqueugniot. A este modo de narrar le debe mucho la tensión argumental de la novela. El autor también realiza en algunos segmentos del libro ejercicios de pasado/ futuro con relación a la historia que nos cuenta, esto posibilita que en cada página conozcamos piezas del drama que nosotros mismos (los lectores, claro) vamos ubicando en nuestras mentes para alcanzar la plenitud de la narración.

Otro de los aciertos que esta obra entrega es el sistema de referencias históricas y sociales, capaces de ubicar los hechos sin necesidad de recurrir a tediosos discursos literarios, ni presentar opiniones festinadas.

Ferrufino-Coqueugniot es con evidencia un amante de la música, de la poesía y del cine. Este libro distinguido por la Casa de las Américas está permeado de esos conocimientos. En música va desde Gardel, hasta Pink Floyd y su Us and Them, Leonardo Favio y sus canciones populares, Atahualpa Yupanqui, Bob Dylan; en literatura hace que Carlos se queje de haber leído a H. P. Lovecraft: «ahora me siento perseguido por sus fantasmas»; anota versos de Lorca, Neruda, Miguel Hernández, Nicolás Guillén, e incluso cita una supuesta (o real) carta que le enviara Reinaldo Arenas desde la cárcel de su cuerpo, en la que le escribe: «Carlos, en el exilio uno no es más que un fantasma, una sombra de alguien que nunca llega a alcanzar su completa realidad; yo no existo desde que llegué al exilio; desde entonces comencé a huir de mí mismo».

Los goces cinematográficos ocupan también en El exilio voluntario una gran cantidad de líneas
bien usadas, ya que se insertan en la realidad literaria, imprimiéndole plasticidad, dinamismo, y buscan sin dudas recabar la memoria fílmica de los lectores para ponerla en función del espejismo de los exilios narrados. Dice Carlos:

Cuando Robert Duvall, en The Apostle, gran
actor y excelente filme, pone una Biblia en el
suelo, delante de una topadora con la que un
maniático quiere arrasar su pequeña iglesia, se
muestra la Norteamérica mística y temerosa de
Dios en toda su largura. Ese libro, El Libro, no
podrá ser removido por nadie. Objeto mágico,
despierta las vocaciones ancestrales de los sajo-
nes y sus esclavos negros [42].

Midnight Cowboy, Kubrick y Eyes Wide Shut, Frida con Salma Hayek van nutriendo de savia cultural una novela hecha para convencer y para entretener, como debe ser.

Planos muy líricos suceden cuando Ferrufino-Coqueugniot trata con el amor, lo convierte en patria, son momentos en los que la novela descansa entrañablemente en una (otra) hermosa búsqueda de la identidad, y uno puede sentir cerca las respiraciones satisfechas, uno ve las manos que descansan y recuerda los sabores de la sensualidad, sus valores, que hacen que aquella línea musical siga diciendo: «Todo lo que necesitamos es amor».

Me inclino, amanece sobre Tacoma Park y no
extraño Bolivia, no recuerdo a mis padres, los
amigos muertos, los vivos ni recuerdo porque
el otoño que esta mujer consigo carga me arre-
bata, me sucumbe la vista de su espalda mien-
tras por la ventana dora el sol [219].

Porque El exilio voluntario es un intenso viaje a la identidad, que casi a manera de dietario el autor ha ido creando y viviendo desde 1989, año en que Carlos Flores llega a los Estados Unidos, a fines del mes de enero, con las obras completas de Jorge Luis Borges y la poesía completa de Emily Dickinson.

Muchos años después de ese arribo, nuestro protagonista recibe la llamada telefónica de su amigo Elmer, dispuesto a regresar a su natal Cochabamba, patria compartida, y se produce un diálogo merecedor de aparecer algún día en una estricta antología de llamadas telefónicas literarias:

Quizás sea, antiguo amigo, edad de reemigrar,
volver a las fuentes que se han secado y posi-
blemente inventar otras. ¿Nos sirvieron tantos
años en los Estados Unidos? Acumulamos so-
ledad, archivamos las voces, cortamos la fra-
ternidad y los amigos de raíz [133].

Interesa de manera especial la sinceridad en esta narración. No le importa a Ferrufino-Coqueugniot facilitar esencias que a algunos lectores les parezcan molestas o licenciosas, su espíritu de novelista quiere solo permitir a su conciencia de hombre del siglo XX que obre en la escritura para que su testimonio literario sea realmente válido y verosímil. Por eso disfruta las descripciones orgiásticas y los manejos laborales de los inmigrantes, sobre todo aquellos que denotan las características del tiempo pasado con los amigos en distracciones y necesidades a las que ellos brindan soluciones.

En el panorama de la literatura latinoamericana, El exilio voluntario es una obra de muy estimable presencia, cumplidora tanto de las leyes que rigen el mundo de los escritores/lectores, como de las que rigen el mundo de las editoriales/mercado. Sus notables valores escriturales, la vertiginosa conducción de la historia, el valor añadido de la experiencia vital, el desenfado que se opone constantemente al rito lento de la teoría o del ensayo, los criterios sociopolíticos que aderezan los diálogos y las situaciones, hacen que este libro se convierta en una aleccionadora y atractiva compañía.

Quiero cerrar mi comentario con palabras de Ferrufino-Coqueugniot, que en algún momento del libro definen su condición de escritor y trabajador en el exilio:

Aquí estoy solo y nadie me regala nada y si he
de devorar devoro, y matar mato y el mutismo
de mi rostro refleja un cansancio moral. Sin
embargo estoy feliz. Hay algo nuevo en este
dramatismo laboral, aprendo.

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Publicado en Revista Casa de las Américas #259-260, páginas 214-216 (enero-septiembre 2010)
Publicado en Lecturas (Los Tiempos/Cochabamba), 14/11/2010
Publicado en Ideas (Página Siete/La Paz), 2/1/2011

Imagen: Andreas Leikauf/Far Away, 2008

Friday, November 19, 2010

Embate imperial/MIRANDO DE ARRIBA


Da pena ver la reversión, aun parcial y sin duda temporal, de importantes procesos sociales en América Latina. No la eliminación, porque no es posible, pero si retrasar y dorar la píldora con catalizadores hábiles que el capitalismo ha inventado para sostenerse. La era de sueño, que fue también, lo es todavía, de megalomanía -la causa mayor de su descalabro- parece estar pasando.
Tomó más tiempo del esperado para que la señora Clinton, que es muy inteligente y muy dura, decidiera barajar las cartas de distinta manera en este continente, tierra firme que va perdiendo el nombre ¡cómo si importara! en favor de denominaciones que en mis cuarenta y algo de años jamás oí. Es que los señoritos, y los jesuitas, se han puesto a trabajar, en aras del lucro, en la estética de la "revolución". No en vano, y azuzados por curas del más allá, no de Abya Yala, se quiere reescribir la historia con invenciones estrambóticas para dar a los aymaras lugar de preeminencia en la cronología humana. Farsas de blancos que -como siempre- utilizan al indio para sus pérfidos aquelarres cristianos, o comunistas que es lo mismo.
El golpe asestado en Honduras semeja la antesala de otra triste y larga dominación norteamericana. Hay, sin embargo, esperanzas, ya que existen líderes razonables, y políticos (lo más importante), como Lula, que sin aspavientos militaristas va sellando la impronta de un gran Brasil en el mundo; por ende de una más sólida Sudamérica.
Hillary está de cacería. La flota sur de Norteamérica vigila. Con la venia de Colombia se asesta duros, y algún día ya fulminantes, golpes a la guerrilla. Chávez ha sido tildado de "narco", y sus émulos bolivianos ni qué decir. El Departamento de Estado no gastará su tiempo en una guerra ideológica. Su campaña es contra gobiernos delincuentes, y la sombra del panameño Noriega se agazapa para saltar sobre el líder venezolano en algún momento.
Honduras pudo ser la Abisinia (de Mussolini) para Chávez. Pero mostró no ser cauto sino cobarde. Hasta pide cascos azules de las Naciones Unidas para hacer el trabajo que tanto se vanaglorió en realizar él.
El "sargento" Correa, macho de nuevo cuño como su amo, tiene que temblar. Los movimientos imperiales se desarrollan en sus fronteras. ¿Quién protegerá a los líderes del nuevo orden? Tal vez los jesuitas, con oraciones y ciencias ocultas.
Se perdió por ahora una oportunidad de avanzar. Los juglares autóctonos y vocingleros despertaron al lobo. Tal vez haya que volver a las montañas ¿pero, comandantes? ¿Linera, Choquehuanca, Almaraz, Quintana? Si esto parece un cuento de Harry Potter, con actores locales, aceitunados unos, de mayonesa los otros.
27/7/09

Publicado en Opinión (Cochabamba), julio 2009

Imagen: Chavívar

Inolvidables recuerdos/NADA QUE DECIR


Otro de los megalómanos que creyose eterno fue esta piltrafa ¿humana? que Norteamérica extraditó a Bolivia: Luis Arce Gómez. Le toca Chonchocoro -ojalá no cambien los aires y encierren al criminal como le corresponde.
Muchos son los recuerdos, indelebles por lo tenebrosos, que este individuo impuso a mi generación. Recuerdos de amigos muertos, de tortura, de una muchacha que me decía que yo le gustaba pero que odiaba los bigotes: los bigotes eran lo que recordaba del desgraciado que la violaba en las celdas políticas de la represión. Ella estaba amarrada y sus ojos cubiertos. Podía, por debajo del trapo que atenazaba la vista, ver las botas del militar que valientemente se arrojaba sobre ella.
Amigos a los que mataron por caminar en la noche. Rastros de sangre de un muchacho que arrastraron por tres cuadras en la plaza de Cala-Cala quién sabe por qué. El peso de la humillación cuando cualquier milico hijo de tal entraba a un bar y, amenazante, comenzaba su actuación. Omnipotencia y descaro. Armados eran muy machos.
Entonces mi hermano Armando nos contrataba (a Julio y a mí) para atender los pollos de su granja. Eran los días del golpe de estado de 1980 y no se sabía nada. En medio de los galpones teníamos a todo volumen Radio Huanuni, Siglo XX, cuando todavía se defendían las minas y no había muerto la esperanza. Se decía de los asesinatos, no confirmados, de Quiroga Santa Cruz, de Lechín; se decían tantas cosas.
Aguardábamos por un milagro, por la eternidad de aquellos bastiones mineros, porque con dinamita se hiciera saltar para siempre el monstruo del ejército y el fascio local. No sucedió. Los gritos desesperados de los radialistas anunciaban que Huanuni caía. Luego sobrevino un silencio.
Recurrimos a la onda corta: Radio Praga, Moscú, Radio Tirana, donde el "camarada" Enver Hoxha "analizaba" la situación boliviana en términos de ortodoxia marxista y preludiaba el alumbramiento de la revolución. Nos aferramos a eso, aunque bien sabíamos que las necedades que llegaban desde Tirana no valían. Luego sobrevino otro silencio.
Pasó el tiempo, largo, largo como sería para aquel arrastrado por los soldados en Cala-Cala, presumimos ya muerto.
Y hoy llega el infame orate que andaba detrás de todo, desde mucho antes. El asesino de Luis Espinal. El asesino a secas. Respetado coronel; macho con traza de carnicero y saltimbanqui, como eran -y son- los que recurren a la "carrera de las armas" en Bolivia, quienes la única guerra que ganaron fue contra el pueblo desarmado. Los que corrieron en cada frontera, los que permitieron al país desgajarse en pedazos, a los que corretearon soldados descalzos -los pilas paraguayos- hasta que los protegieron las estribaciones montañosas.
Ellos mandaban, y Luis Arce Gómez no era un lunar en la institución: la representaba. Y ahí está el detalle del castigo. Nuremberg y otros juicios nos enseñaron que no se juzgaba a los individuos per se (aunque también). Se juzgaba a un sistema y a sus instituciones. Por eso, al ahorcar a Tojo y a Keitel el castigo caía sobre el país y, como medida preventiva, para que no volviera a ocurrir, se anulaban los ejércitos de las naciones malditas.
El coronel Arce Gómez, incapaz hoy de matar una mosca, casi ciego, casi sordo, diabético y no me importa qué ni de qué muera o sufra, recibe castigo. Ahora es tiempo de hablar de las Fuerzas Armadas, de su papel en los años negros. De su responsabilidad, que no es personal sino institucional.
11/7/09

Publicado en Puntos de vista (Los Tiempos/Cochabamba), julio 2009

Imagen: Recortes del golpe de estado de 1980

Tarde cochabambina/MIRANDO DE ARRIBA


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Pensaba escribir sobre Honduras, sobre la pivotal importancia que tiene esto en la política latinoamericana. El desmedro de Chávez, quien no podrá invadir Honduras aunque quisiera (eso equivaldría a echarse a los Estados Unidos en guerra, y su consiguiente derrota) es inevitable.

Quién, vaya uno a saber, ha golpeado el eslabón más débil del chavismo, condenando a los demás, Evo Morales entre ellos, a la derrota o la muerte. El juego de cartas ha cambiado; a partir de ahora los en apariencia intocables líderes de un socialismo apócrifo ven sus bases resquebrajarse en migajas. Evo tendrá que subir los salarios de sus lacayos uniformados –no podrá competir con los salarios de la CIA o el Departamento de Estado- o tendrá que enfrentarse al descrédito de sus asalariados, generales para abajo, para sostenerse en el poder. Su tiempo de gloria feneció, pereció en Honduras…

Pero esta trivial mierda de pegas y puestos –no otra cosa es (que lo diga Almaraz que estrena automóvil de cuando en cuando)- no guarda parangón con la dicha de compartir un charque criollo, y treinta cervezas, con mis viejos compañeros de talleres del diario Opinión. Allí hablamos de nuestras mujeres, de nuestros hijos, de cómo nos fuimos formando en los desdenes de la existencia, y de cómo, sin ánimo conformista, fuimos creando las bases de una vida pacífica hasta donde se pudo.

Lo que no entienden los jerarcas, comunistas o contrarios, es que nosotros los trabajadores somos quienes fecundamos el desarrollo de un país; en las largas horas de los obreros gráficos hay más verdad que en todos los discursos de la payasada gobernante. Jamás entenderán los jefes, ni aquí ni allí, que quienes hacemos la historia somos los trabajadores. A ellos, a los detentadores de la voz y del poder, no les importa lo que nosotros opinamos, pero, a la larga, seremos quienes decidamos el destino, retomando a Buenaventura Durruti. Qué nos importan los Evo, García Linera, Sánchez Berzaín, Sánchez de Lozada, escoria del progreso, si quienes trabajamos tenemos el asta del toro en las manos.

Por eso, esta tarde de sol cochabambino y adobe recalentado, las presencias de David, Rana, Marco, para mí tienen más valor que todos los adjetivos de los gorilas hondureños, o de los defenestrados chavistas de Honduras.

Es una tarde de amistad, de recuerdo, de noches sacrificadas compartidas. Y no hay político que pueda, ni deba, inmiscuirse en ella..
29/06/09

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Publicado en Opinión (Cochabamba), julio 2009

Imagen: Yndios bailando en la chichería/Códice Trujillo, s. XVIII

Libro de Horas/MIRANDO DE ARRIBA


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Mi hija Emily termina la secundaria. En un mes estará estudiando en la Universidad de Colorado en Boulder, siguiendo los leves pasos fantasmales de su tía Elena, que se nutrió de García Márquez, de Hugo y de Sinclair Lewis en Literatura Comparada.

Boulder es una pequeña ciudad universitaria, ágil en su lucha medioambientalista, y grácil en sus calles y cafés. Emily caminará con un libro bajo el brazo, siempre, y casi seguro que será el suyo, su primera o segunda novelas que revisa sin claudicar, día y noche, en un ejemplo de tenacidad y disciplina, algo que su padre, ofuscado escribidor andino, casi cincuentón, no tiene.

La vida nos juega sutiles estratagemas, no para sentirnos viejos sino para evaluar el pasado desde una perspectiva dinámica. Para eso están los hijos, relojes que marcan el paso invariable del tiempo, que confirman las notas del poeta libanés que afirmaba que tus hijos no son tuyos ¡cómo podrían serlo!, si están cerca, pero tan lejos como suelen estar unos de otros en un mundo solitario, como dos ideas que flotan en el espacio, o se remojan en el mar verde por donde surcan submarinos amarillos en busca de un nuevo grial.

Es imposible no pensar que esta brillante joven mujer que te enseña tanto hoy, cuya modernidad no es aparente, durmiera hace "poco" a tu lado, con sus cuarenta y cinco centímetros de humanidad. Sucede que el tiempo no se mide por el tamaño -con los hijos-. Tan normal es verlos crecer que el raciocino se nubla y no comprende la sutileza de las transformaciones. Mas cuando dicen que se van, y uno se da cuenta que no existe ya regresión, que aparece un "nunca más" igual a las canciones de Leonardo Favio, y se desespera y trata de aprehender aquello que se escapó. En realidad no fue así. Nunca se puede hacer todo lo que se quiere y sin embargo se hace más de lo esperado. Justa contradicción cuyo fin recae en la autocrítica y el análisis, creyendo inútilmente que en las manos nuestras se tejía el futuro de los hijos, cuando eran ellos mismos los que ideaban sus propias ruecas y que, a decir verdad, el papel de educadores lo traen ellos, para domar y enternecer a las bestias ancianas en que nos convertimos y que siempre fuimos al perder la niñez. Un ciclo no trágico, más bien normal, donde el tic tac del reloj anuncia que los papeles se vuelcan y que el silencio que dominó las horas de los hijos se convierte en un cerebro parlanchín.

Emily se va, y de pronto la que era hija se convirtió para mí en hermana mayor, y escucho su voz con la cabeza humilde de mi ignorancia, apreciando la riqueza del universo que se mueve tan rápido.
31/05/09

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Publicado en Opinión (Cochabamba), junio 2009

Imagen: Emily pensativa